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Uribe releva a jefe del Ejército colombiano Sustituido por Mario Montoya, con amplia experiencia en lucha antiguerrillaColombia espera que caso de torturas no obstaculice fondos de EE. UU. Bogotá. AFP. El comandante del Ejército de Colombia, general Reinaldo Castellanos, fue relevado ayer por el presidente Álvaro Uribe tras la denuncia sobre torturas a soldados de una guarnición del centro del país. En su reemplazo, Uribe designó al general Mario Montoya, jefe militar en una vasta región del norte del país y con amplia experiencia en la lucha antiguerrilla, quien se comprometió a adoptar medidas para evitar casos "vergonzosos" como el de los 21 soldados torturados.
"Tenemos que hacer un frente común y vamos a tomar los correctivos correspondientes. Esto no puede volver a suceder", declaró Montoya. En un comunicado, la Presidencia anunció que Uribe tomó la decisión "ante la renuncia" de Castellanos, aunque una fuente gubernamental aseguró antes que la salida del militar se debió a la molestia del presidente por haber sido informado tardíamente sobre el caso. Según las denuncias de un grupo de familiares reveladas por la revista Semana, los soldados fueron vendados, sentados en sillas calientes y quemados en el pecho con un hierro para marcar ganado porque no superaron una práctica de entrenamiento en la que participaron 66 reclutas, el pasado 25 de enero.
"Ese es un hecho muy grave y el presidente no acepta que no se le haya informado a él y a la opinión pública tan pronto como ocurrió", dijo la fuente tras recordar que mientras las denuncias se conocieron en el Ejército el 27 de enero, Uribe se enteró el sábado pasado. "El señor ministro (de Defensa, Camilo Ospina) me comunicó que debía renunciar, pero igual lo iba a hacer", aseguró Castellanos a una radio local, tras añadir que no ocultó la información. "No tengo por qué sacar a la luz pública un hecho cuando está en marcha una investigación. Son procesos normales; es una investigación interna y no tengo por qué estar reportando todo lo que sucede en el Ejército al ministro de Defensa, pero aquí no se ocultó información", señaló. Castellanos evitó referirse a la decisión de otro alto oficial, el general Luis Coronado, comandante de la IV División del Ejército, quien pidió su retiro en solidaridad con él. "No tengo conocimiento, no estoy enterado", dijo tras declarar que desconoce si otros militares preparan su dimisión. El ministro de Interior y Justicia, Sabas Pretelt, negó que el relevo de Castellanos vaya a originar una renuncia masiva de comandantes. "Hay normalidad en todas las guarniciones", señaló. El ministro Ospina calificó las torturas como una vergü enza y confió en que no tenga consecuencias internacionales, en referencia a una eventual reacción de Estados Unidos, que aprobó recursos por $726,8 millones en el 2006 para el Plan Colombia, pero el desembolso pende de la certificación en derechos humanos. El lunes ya había sido retirado el coronel Rubén Hernández, comandante del batallón Patriotas de la ciudad de Honda (200 km al sur de Bogotá), responsable del Centro de Instrucción y Entrenamiento del Ejército donde ocurrieron los maltratos, del municipio de Piedras. Montoya, el general que ejecutó Plan Colombia Bogotá. DPA. El nombramiento del general Mario Montoya en la comandancia del Ejército colombiano, en reemplazo de Reinaldo Castellanos, da continuidad a la lucha que el presidente Álvaro Uribe hace a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y ubicó a una de las cabezas del Plan Colombia en la jefatura militar. Montoya, uno de los generales de la línea más dura en las filas castrenses, fue uno de los artífices en la ejecución del Plan Colombia en el sur del país, y además alumno e instructor de la Escuela de las Américas, en Panamá, donde EE. UU. entrenaba a uniformados de América Latina para impedir el avance del comunismo. Al ser designado como comandante de la Cuarta Brigada, con sede en Medellín (noroeste), llevó a cabo una guerra sin cuartel contra los grupos guerrilleros que operan en la zona, y lideró varios operativos en los que se logró la libertad de secuestrados. El oficial comandó un espectacular operativo realizado en un barrio pobre de la ciudad de Medellín, en el que el 21 de octubre del 2003 se produjeron violentos combates entre la guerrilla y el Ejército, que trataba de desalojar a los rebeldes de las laderas de la ciudad. Tras una semana de duras refriegas, logró la salida de los grupos guerrilleros de esa zona urbana de Medellín.
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