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Brujas 1 - Pérez Zeledón 0: En un partido muy discreto, Brujas ganó y sigue a flote Jair Arroyo definió el encuentro en una de las pocas acciones de brilloPérez atacó en la recta final, pero su pésima definición le costó muy caro Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com Un gol solitario de Luis Jair Arroyo se fue haciendo gigantesco. Costaba pensar que su remate del minuto 30 iba a terminar decidiendo el partido entre Brujas y Pérez Zeledón.
Porque, creíamos, los generaleños acusarían el golpe con una feroz respuesta ofensiva. Y, repasando los haberes del cuadro Guerrero, ahí estaban Ricardo Steer, Bill González y Luis Lara. Es decir, había gol. Mas los minutos pasaron y Pérez Zeledón le dejó a Brujas acomodarse en la cancha. Cuando el cuadro de Sur pudo reaccionar, en la parte final, sus delanteros extraviaron la brújula y le pusieron el encuentro en bandeja de plata a su rival. Los del Escazú llegaban a este juego contra la pared, arrinconados por cinco derrotas en seis partidos del Clausura. Ningún proyecto puede tener credibilidad si la gran mayoría de los partidos se cuentan como tropiezos, y menos en el futbol, que vive en una eterna dictadura de los resultados. Así, con el agua al cuello, el equipo de Carlos Restrepo ganó y se mantuvo a flote. Pérez, en cambio, perdió la oportunidad de tomar la punta del bloque B en solitario. Por esa maravilla de las matemáticas, y porque en su grupo todo el mundo se ha dedicado a perder puntos, ahora Brujas incluso se mete en la pelea por un boleto. Con apenas dos triunfos en siete presentaciones. Discreto. El buen futbol escaseó ayer en el Nacional. Brujas se conformó con herir una vez a su oponente, y a partir de ahí se atrincheró y solo le dejó una pequeña ventana a la opción del contragolpe. A los generaleños, en tanto, les costó encarrilar su juego ofensivo. Windell Gabriels falló como timón en la mitad del campo, y solo cuando ingresó el colombiano John Jairo García los generaleños empezaron a carburar. Salvo por el gol de Arroyo, el primer tiempo será totalmente prescindible en el recuento final de la actual temporada. El colombiano se estrenó anotando con la camisa de Brujas, tras aprovechar un rebote del arquero Dexter Lewis. Para la complementaria, Pérez se lo tomó más en serio. Sin embargo, pasó 25 minutos sin inquietar a su oponente. Hasta que Luis Lara estrelló una pelota en el horizontal, al 69', y el partido finalmente entró en calor. La pelota transitó entre ambas porterías, mas los dos equipos se dedicaron a fallar opciones. Solo que la mala puntería le costó más caro a los visitantes, que se desesperaron a medida que el gol de Arroyo se hacía gigantesco. Brujas no hizo su mejor partido, pero salió con una victoria que sirve de bálsamo luego de un terrible inicio en el Clausura. Y Pérez Zeledón comprueba que en el futbol los goles se hacen, no se merecen.
Un gol que vale tres puntos y ¢280.000 Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com Es lo mismo en cualquier parte del mundo. La gente que emigra a otro país sale con la esperanza de ganar muy rápido algún dinero extra, para ayudarle a los familiares que quedaron atrás. Jardineros, cantantes, mecánicos... , todos parten con la ilusión de enviar unos "cinquitos" a casa. También los futbolistas. Por eso Luis Jair Arroyo comprendió que su gol ante Pérez Zeledón había sido especial. Además de darle los tres puntos a Brujas, el colombiano se ganó ¢280.000 gracias a un premio que da radio Columbia a los jugadores que anoten en el minuto 30. "Con esto voy a poder enviar una remesa a mi casa", confesó, ilusionado, cuando la prensa le preguntó qué haría con esa plata. Pero no todo es dinero, claro está. Arroyo sabe que anotar un gol en su primer partido es una magnífica tarjeta de presentación. "Esto es importante para mí pero sobre todo para el equipo, pues necesitábamos ganar", comentó el artillero debutante. Arroyo tiene 25 años y es oriundo de Buenaventura, Colombia. Jugó en el Unión Magdalena de su país antes de venir a probar suerte al futbol costarricense. "Tengo dos semanas en el equipo y me he podido adaptar. Ya voy conociendo a los compañeros", añadió. Salió extenuado a cinco minutos del final. Pero no había forma de borrarle la sonrisa, porque su gol significará un empujoncito para la familia que dejó atrás.
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