|
|
|||||
|
|
Berios y bories Desde el principio, las partes estaban claramente de acuerdo en estar en desacuerdoVíctor J. Flury D esde la más remota antigüedad, berios y bories habitan el mundo. El hecho de adorar al Sol o de adorar a la Luna hizo que, a partir de los orígenes, cada cual tuviese una idea diferente del tiempo, lo que explica que haya dos calendarios distintos. Los berios ocuparon algún punto geográfico de Occidente, los bories siguieron en el Este y, mientras aquellos pintaban bisontes en una cueva, estos inventaron la primera escritura, una especie de arte plástica primitiva, cuneiforme. Impracticable. Alejandro Magno había tratado de unir las mitades alrededor del siglo IV antes de Cristo, misión imposible en la época -y del todo impracticable después -, dado que las partes estaban claramente de acuerdo en estar en desacuerdo. Los primeros optaron luego por un Dios hijo redentorista; y los otros por uno que solo se revelaba al Profeta. Bib y Cor eran los nombres de sus libros sagrados. Dentro de sus territorios, los berios probaron variados sistemas de orden económico-social (esclavismo, feudalismo, capitalismo, colonialismo, comunismo.). Los bories, en cambio, guiados por califas, imanes, ayatolás y ulemas, escogieron el camino del despotismo cerrado y la conquista. ¡Cuántas diferencias! Pero ¿valía la pena matar y morir por ellas? Berios y bories dijeron un día que sí, a voz en cuello, y entonces la cosa se volvió dramática. Hegel -un filósofo alemán que sabía un kilo- observó a su vez que, cuando alargamos la duración de un drama (y el drama aquí no paraba), lo convertimos en comedia, que es lo que ocurre hoy. Vea usted. Los berios, a través de la prensa, ahora exhiben las caricaturas del Profeta, y los bories (aparte de salir a las calles) ya han empezado a dibujar a sus enemigos con saña kilométrica. Apreciado lector: cualquier semejanza entre el cuento que acabo de contar y la guerra de historietas que libran Europa y los países árabes en pleno 2006; cualquier semejanza, repito, no es casual. No, más bien parece que a la realidad le gustan, según la expresión de Borges, las malas simetrías.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |