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Misión 2006: llegar a las semifinales México sueña en grande El Tri procura transformar la historia y ganar su primer boleto a las instancias finales de un Mundial jugado en suelo europeoLlegará en un buen momento, con la madurez y el conocimiento que se necesitan para tomar esta cita del futbol Rodrigo Calvo C. rcalvo@nacion.com Cuando el seleccionador mayor de México, Ricardo Antonio Lavolpe, hizo el pronóstico de que clasificaría "caminando" al Mundial de Alemania, nadie dudó que lo cumpliría al pie de la letra. Ahora viene la máxima cita deportiva, en junio próximo, y la aspiración del técnico y de sus pupilos va en grande, con la intención de hacer historia y colocarse entre la élite del mundo del futbol.
En sus tres anteriores participaciones de 1994, 1998 y el 2002 siempre superó la primera fase de grupos. Pero esta vez el Tri azteca desea llegar más lejos y conseguir por primera vez la ronda de semifinales en una Copa Mundial disputada en territorio europeo. Lo pretende lograr con toda la fuerza que representa haber asistido ya a 12 Mundiales y a las 15 victorias y los 64 tantos anotados en su paso por el Premundial de la Concacaf. Para ello, Lavolpe se basará en jugadores experimentados de la talla del portero Oswaldo Sánchez, de las Chivas del Guadalajara; el defensor Rafael Márquez, del Barcelona de España, y del veterano goleador Jared Borgetti, del Bolton inglés y máximo anotador de las eliminatorias del Mundial 2006, con 14 conquistas. A la agilidad de Sánchez, el orden defensivo de Márquez y el instinto goleador de Borgetti se le une la ubicación táctica de los volantes Pavel Pardo y Gerardo Torrado. Pero la juventud e ilusión de los jóvenes Carlos Salcido, Ricardo Osorio, Gonzalo Pineda, Luis Pérez, Omar Bravo y Francisco Kikín Fonseca convierten a México en un equipo muy díficil de superar. El grupo se conoce muy bien. Llega al Mundial en el mejor momento para una selección que alcanzó la solidez y la experiencia que se requieren para afrontar una cita como la alemana. Ya en la última Copa Confederaciones 2005 lo demostró al derrotar a Brasil y caer en semifinales por penales contra Argentina. Las credenciales del Tri le valieron para ser designada, por primera vez, cabeza de serie de un grupo mundialista: el "D" ante Portugal, Irán y Angola. Todo apunta a que dará la sorpresa y marcará supremacía para ir a la siguiente fase. El sexto puesto en las Copas de 1970 y 1986, de las cuales fue organizador, todavía es su mejor actuación. Pero la deuda sigue abierta con su afición, porque no se rompió la barrera de la segunda ronda. El equipo de Ricardo Lavolpe, entonces, tiene la gran ocasión de romper mitos para clasificarse a los cuartos de final o a las semifinales en un Mundial de la FIFA fuera de su país. Para ello debe aprovechar bien las oportunidades y mantener su nivel actual.
Aztecas con equipo joven, de oficio y... naturalizado Más allá de la polémica y la crítica, México posee individualidades para marcar diferencia y luchar con los mejoresLa columna vertebral del equipo de México que competirá en el Mundial incluirá siete de los mundialistas que acudieron a la cita del 2002. Los jugadores que tienen el lugar ganado -si en junio próximo están bien físicamente y en su mejor momento- son el portero Oswaldo Sánchez, el defensa Rafael Márquez, los volantes Pavel Pardo, Gerardo Torrado y Ramón Morales, y los delanteros Jared Borgetti y Cuauhtémoc Blanco. Además de esta base mundialista, el técnico Ricardo Lavolpe ya formó una selección a futuro tras considerar a jóvenes como los zagueros Carlos Salcido, Francisco Rodríguez y Ricardo Osorio, así como a los volantes Luis Pérez y Jaime Lozano, el atacante Franciso Kikín Fonseca y el guardameta Jesús Corona. El llamado a los naturalizados Antonio Naelson, Zinha -originario de Sao Paulo, Brasil- y Guillermo Guille Franco -nacido en Corrientes, Argentina- le valieron críticas hasta en el propio seleccionado, por asuntos nacionalistas y relativos a sus edades. También afloraron acusaciones sobre menosprecio y discriminación contra el futbolista mexicano. Zinha ya venía jugando hacía años en el torneo azteca, un caso similar al de Guille Franco. "En el futbol mexicano no queremos naturalizados, ni para la selección ni para los clubes. Para los equipos deben contar como extranjeros y en la selección no los queremos, queremos a mexicanos puros", arremetió el exastro internacional Hugo Sánchez, uno de los acérrimos críticos de Lavolpe. Apoyo. Zinha y Franco tienen 29 años, lo que no calza con su filosofía de usar jóvenes. Pero el técnico tiene el apoyo de la Federación. Es un hecho que en abril, cuando Lavolpe entregue la lista de 23 jugadores para el Mundial, se impondrá su criterio. Nadie le detendrá el avión hacia Alemania si lleva a los naturalizados Zinha y Franco. Con el personaje que no tiene mucha armonía es con el artillero Cuauhtémoc Blanco, famoso por su enorme habilidad en la cancha y por su explosivo temperamento. Blanco no ha sido habitual en las alineaciones de Lavolpe, por razones personales más que de rendimiento deportivo, aunque no ha dejado de ser considerado para la lista final ante el gran nivel y el liderazgo mostrado en los últimos meses. Con este plantel México sueña con darle la pelea a la élite del futbol internacional y hacer su mejor Mundial fuera de sus fronteras.
Lavolpe: un partidario del futbol ofensivo A Ricardo Lavolpe lo sigue la polémica desde su designación como técnico de México, a fines del 2002, cuando asumió el equipo como extranjero, pese a dirigir casi toda su vida en ese país. Nacido hace 54 años en Buenos Aires, Argentina (el 6 de febrero de 1952), Lavolpe logró introducir a los aztecas en el Mundial 2006 y hacerlo de una mejor forma que sus antecesores. En su juventud, Lavolpe fue un destacado guardameta en Argentina, donde se consagró campeón mundial en 1978 como suplente. A partir del año 1983 se convirtió en director técnico, cuando todavía actuaba en México. Allí dirigió al Oaxtepec, Ángeles de Puebla, Atlante (fue campeón), Guadalajara, Querétaro, América, Atlas y Toluca. En México se le reconoce su decisión de formar jugadores y renovar equipos; se le critica su mal carácter y el desprecio que muestra hacia la prensa azteca, a la que ya acusó de corrupta. Es un convincente partidario del futbol ofensivo y del gran espectáculo. Como miembro de la escuela azteca de entrenadores se le considera un descubridor de nuevos talentos, aunque su temperamento irascible le acarreó numerosos problemas. Ya dirigió al Tri en 61 partidos, con un balance de 33 triunfos, 14 empates y 14 derrotas.
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