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El especialista: El desenlace Eric Thompson Ch. Especialista tributario El proyecto de plan fiscal ha recibido aprobación legislativa en primer debate. Esto marca el inicio del desenlace de una tramitación que ha consumido cuatro años y buena parte del capital político con el que el presidente Abel Pacheco inició su gestión de gobierno el 8 de mayo del 2002. Paradójicamente, sin que su programa de gobierno lo hubiera vislumbrado, don Abel podrá ostentar el título de "Reformador Tributario" en la historia moderna de Costa Rica, título que provocará desde los reconocimientos más cálidos hasta las críticas más acérrimas. Ni aún los más agudos adversarios del Gobierno podrán cuestionar que en último término esta aprobación se debe -sin excluir la valiosa participación de varios técnicos y políticos- a la firmeza y plena convicción del Presidente, de que el país requiere un salto cualitativo en el diseño técnico de los pilares básicos de su sistema tributario y un incremento significativo de su carga tributaria. Si no estuviera tan convencido, el señor Presidente hubiera aprovechado varios momentos claves y una colección de razones técnicas y de conveniencia política para desconectar al proyecto de ley del respirador artificial en el que estuvo en múltiples ocasiones. Una moraleja clara de esta historia es que nunca se aprobarán impuestos por consenso o por amplias mayorías legislativas, sino que tal aprobación es el fruto de sostener frágiles mayorías ante el más cómodo rol de defender los bolsillos del contribuyente. Por otra parte, la oposición no fue acompañada de un contundente plan alternativo, ya que ante la difícil situación de las arcas fiscales nadie -ni siquiera los participantes en la campaña electoral- concretaron, con propuestas, metodologías y cifras claras un aterrizaje de frases retóricas como "racionalizar el gasto público" o "cobrar bien los impuestos". Más bien la ejecución del Presupuesto Nacional del 2005 muestra claramente los limitados márgenes de maniobra para recortar el inflexible gasto público vigente, y que los avances graduales de la Administración Tributaria confirman que aún la máxima eficiencia cobratoria no alcanzaría para cubrir una porción importante del endeudamiento del Estado costarricense. Al final -y sujeta al aval que otorgue la Sala Constitucional-, don Abel lograría su legado histórico a sabiendas de que no recaudará un solo centavo del plan fiscal pues deja el gobierno el 8 de mayo. Para no llegar a extremos masoquistas, al menos la saliente administración heredará a la entrante la traumática implementación de la nueva normativa. Pudo haber sido todo más sencillo sin afectar los objetivos recaudatorios, pero apostaron a una complejidad excesiva y a estas alturas del partido, el costo de no aprobar el texto actual sería demasiado alto.
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