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Elecciones y democracia Los agoreros analistas y algunos políticos deben aprender mucho de democraciaRolando Guzmán Calzada Los últimos dos procesos electorales han sido aleccionadores y han puesto a prueba la madurez política de los costarricenses. Hace tan solo 4 años se vivió la experiencia de ir a una inédita segunda vuelta, y en esta ocasión la elección estuvo tan ajustada que se hizo necesario esperar el conteo manual de los votos por parte del Tribunal para conocer oficialmente quién iba a ser el ganador. En ambas ocasiones la población demostró mesura, ecuanimidad y, sobre todo, respeto y absoluta confianza por el trabajo del Tribunal Supremo de Elecciones. Lamentablemente, nunca falta un dirigente sindical irresponsable que denuncia un fraude inexistente, o un político milenario que asegura haber detectado "chorreo" en centenares de mesas. Estos artilugios no son más que una manera de dar largas a la agonía, y con semejantes insinuaciones y entredichos no están aportando absolutamente nada en favor de mantener la estabilidad del país. Desestabilizadores. Los agoreros deben aprender mucho de democracia; dichosamente el pueblo les ha dado una gran lección de civismo y de claro conocimiento de que la democracia es un sistema de gobierno de las mayorías en donde se debe respetar a las minorías. No obstante, algunos grupos desestabilizadores están desvirtuando la democracia y quieren convertirla en un sistema de gobierno de las minorías en el que no se quiere respetar a las mayorías. Después de concluir con el conteo manual de las papeletas, el TSE va a declarar oficialmente el ganador de las elecciones. Nos daremos cuenta cuál fue el designio del pueblo, y aunque la diferencia de votos a favor del ganador sea mínima, debemos aceptar el resultado con estoicismo. He ahí la esencia y la fortaleza de la democracia. Apoyo al TLC. Hay quienes se han apresurado a afirmar que el día de las elecciones los costarricenses sepultaron el TLC, y no se quieren dar cuenta que lo que recibió más bien fue un tremendo espaldarazo. Extraoficialmente, el electorado favoreció a Óscar Arias con un 40% de votos para Presidente y 25 diputados, mientras que a Ottón Solís lo favoreció con un porcentaje parecido para Presidente pero únicamente 18 diputados. Si consideramos el número de diputados electos que aprueban el TLC, suman 37, eso significa el 65% de la conformación de la próxima Asamblea Legislativa. De ser así, aunque a algunos no les agrade, se impone la democracia representativa que funciona por mayorías. Cuando realmente se goza de libertad de expresión, hay tantas opiniones como hay gente, por lo que en una democracia son muy pocas las decisiones que se pueden tomar por unanimidad o consenso. De ahí que no se vale pretender ganar con violencia callejera lo que se pierde en una urna o una votación. En Costa Rica nos hemos constituido en expertos en diálogo, concertación y debates; lo que no hemos superado es el tránsito que conduce de las ideas a los hechos. Con un poco de suerte, el próximo presidente tendrá la capacidad y la sabiduría de guiarnos por el rumbo de la gobernabilidad, la toma de decisiones, y la acción política; y los bochincheros comprenderán mejor cómo se debe convivir en un ambiente democrático.
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