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Al Grano Édgar Espinoza edgarespinoza@costarricense.cr Confirmado: las contestadoras automáticas de teléfono solo sirven para agarrarlo a uno de chancho. Esta semana al mediodía me entretuve horrores verificándolo con llamadas a varios lugares. El 113 del ICE me recibió así: "Todos nuestros agentes se encuentran ocupados". Y tras un ratote de recetarme música de Kenny G, me despachó así: "Nuestros agentes aún se encuentran ocupados". ¿Es que almuerzan todos a la vez? En el 193 (centro de asistencia celular) me pasan algunos avisos y la lista de opciones. Cuando digito la 4 con el propósito de ser atendido por un agente, nada de agente; otra contestadora me remite al manual del aparato o proveedor. ¿Idiay? Luego, otra vez Kenny G, el irónico aviso de "nuestro horario de atención es de 24 horas al día los 365 días del año" y, finalmente, el tono de pii-pii-pii. Del 115 ni hablo: tras "soplarme" todas sus contestadoras, oprimí la opción 2 (facturación) y aquí sigo precisamente esperando la respuesta y la factura. Sigo con Amnet Televisión. Tras mostrarse muy agradecida con mi llamada, la contestadora me ofrece su lista de opciones y elijo la de "cobros". Una voz electrónica me dice que "en breve" seré atendido "por un representante", y, luego, otra, me informa que "se le está transfiriendo (la llamada) a un representante". Escucho 10 timbrazos, me aburro y cuelgo. (Aquí ni música ofrecen). ¡Agarrados! Llamo a La Nación, y lo mismo: escucho las opciones, digito la 4 (publicidad) pero. cero respuesta. Pruebo con el Banco Nacional, me dicen gracias por llamar al banco "más cerca de usted", escucho las opciones, digito la 3 (BM Vital) y tras 12 timbrazos, aturdido, cuelgo. ¡Qué lejano estás! Llamo a la CCSS. La contestadora me dice: "mucho gusto en atenderle". ¡Se me infla el ego! Acto seguido se identifica como "el sistema de asignación de citas" y digito 4 (clínica Solón Núñez). Otra contestadora me dice tres veces: "por favor, espere mientras la llamada es transferida" y, cuando la transfiere, lo hace a otra contestadora que me fulmina: "nuestro horario de atención es de 3 a 6 de lunes a viernes". Luego, se oye un pito y me dejan colgando. ¡Se me desinfla el ego! Recurro a la Clínica Católica. Está mejor: musiquita de piano y un "gracias". Me preparo para escuchar en su menú de opciones algo así como: "para trasplante de vejiga, digite 1; para bilis regada, 2; para síndrome de tecnofobia, 3.". Al final me transfirieron a la "operadora" pero, nadita de nada. Seguro estaba operando. O sea, en ninguno de mis intentos pude tan siquiera pronunciar un "aló". Por eso, aprovecho para desquitarme aquí: ¡aló, aló, aló, aló, aló .!
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