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De la redacción: Engendros legislativos Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Redactora de La Nación La actual Asamblea Legislativa dio a luz varios engendros que unas veces nos hacen reír por sus ridiculeces -como subir al Monumento Nacional-, o llorar por su desfachatez y descaro -como intercambiar curules por devoción monetaria-. El último numerito nos lo acaban de regalar un par de hermanos mellizos que, bajo la consigna de amor filial, planearon intercambiar sus curules para que uno de ellos pueda gozar de una pensión vitalicia de ¢1,6 millones al mes. Fundamentan la decisión en derechos que les da la ley para disfrutar de esos privilegios. Y ponen condiciones: que si no hay aumento, entonces se le debe dar a uno de ellos un alto puesto en el Ministerio de Educación o el cargo de delegado cultural en España. ¿Derechos? ¿Quién inventó esos derechos sino otros legisladores que, como ellos, crean leyes para después gozar de su usufructo? Como dirían las abuelas, ¡qué cascarudos! La creatividad y el entusiasmo que pusieron para semejante espectáculo, les falta para pensar y trabajar por su gente. Señores: por engendros como estos es que este país está tan mal. Son personas como ellos las que llegan a legislar en beneficio propio, y se convierten en expertos en encontrar los vericuetos legales para ordeñar las arcas del Estado. Ahora, estos dos "grandes hermanos" se rasgan las vestiduras y se llenan la boca diciendo que las críticas a su amor filial ensucian el nombre de su familia. ¡Otra ingenuidad! Señores: ni el ministro de Trabajo -que tan valientemente hizo público el caso-, ni los ciudadanos que laboramos toda una vida por una pensión digna ni quienes nos atrevemos a criticar semejante desvergüenza ensuciamos el nombre de los antepasados de estos gemelos. Son ustedes los que, solitos, están manchando el nombre de su familia. Ambos dejaron la vergüenza perdida. Tanto, que el traspaso de poderes lo hicieron en medio de mariachis y con sonrisas sardónicas, abrazos y palmaditas de espalda, recreando otro circo más de los "padres de la patria". Si tuvieran un poco de vergüenza, ambos renunciarían. ¿Qué logrará hacer este nuevo espécimen de la Asamblea para ganarse esa pensión en dos meses de trabajo? ¿Logrará que pase el TLC? ¿Mejorará el fondo de la reforma fiscal? ¿Facilitará el camino para que se apruebe el convenio marco de control de tabaco? Lo dudo. Si por su hermano se saca el día, lo que nos espera con su sucesor son unas cuantas tardes de somnolencia en Cuesta de Moras, dejando pasar el tiempo mientras llega la hora de ir a disfrutar de una pensión que le llegó por el camino fácil, mientras en las calles de este país "revientan" los pobres como abejones de mayo.
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