Búsqueda
Avanzada
Martes 14 de febrero, 2006
San José, Costa Rica.

Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Elecciones 2006
Campeonato futbol 2005-06

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Chats
Foros

Especiales Noticiosos
Mundial 2006: Equipos, grupos, figuras y calendario
Texto preliminar de reforma fiscal y noticias publicadas
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Listado Completo

Ocio y Cultura
Calendario 2006
Su | Do | Ku
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Sitios Costa Rica

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo

Quiénes somos
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 677281
/LA NACIÓN

¿Heil Judas?

Una aproximación bastante evidente a la inhumanidad ejercida por el sistema nazi

Fernando Durán Ayanegui


Para quienes, en Occidente, la mayor parte de nuestra vida discurrió a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, el nazismo constituye la más contundente y traumática demostración de que el mal existe, es discernible y, además, debe ser irredimible. Para nadie hay ofensa si se dice que el Evangelio definió para nuestra civilización un marco ético que puede ser compartido por el creyente y el no creyente y que, dentro de ese marco, la condena del nazismo y la condenación de Hitler no pueden, por ningún concepto, ser sujeto de redención, por mucho que, doctrinariamente, para los creyentes hayan dejado de existir Satanás y el infierno. De ahí también que nos produzca vértigo advertir que, de manera brutal unas veces y de manera sutil otras, en círculos pretendidamente cristianos se manifiestan, en estos inicios del siglo XXI, dos tendencias preocupantes si no aterradoras: la primera consiste en un curioso intento de relativizar el grado de maldad al que llegaron, con el Holocausto, algunas sociedades europeas, en especial la alemana, intento que, de hecho, ya es más que repugnante cuando procede de un dirigente no cristiano como cierto presidente de Irán; la segunda consiste en la tolerancia, la aprobación y hasta el aplauso que reciben, de parte de millones de miembros de las comunidades cristianas de Norteamérica, las acciones que, ejecutadas por el gobierno, las fuerzas armadas y las llamadas agencias de seguridad de Estados Unidos, constituyen una aproximación bastante evidente a la inhumanidad característica del sistema nazi.

Necesaria explicación. Estos cristianos estadounidenses deberían enfrentarse desde ahora a la necesidad de explicar al mundo por qué consideran que los asesinatos masivos de civiles que las fuerzas armadas de su país y sus aliados perpetran en Afganistán, Iraq y Pakistán o la cadena de cárceles clandestinas en las que se practica la tortura son, por decirlo así, una expresión menos reprensible del mal que las torturas, los ajusticiamientos y los internamientos en campos de trabajos forzados que, en su etapa inicial, cometía el nazismo.

Supongamos que un cuestionamiento semejante se les hubiera hecho a los cristianos alemanes que, por dar una fecha, apoyaban a Hitler y a sus colaboradores a mediados de 1939, cuando apenas eran "tan malos" como el mundo puede ver hoy a Bush, a Chenney y a la señora Rice. Nadie dudaría en afirmar que aquellos cristianos alemanes eran, en promedio, más cultos, más educados, más cercanos a una apreciación humanista del arte, la ciencia, y la religión, que los actuales cristianos estadounidenses y, sin embargo, también estoy seguro de que, como ocurre ahora, se habrían despojado -así lo hicieron de toda forma- hasta del último atributo de civilización y de conmiseración religiosa para no responder y para no actuar, salvo en colaboración con el régimen que encarnaría el mal absoluto. De modo que la pregunta que se merecen los cristianos que hoy dan apoyo a los crímenes del régimen republicano de Bush es esta: cuando se practica el mal en el pretendido nombre del bien, ¿dónde se encuentra el límite, cuánto es "un poquito" de mal y nada más que un poquito? Porque, al fin y al cabo, los ideólogos del nazismo tenían su forma de ver el bien y consideraban que, para servirlo, era necesario el "poquito de mal" que ellos entronizarían más tarde a lo largo y ancho de Europa. Si los cadáveres de las mujeres, los niños y los ancianos inocentes que las fuerzas armadas de Estados Unidos han asesinado en Asia durante los últimos años se apilaran en un mismo lugar, ¿no darían lugar a algunas fotografías como aquellas que nos horrorizaron entre 1945 y 1946 y habían sido tomadas en las comarcas liberadas de la barbarie nazi por los rusos y los estadounidenses?

Juicio a revisión. La anterior reflexión se me había ocurrido pocas horas antes de escuchar que en el ámbito vaticano se debate ahora la posibilidad de revisar el juicio que sobre Judas Iscariote se ha hecho tradicionalmente, tanto desde la perspectiva religiosa del creyente como desde la perspectiva ética del no creyente. Probablemente los argumentos teológicos y escatológicos en favor de la redención de Judas son, además de abundantes, muy complejos y están fuera del alcance de un químico cualquiera, pero no deja de preocuparme la posibilidad de que estemos frente a una sutil propuesta que, tal vez no por sus orígenes pero sí por sus resultados, podría llevarnos a justificar toda manifestación del mal a la que se le pueda dar una explicación basada en el destino obligado o, mejor, el destino manifiesto que tantas veces ha servido de argumento para hacer un poco de mal en beneficio de un mayor bien. Pero está dicho: la teología no es para legos.

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo


Suplemento Metro cuadrado
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Enlaces comerciales:




Obituario
Diario Oficial La Gaceta