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Control de Radio cerró siete emisoras ilegales en el 2005 Estaciones funcionaban en Liberia, Siquirres, La Cruz y San CarlosDueños se exponen a multas de ¢1.000, según la legislación vigente Otto Vargas M.y Freddy Parrales ovargas@nacion.com Ciudad Neily, Corredores. A Daniel Cordero González, de 31 años, el gusanillo de la radio se le despertó a muy temprana edad. De niño soñaba con ser locutor y a los 14 años aprendió el oficio de radiotécnico. Esa pasión lo impulsó, en agosto de 1998, a crear su propia emisora: Torre Stereo.
Sus manos crearon una antena unidireccional y una mezcladora que, aunque rústica, cumplía con su objetivo . Una grabadora en mal estado, un transmisor de 100 watts y un viejo micrófono completaron el equipo.
Desde un pequeño cuarto -forrado con plywood y zinc-, en barrio El Progreso, Ciudad Neily, Torre Stereo salió al aire en la frecuencia 102,9 FM. En el 2004, tras enfrentar dos procesos penales que terminaron con la imposición de una multa por ¢2.000, la radio salió del aire. "La estación era para servirle a Dios. Nuestra señal llegaba hasta Chiriquí (Panamá); nos escuchaban en toda la región sur del país. Un día vinieron funcionarios de Control Nacional de Radio (CNR, Ministerio de Gobernación) a decirme que tenía que apagar el equipo por no tener autorización. Como no hice caso, me acusaron", contó Cordero.
En promedio, el CNR clausura una estación no autorizada cada año, pero en el 2005 hubo mucho trabajo "extra". La dependencia fiscalizadora ordenó el cierre de siete estaciones, en su mayoría de corte cristiano, que ocuparon frecuencias sin permiso. Para los dueños el principal perjuicio fue el cierre, pues en la parte económica se expusieron a una multa de ¢1.000, tal como está previsto en la legislación. Multas. El año pasado, el CNR detectó emisoras clandestinas en Liberia, San Carlos, La Cruz, Siquirres y Ciudad Neily (en algunos sitios encontraron hasta dos radios). A los propietarios se les abrió un proceso por violación de una norma legal que data de 1954 y que fijó en ¢1.000 la multa. "El uso ilegal de una frecuencia se castiga como una falta contravencional. Hemos optado por acusar a los propietarios que no acatan -la orden de cese de transmisiones- por desobediencia a la autoridad", explicó Melvin Murillo, director de Control Nacional de Radio. La desobediencia, de acuerdo con el artículo 307 del Código Penal, castiga con una pena de 15 días a un año de cárcel "al que desobedeciere la orden impartida por un funcionario público". A Daniel Cordero, de Ciudad Neily, le aplicaron el extremo mínimo de esa pena, pero la Sala de Casación dejó sin efecto el fallo y el 30 de mayo del 2004 le impuso ¢2.000 de multa por obviar dos notificaciones de cierre. Fuera de control.El director de Control Nacional de Radio dijo que "no hay control alguno sobre la programación de esas emisoras. Además causan interferencia a otras empresas legales. "Hemos encontrado mucho equipo artesanal, fabricado por personas que tienen algunos conocimientos de electrónica", agregó. La multa a la que se exponen las radios ilegales es tan pequeña como lo que pagan al año las estaciones legales por el uso de una frecuencia: ¢3.500 (AM) y ¢6.000 (FM). Aunque la mayoría de las estaciones no autorizadas emplean transmisores de baja potencia -entre 20 y 50 watts-, el CNR detectó en San Vito de Coto Brus una radio con equipo de alta potencia. Radio ha luchado 26 años por estar al aire Carlos Hernándezy Otto Vargas M. ovargas@nacion.com Ciudad Quesada y Turrialba. Durante casi dos décadas, Carlos Enrique Gómez Laurito ha librado un pulso legal por impedir que las autoridades cierren la radio que fundó en 1980: La Voz de Turrialba (1.420 AM). Desde el patio de su casa -apenas equipado con una pequeña mesa y dos micrófonos- este amante de la radio lanzó la primera transmisión. Seis años más tarde, Control Nacional de Radio detectó la señal. El 16 de octubre de 1988, la Alcaldía de Faltas y Contravenciones lo condenó al pago de ¢1.000 por infringir la Ley de radio. Gómez apeló el fallo ante el Juzgado Penal, instancia que dejó sin efecto el pago de la multa. En 1996, Control Nacional de Radio de nuevo lo acusó, pero el 26 de agosto de ese año la Alcaldía de Turrialba llegó a la conclusión de que "los hechos denunciados no encuadran dentro de ninguna norma contravencional prevista". Gómez, quien sigue al frente de la emisora, dijo sentirse orgulloso de la labor comunal que desarrolla a través de ese medio. Ondas cristianas. Ezequiel Salazar Campos soñó con con difundir mensajes bíblicos, pero en agosto del 2001 terminó metido en un lío legal. Estuvo a la cabeza de la radio Ondas de Bendición, que desde una habitación, en Lourdes de Ciudad Quesada, salió al aire. "El equipo -pertenecía a una asociación cristiana- nos costó ¢250.000. Transmitimos dos meses, de 6 a. m. a 9 p. m. "Nunca pretendimos competir con las emisoras comerciales o cristianas. Nuestro único interés era difundir la palabra (de Dios), así como programas culturales, mensajes positivos y música religiosa", explicó. Utilizaron sin permiso la frecuencia 90,1 FM. En dos ocasiones (el 17 de agosto y el 30 de setiembre del 2001), Control Nacional de Radio les advirtió que debían cesar las transmisiones por carecer de autorización. Tras enfrentar un proceso por desobediencia a la autoridad -que no pasó a más-, la emisora cerró. Los equipos fueron donados a iglesias cristianas, contó Johnny Mora, miembro de la asociación Ondas de Bendición. Colaboró en esta información el corresponsal Ramiro Rodríguez
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