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Nuevo obispo entregará su trabajo a los más pobres Promete que continuará la construcción de la nueva catedralActo litúrgico se tiñó de alegría con danzas chinas y afrocaribeñas Vanessa Loaiza N. vloaiza@nacion.com Limón. Al filo del mediodía de ayer, José Rafael Quirós tomó el báculo como nuevo obispo de Limón y, como un pastor que vigila a su rebaño, volvió la vista a los feligreses con una sola promesa: que dedicará su apostolado a trabajar por los más pobres, los abandonados y los drogadictos. Monseñor Quirós no quiere perder a ninguna de sus ovejas, y por eso las llamó a todas a compartir con él "su peregrinar en la fe", a ser caritativos y ayudar a los más desvalidos.
La ceremonia de ordenación episcopal de José Rafael Quirós estuvo cargada de simbolismos y momentos solemnes, en especial cuando el arzobispo de San José, Hugo Barrantes, le impuso las manos a las 11:41 a. m. y oró en silencio por el nuevo elegido. Minutos después, ataviado con su nuevo báculo, con el anillo del pastor y la mitra (o atuendo para la cabeza de los obispos), Quirós saludó a la concurrencia, que abarrotó el gimnasio de la Universidad de Costa Rica, en las afueras de la ciudad caribeña. Unos 4.000 parroquianos limonenses y una enorme delegación de fieles de Llano Grande de Cartago (lugar de nacimiento del obispo) no se cansaron de aplaudir y de entonar cánticos en una celebración que duró cuatro horas. Para ellos no importó el calor, ni la estrechez del lugar. Una vez iniciada la ceremonia, los fieles se olvidaron de los candidatos a la presidencia, Óscar Arias y Ottón Solís, quienes también fueron a la misa. La celebración tuvo tintes de diversidad cultural, bailes afrocaribeños, cánticos en la lengua indígena bribri y danzas chinas, todo para cumplir uno de los primeros deseos de monseñor Quirós: "Que Limón sea una sola comunidad en la fe y el amor de Dios". Nuevo pastor. Desde ayer, José Rafael Quirós se convirtió en el segundo obispo de la diócesis de Limón; sucede a monseñor José Francisco Ulloa Rojas, que desde el año pasado lidera la diócesis de Cartago. El nuevo pastor limonense reconoció que llega a una comunidad llena de necesidades y por eso llamó a sus sacerdotes y a los laicos a luchar por los que menos tienen. Manifestó su principal preocupación por las familias, muchas de ellas golpeadas por la violencia, los problemas de drogadicción y la falta de metas entre los jóvenes. Exhaltó a todos los cristianos presentes a volver su mirada a los que más sufren "y ver en ellos el rostro de Cristo", a ayudar a quienes viven en condiciones de pobreza, a los indígenas, a los niños y a las personas de la tercera edad. Sus palabras concluyeron en medio de una cascada de aplausos, tal parece que los fieles responderán a su llamado. Una de ellas, Rosa Martínez Morales, oró por el nuevo obispo y le pidió a Dios "que lo ilumine y le dé conocimiento para guiar a sus ovejas". A esta vecina de Siquirres le gusta el rostro joven de José Rafael Quirós, quien cumplirá 51 años el próximo 1.° de mayo. El obispo prometió que continuará las obras de la catedral de Limón, un proyecto que arrancó su predecesor, José Francisco Ulloa.
En pocas palabras José Rafael Quirós Quirós Nuevo obispo dela Diócesis de Limón 'No esperaba este recibimiento' ¿Cuáles son sus emociones en este momento, recién nombrado obispo de Limón? Experimentar muy, pero muy de cerca la misericordia de Dios, el amor de Dios a través de la cercanía de todas estas personas. Lo que los mueve es la fe y el amor en el Señor, no necesariamente a una persona, que sería mi caso, sino el amor a Dios. Claro, de por medio están los afectos, la amistad, y todo lo que se quiera, pero ante todo esa cercanía manifiesta con el amor a Dios que se vivió hoy aquí. ¿Se esperaba este recibimiento? Sinceramente, lo sospechaba, pero jamás me imaginé algo tan grande. ¿Ya se siente parte de la diócesis? Desde ayer (martes para los lectores) cuando crucé caminando el puente sobre el río Sucio, desde ese momento soy limonense. ¿Cuál será su primera misión aquí en la diócesis de Limón? Ahora lo primero que tengo pensado es reunirme con los sacerdotes, con mis más estrechos colaboradores y con ellos comenzar a dialogar sobre el nuevo quehacer pastoral y comenzar así a estrechar los lazos de comunión y cercanía. Limón es una provincia en la que convergen otros credos, otras religiones. ¿Cómo va a ser su relación con ellos? Bueno, hasta el momento la relación entre la Iglesia y las demás comunidades no católicas ha sido una relación de cercanía, de cordialidad, un ecumenismo llevado hacia adelante de la mejor manera posible, y eso va a continuar. En esta provincia faltan sacerdotes. ¿Habrá un llamado suyo hacia los jóvenes para que se involucren en la Iglesia? Lo manifestaba antes, vamos a trabajar muy duro. A los jóvenes lo que les digo es que no tengan miedo ante el llamado del señor. Y como nos lo enseñó en su primera homilía Su Santidad Benedicto XVI: "Dios no se deja nada, Él lo da todo".
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