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Reforma del Estado El próximo gobierno necesita convicción, liderazgo y visión para la reforma del EstadoJorge Woodbridge No cabe duda de que Costa Rica ha conseguido importantes transformaciones económicas en los últimos veinte años. Estos beneficios se han logrado gracias a que supimos reorientar nuestro modelo de desarrollo económico con una política de fomento a las exportaciones y de apertura comercial. Entre las medidas más importantes están la reducción de protecciones arancelarias, fomento a las exportaciones con nuevas legislaciones, desarrollo de zonas francas, ruptura del monopolio estatal de la banca, creación de nuevas instituciones y programas en materia de comercio exterior y apertura de nuestra cuenta de capitales. En este nuevo modelo exportador, el sector externo y la inversión extranjera se convirtieron en los motores de nuestra economía. No obstante este esfuerzo por transformarla, nuestra economía está al borde del colapso ante la falta de inversión en infraestructura física y humana, mejoramiento social, la corrupción, la inseguridad jurídica y física y la modernización del Estado.Múltiples intereses políticos y pequeños feudos han hecho de nuestro costoso Estado un enjambre imposible de operar eficientemente. Inventario. Resulta casi imposible contabilizar cuántas instituciones públicas hay en Costa Rica; estamos ante un urdido institucional complejo. El Estado costarricense ha venido creciendo en tamaño y complejidad, de acuerdo con un trabajo realizado por el Lic. Ronald Alfaro, en el 2003 había más de 370 entidades públicas. Esto sin contabilizar las creadas en el 2004 y 2005. Esta maraña institucional comprende empresas públicas, instituciones "autónomas" y "semiautónomas", entidades públicas no estatales y entidades públicas "privativas". La creación de instituciones "privativas" se ha convertido en la alternativa para poder administrar con cierta autonomía formal. Más de 33 de estas figuras se han creado en los últimos quince años, pero la complejidad y duplicación han aumentado. El laberinto institucional y administrativo no se ha resuelto, y, como si esto no fuera suficiente, más de 60 entidades públicas con personería jurídica especial han sido creadas en el interior de los ministerios u otros entes públicos, con presupuestos desconcentrados e independientes. Entidades que, al final, son pequeños o grandes órganos públicos, con poca coordinación, flexibilidad y duplicación. Un estado atomizado. Hoy más que nunca, lo que requerimos para poder competir en un mundo globalizado es un Estado moderno con flexibilidad, fortaleza y velocidad.Flexibilidad para cambiar y adaptarse a las nuevas exigencias de las constantes transformaciones tecnológicas y a la era del conocimiento. Fortaleza institucional para poder resistir cualquier adversidad ante la corrupción, solidaridad y eficiencia. Y velocidad para hacer los cambios en el momento apropiado y no estar amarrado. Contrariamente a estas exigencias, lo que hemos desarrollado en estas últimas dos décadas ha sido un Estado poco flexible, atomizado, con duplicación de funciones, complejo de administrar, difícil de coordinar y planificar. Es un Estado que ha generado inequidad e inmovilidad. Ante este panorama es impostergable la reforma del Estado. Reforma que sea integral, sin parches ni cambios jurídicos incongruentes, con disminución burocrática, sin decretos y leyes que carezcan de un objetivo claro. La Costa Rica moderna lo que requiere es un Estado facilitador, flexible, fuerte y veloz. Un Estado más simple, más solidario y más eficiente. Un Estado moderno con capacidad de mejorar nuestra competitividad y el compromiso para derrotar la pobreza y el subdesarrollo. Un Estado que fije sus prioridades y su rumbo, con mística y con ganas de progresar. Nuestro próximo presidente y su equipo de gobierno tienen que tener la capacidad, la convicción, el liderazgo, la sabiduría y la visión para hacer la reforma urgente que exige nuestro Estado. Hay que volver enfocar nuestro desarrollo. No permitamos que esta tarea se postergue. No caigamos en la trampa de posponer una reforma integral para volver a crecer con sostenibilidad y solidaridad.
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