|
|
|||||
|
|
Furia musulmana Publicar las caricaturas constituyó una peligrosa imprudencia y una soberana idiotez soberana idiotezJulio Corvetti La publicación de caricaturas del profeta Mahoma en la prensa danesa y en la de otros países europeos, donde se le ridiculiza con un turbante en forma de bomba con la mecha encendida, desencadenó violentas protestas de los pueblos musulmanes por considerarlas irrespetuosas y blasfemas. Para un mejor entendimiento de la violencia desatada por unas "simples" caricaturas, no es necesario leer una traducción del Corán, el libro sagrado del islam. Basta conocer algunos pensamientos básicos expresados de palabra por Mahoma y aprendidos de memoria por sus seguidores para verterlos después en escritura. El Profeta fue analfabeto toda su vida , pero esto no le impidió componer más tarde el más grande y poético libro en lengua árabe. Así como el cristianismo está inextricablemente unido a la figura de Cristo, el islam lo está con el profeta Mahoma, su fundador. El judaísmo se diferencia de las otras dos religiones monoteístas por cuanto sigue a la espera de su mesías. Muchos dioses. Cuando Mahoma nació en el 569 dC, la inmensa península Arábica estaba habitada por tribus nómadas dedicadas al comercio y a hacerse la guerra entre ellas. Hablaban un lenguaje parecido al hebreo y su religión era politeísta pues adoraban la luna, las estrellas y gran cantidad de espíritus. Su religión tenía La Meca como su capital, La Kaba como su templo y la Piedra Negra como su altar. Por su cercanía al mar Rojo, La Meca era la ciudad más importante, punto de paso de las caravanas en tránsito desde Egipto a la India. Entre los muchos dioses que adoraban, al más importante le llamaban Alá, es decir, Dios. Fueron los cristianos quienes despertaron en Mahoma su interés por temas religiosos, puesto que en La Meca vivían agrupaciones de ellos. Con uno de ellos en particular, conocedor de las Sagradas Escrituras, se relacionaba frecuentemente. Más tarde pasó a Medina, a visitar la tumba de su padre, donde conoció a muchos hebreos, quienes conformaban una fuerte colonia. Después de esa primera visita a Medina, regresó a esta ciudad frecuentemente. Gracias a esos contactos, nació en él su admiración, no solo por la superior moral judía y cristiana, sino por una religión centrada en un solo dios y revelada en un libro sagrado que contenía los intocables dictados (Viejo y Nuevo Testamento) de las dos grandes religiones. Por esa época ya muchos árabes sentían vagamente la necesidad de algo que pusiera fin a su permanente estado de anarquía e impusiese un código común de convivencia civil a aquellas tribus divididas por la rivalidad y las venganzas. Fue hasta la edad de 40 años cuando Mahoma comenzó con la costumbre de orar y meditar en una gruta del monte Hira, cercano a la ciudad. En el 610, a la edad de 41 años, mientras dormía en su rincón de montaña, comenzaron las apariciones del arcángel Gabriel, quien le repetía: "¡Oh, Mahoma, tú eres el mensajero de Alá y yo soy Gabriel!". De esa primera aparición siguieron muchas más durante 5 años, sin interrupciones; en toda clase de situaciones personales, ya fuese orando en la montaña o a lomos de un camello en la inmensidad del desierto, caía siempre en trance. Reconstrucción de memoria. La gran herencia de Mahoma fue el Corán, que significa "lectura o discurso". A diferencia de la Biblia, es la obra de un solo hombre, que no la escribió de su mano y muchos menos la dictó, sino fue reconstruida de memoria por sus seguidores. Mahoma fue el primer árabe que superó la concepción tribal y, proclamando que había un solo Dios, Alá, fundó el Estado nacional. Más allá de darles un sentimiento nacional y una lengua codificada, dio a los árabes un catecismo para una milicia misionaria. A partir de ese momento, partieron a la conquista del mundo judeo-cristiano, ya sin la presencia física de Mahoma, quien murió en el 632. El avance conquistador fue fulgurante. En cien años exactos, a partir de la muerte del Profeta, habían llegado al corazón de Europa cuando finalmente fueron detenidos y derrotados por Carlos Martel (abuelo de Carlomagno) en la ciudad de Poiters, en el centro de Francia. Tres libros: la Bibilia, el Evangelio y el Corán. Para el primero, el profeta de Dios debe aún aparecer en la Tierra, para el segundo apareció con Jesús y para el tercero con Mahoma. Ahora bien, llámese Jehová, Dios o Alá, lo cierto es que sobre el modo de llamarlo y comprenderlo los hombres se han masacrado mutuamente a través de los siglos y continúan haciéndolo. Volviendo a nuestros tiempos y en vista de la situación de choque político religioso que se ha creado entre Occidente y Oriente, me parece que la publicación de las tales caricaturas ha sido una peligrosa imprudencia y una soberana idiotez.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |