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Policía cree que a taxista lo mataron en venta de carros A la víctima le dispararon ocho veces con arma de bajo calibreEl lunes cerraría un trato para la compra de un Nissan Sentra modelo 1992 Fernando Gutiérrez y Otto Vargas M. ovargas@nacion.com Cartago. El taxista informal Adrián Gerardo Solano Araya -de 22 años- aparentemente fue asesinado en una venta de carros ubicada en la entrada a la ciudad de Paraíso, Cartago. Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) hallaron casquillos de un arma de bajo calibre y, mediante pruebas de luminol -sustancia que reacciona con el hierro de la sangre- también descubrieron un rastro.
Ese fue el último lugar adonde llegó el muchacho antes de desaparecer, la noche del lunes. La autopsia determinó que a Solano le dispararon ocho veces. Tres balas lo hirieron en la cabeza; las otras cinco estaban en diferentes partes del cuerpo. Luego de quitarle la vida, los homicidas ocultaron el cadáver en la cajuela de su carro (un Hyundai). Horas más tarde, en la madrugada del martes, llevaron el vehículo a Los Diques, Cartago, con el fin de desviar la atención. Por el dinero. Las autoridades consideran que el homicidio obedeció al robo de ¢450.000 que el taxista portaba ese día. La víctima fue a entregar el lunes su vehículo y el dinero a cambio de otro automóvil. Ahora, los detectives saben que en la venta de vehículos estuvieron varias personas cuyo paradero aún se desconoce. En relación con el arma empleada para el asesinato, los agentes judiciales estiman que los agresores utilizaron una de baja potencia (al parecer, un revólver calibre 22). Eso coincide con los casquillos hallados en el sitio. En principio -por el tamaño de los agujeros-, los investigadores pensaron en el uso de un arma grande. La autopsia determinó que los disparos eran "de contacto"; es decir, a muy corta distancia. Las sospechas sobre la venta de carros no solo nacieron a raíz del negocio que el joven taxista pretendía llevar a cabo. Balacera. Los agentes judiciales hablaron con testigos, quienes aseguraron que la noche del lunes escucharon varias detonaciones que provenían de ese negocio. Adrián Solano pretendía comprar allí un Nissan Sentra, modelo 1992. Ya había chequeado el estado del vehículo y el viernes anterior a su muerte iba a cerrar el trato. A última hora, las partes pospusieron la reunión para el martes, cuando el taxista llevaría una abogada. Por razones desconocidas, Solano se adelantó y el lunes en la noche visitó el negocio sin ninguna compañía. "No sabemos por qué lo hizo. Se supone que el martes firmarían el traspaso", dijo un pariente, quien pidió mantener en reserva su identidad. La víctima llevaba el dinero en efectivo, monto que los asesinos se dejaron. Ayer la venta de carros permaneció cerrada. El OIJ allanó el inmueble el martes y el miércoles. En principio, una de las personas que figura como sospechosa del homicidio confirmó la presencia del taxista en el lugar, pero dijo que se marchó rápidamente. El crimen quedó al descubierto el martes cuando unos niños que jugaban con canicas, en Los Diques, descubrieron sangre que salía de la cajuela del carro. Solano vivía en Paraíso, Cartago.
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