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El Emperador de las sonrisas y la diplomacia Jerarca de Alemania 2006 fue atendido con honores y obsequiosDirigente aseguró que Costa Rica recibirá 300 boletos más para el Mundial Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com La agenda de Franz Beckenbauer en Costa Rica estuvo marcada por apretones de mano, autógrafos a los niños, algunas declaraciones a la prensa y, para rematar, un jugoso ofrecimiento. La visita del Káiser transcurrió en medio de un ambiente cordial, donde abundaron los gestos amables y las actividades de corte protocolario.
El gran remate, en una cena de gala en el San José Palacio, fue el anuncio de que Costa Rica recibirá 300 entradas más para sus partidos en el Mundial.
Dada la alta demanda de tiquetes, tal noticia será música al oído de muchos aficionados. Transmitir esa cara amigable del Comité Organizador es el objetivo de Beckenbauer, una leyenda del futbol y máximo jerarca de Alemania 2006. Durante sus menos de 24 horas en Costa Rica el excampeón mundial se animó a bailar brevemente con una comparsa, se empolvó los zapatos en el inconcluso Proyecto Gol y soportó el estricto marcaje de los periodistas. El Emperador llegó en un vuelo privado que aterrizó a las 12:45 p. m. en el Juan Santamaría. Lo recibieron con honores de Jefe de Estado, y eso lo dispensó de trámites. Así que se salvó de las filas en migración y de las miradas curiosas en sus primeros instantes en suelo costarricense.
A bordo de una caravana de automóviles de lujo (obviamente de una marca alemana) pasó al hotel Marriott y luego al Museo de Arte Costarricense, en La Sabana. Ahí se reunió durante unos minutos con el presidente de la República, Abel Pacheco. Juntos observaron a toda prisa una exposición de fotografías relacionadas con el futbol y participaron en un cálido homenaje al Club Sport Cartaginés por de centenario de su fundación. Diplomático. La prensa apenas pudo robarle algunas frases en estas primeras escalas. "Me gusta mucho estar de nuevo aquí, este es un país muy bonito y su gente muy amigable", afirmó, sin perder ni un instante la sonrisa. Solo que al polémico partido que Costa Rica jugará en Irán no le pudo pasar muy de puntillas. Beckenbauer se manifestó de acuerdo con que la Tricolor juegue allá, pues dijo que es importante que el balompié una a dos naciones.
La visita del Káiser tuvo como principal objetivo felicitar a Costa Rica por obtener su boleto a la Copa Mundial de Alemania. Ya visitó 27 de los países clasificados y no se detendrá hasta completar el viaje a las 31 naciones que enviarán selecciones a su país. Beckenbauer remató el viaje en el San José Palacio, donde los organizadores mostraron varios vídeos -de magnífico gusto y producción- sobre el Mundial y sobre la expectativa que genera el futbol. Fue entonces cuando dijo que a Costa Rica le darán 300 entradas más. Y aclaró, eso sí, que personalmente le ha tenido que negar boletos hasta a grandes amigos, pues todos deben acudir a los canales oficiales para obtener un asiento. El Káiser solo ve un favorito en grupo tico Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com Franz Beckenbauer repitió varias veces una misma frase durante su visita a Costa Rica: "Les deseo mucha suerte en todos sus partidos. Menos en el juego inaugural con Alemania". El Káiser acompañó este comentario con una sonrisa, para recalcar el sello jocoso. Más tarde, en la cena, aseguró a la prensa que ve un solo favorito en el grupo A, que obviamente es Alemania. En cuanto al segundo boleto a la siguiente fase, manifestó que cualquiera de los tres rivales (Costa Rica, Ecuador y Polonia) está en capacidad de disputarlo. Beckenbauer también recordó la sorpresa que Senegal dio en el último Mundial, cuando derrotó a Francia 1-0 en la inauguración de Corea y Japón 2002. El presidente del Comité Organizador Alemania 2006 atendió a los periodistas en una conferencia de prensa en el San José Palacio que por ratos transcurrió en medio del desorden. Ayudado por un traductor, aseguró que dirigir una Copa del Mundo es un reto muy diferente a la de participar como jugador o como director técnico. Vitrina. En la cena de gala también felicitó a Costa Rica por la gran oportunidad que significará jugar el 9 de junio ante 2.000 millones de espectadores. Beckenbauer recordó que fue el exjugador Lothar Mathaus quien extrajo en el sorteo la bola que puso a la Tricolor a inaugurar este Mundial. "Vi a Lothar hace unos días en Brasil y me dijo que está esperando una invitación de la federación costarricense para venir dos o tres semanas", bromeó. En el Museo de Arte Costarricense, el Káiser agradeció el recibimiento que le hizo el mandatario Abel Pacheco, quien lo describió como un "caballero del deporte, valiente capitán y exitoso estratega". Con un par de pausas, suficientes para comer algo y cambiarse de ropa, Beckenbauer ocultó la fatiga que significa moverse entre tantos países. Siempre dejó muy claro cuál es el mensaje de la organización del Mundial. "Queremos ser los mejores anfitriones. Los esperamos con los brazos abiertos".
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