|
|
Servicios |
Archivo |
Escríbanos |
Fax gratis |
Nacion.com en PDA,
celular,
e-mail,
|
|||||
|
|
En Vela Julio Rodríguez envela@nacion.con Pocos espectáculos tan placenteros, inspiradores -y comprometedores- como contemplar, en la mañana, en todos los recodos del país, a millares de niños y niñas camino de la escuela, en muchos casos de la mano de sus padres, generalmente de la madre, con un enjambre de ilusiones, confiados y ansiosos de saber. Vale la pena detenerse, todos los días, rumbo a nuestro trabajo, en este amanecer espléndido de nuestra historia y, al mismo tiempo, tomar conciencia de nuestra condición de adultos. Ayer fue, en este sentido, un día especial por ser el primero de las 200 jornadas del curso lectivo en las que, en el diálogo entre maestro y alumno, se va construyendo la arquitectura próxima de nuestro país. De lo que salga del taller de la familia, de la escuela y del ambiente depende casi todo. Otras veces lo hemos comentado: el principio -dice Aristóteles- es, en esta materia, la mitad del todo. El resto lo compone la libertad y responsabilidad de cada uno. Familia, escuela y ambiente, esto es, la respuesta a la gran pregunta: ¿Qué transmitimos a nuestros niños y adolescentes, muchos de ellos carentes de seguridad afectiva? ¿Comprendemos la trascendencia del paso de la civilización de la transmisión a la civilización de la información, ese torrente incontenible donde todas las cosas se confunden, sin orden ni concierto ni sentido ni jerarquías, agravada por una de las dimensiones más fuertes de la crisis actual: la falta de espejos donde mirar. ¿Quiénes transmiten la herencia moral y cultural en la era del vacío y de la tiranía del relativismo? Al fin de cuentas, como expresa Marc Ferro, todo depende de lo que se transmite, quién lo transmite y cómo lo transmite. Se transmiten los genes, pero también el sistema de valores, los conocimientos y, con estos, dice Claudio Magris, la democracia que "significa. dar a cada uno la posibilidad de pensar, expresarse y juzgar correctamente, y así restituir la capacidad de expresarse en la lengua materna y articular lingüística y conceptualmente un razonamiento.". Original y estupenda definición de democracia, íntimamente vinculada con la excelencia del sistema educativo en sus dos dimensiones esenciales, además de la transmisión de valores, la lengua y el pensamiento (logos), que engrandecen la misión del educador. Cuando una sociedad realiza este sentido de la democracia y de la educación, enriquece y fortalece la libertad y le proporciona a su porción sagrada -los niños y los jóvenes- las mejores armas para defenderse, juzgando con lucidez y hondura, y para realizarse en esta jungla mundial.
|
Enlaces comerciales:
|
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |