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TSE: Respeto y autonomía Es fin de la democracia el construir la libertad y asegurarla en bien de la misma democraciaSaber leer entre líneas es sumamente importante, en especial cuando las situaciones ameritan un análisis más profundo. El proceso electoral que se llevó a cabo el 5 de febrero nos dejó grandes enseñanzas, pero, sobre todo, fortaleció nuestra democracia y la credibilidad en el trabajo transparente y responsable que siempre ha caracterizado al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). La legitimidad de este proceso electoral es ampliamente respaldada por el trabajo del Tribunal que, como Cuarto Poder de la República, ha actuado en conformidad con lo establecido legalmente. En este sentido y contra lo que es la libertad de expresión que tiene el Tribunal, en días pasados fuimos testigos, en los medios de comunicación, de peticiones por parte de uno de los partidos involucrados con un porcentaje importante de votación, para que no se divulgasen los cortes parciales del escrutinio de las mesas; incluso, una de sus diputadas de forma airada exigía que no se dieran a conocer dichos resultados. Libertad de expresión. Tal solicitud choca, por un lado, con la libertad de expresión y autonomía del Tribunal, y, por otro, con el derecho a la información de los ciudadanos. Las elecciones nacionales son un asunto de una enorme trascendencia, por lo que adquiere interés público; oponerse a su divulgación es obstaculizar el acceso a la información. Desconocemos apegados a qué ley hacían esta solicitud o intervención sobre el proceso. Como comunicadores y en aras de mantener informada a la población, apoyamos y respetamos la acción del Tribunal por brindar los datos ya que, por lo reñido de las elecciones, es muy sano para el país establecer puentes de comunicación que den seguimiento al trabajo que se realice, constituyendo así un elemento esencial para el entendimiento mutuo entre el TSE y la ciudadanía, creándose las mejores condiciones para el desarrollo del proceso. La democracia no es solo electoral como capacidad de opción, sino de ciudadanos; es decir, hasta que los derechos sean realidades, en este caso el derecho a la información y a la libertad de expresión. ¿No es uno de los objetivos -si no el mayor- de la democracia el construir la libertad, asegurar la libertad y usar la libertad para edificar la propia democracia? Wilberth Delgado, Ana Cecilia Ortiz y Vanessa Solano.
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