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Enfermos del corazón mueren esperando una cirugía Casi 200 en lista de espera en los hospitales San Juan y Calderón GuardiaEspecialista insta a dar prioridad a operaciones cardíacas Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Varios pacientes del hospital San Juan de Dios han muerto mientras esperan que los llamen para operarlos del corazón. Los cirujanos del hospital no llevan la cuenta de las personas fallecidas en esas condiciones. Lo que sí saben es que en ese centro médico hay 90 enfermos que podrían correr la misma suerte pues han estado esperando entre nueve meses y hasta más de un año para ser operados.
Dennis García Urbina, jefe de cirugía cardíaca del San Juan, relató a La Nación que ya son varias las veces en que su secretaria le dice que escoja a otro paciente de la lista de espera pues a quien acaba de llamar ya falleció. Los enormes atrasos en ese hospital se deben, principalmente, a la falta de médicos anestesiólogos. Solo tienen 14 para suplir la demanda de 25 salones (incluidos los quirófanos) donde se necesita anestesiar a pacientes.
La misma situación se vive en el hospital Rafael Ángel Calderón Guardia. Su jefe de cirugía, Raúl Valverde Robert, confirmó que más de un centenar de asegurados aguardan por un campo. El Calderón tiene 13 anestesiólogos a tiempo completo y 5 a medio tiempo, cuando requiere 35. Impacto. En una operación, el anestesiólogo induce al paciente a la pérdida de consciencia (estado de amnesia), controla el dolor (analgesia) y promueve la relajación muscular para que el paciente no se defienda ante el estímulo quirúrgico. Su presencia no solo es requerida en operaciones, sino en procedimientos de diagnósticos como endoscopias y tratamientos médicos donde se procura aliviar el dolor del enfermo. El déficit de estos especialistas en el San Juan causó que al servicio de cirugía cardíaca le quitaran uno de los tres quirófanos asignados. García dijo que ahora solo pueden operar dos pacientes nuevos a la semana, cuando hasta siete lo necesitan. Mientras tanto, cinco personas se agregan a la lista cada semana. Más razones. Además de la falta de anestesiólogos, García afirmó que en el hospital San Juan de Dios las cirugías cardíacas deben competir por espacio con operaciones menos complejas como la extirpación de hernias, quistes o vesículas. Esta es la misma lucha que deben librar los encargados de otros procedimientos delicados como los oncológicos y las neurológicos. García considera que ante la escasez de especialistas, el hospital debería dar prioridad a las operaciones como las del corazón. La Nación envió el pasado miércoles una consulta sobre este tema al director del San Juan, Manrique Soto Pacheco, pero al cierre de esta edición no había contestado. Valverde Robert dijo que en el caso del Calderón trabajan en un plan para concentrar en el hospital los procedimientos complejos y permitir que clínicas y hospitales regionales hagan las intervenciones de menor complejidad. Por su parte, Alberto Sáenz Pacheco, presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), admitió que hay un faltante de anestesiólogos, pero afirmó que la institución hace esfuerzos por formar a su propio personal. La CCSS tiene 176 plazas de anestesiólogos. Para este año, seis nuevos especialistas se colocarán en la Caja. Otros 19 se graduarán en el 2007. Sáenz fue enfático en la necesidad de que cada hospital también sepa gestionar el recurso.
En pocas palabras Dennis García Urbina Jefe Cirugía Cardíaca del San Juan de dios 'Yo estoy jugando de Dios' ¿Qué está pasando? La falta de anestesiólogos está incidiendo en nuestra cirugía. Estábamos operando de 3 a 4 pacientes por semana cuando necesitamos operar entre 6 y 7. Ahora, solo podremos operar a dos. ¿Por qué faltan médicos anestesiólogos? Hay una fuga de anestesiólogos del hospital porque los salarios son muy bajos (en la Caja), y la empresa privada y el INS (Instituto Nacional de Seguros) se los está llevando. El próximo mes se irán cuatro más de aquí. Como jefe de servicio, estoy en la obligación de decir esto. ¿Cuántos pacientes ingresan a lista de espera por semana? En promedio, unos cinco. La lista ya va por 90 pacientes. Pero, ¿a quién le doy prioridad? ¿A los nuevos o a los que están en lista de espera? La gente se está muriendo o se va a morir en la casa mientras los llamamos. Los magistrados (de la Sala IV), la Defensoría (de los habitantes) y la junta (de la CCSS) hacen la cartita y nosotros tenemos que resolver el problema con las manos amarradas, sin ninguna opción. ¿Cómo los selecciona? Yo estoy jugando de Dios. ¿A quién escojo yo si todos tienen derecho? ¡Esto no puede ser! Todos los días cierro los ojos y escojo una cartulina de estas (fólder con las listas de pacientes). Yo no puedo jugar a dar o quitar la vida de alguien así. Es terrible. Yo no duermo en las noches pensando a quién escogeré mañana para que viva o para que muera. ¿De cuánto es la espera? Como nueve meses. ¿Qué está haciendo la junta directiva de la CCSS con esto? ¡Nada! Yo no le echo la culpa a las autoridades del hospital, es a las autoridades de la Caja. ¿Cuántos han fallecido esperando? Yo no quiero sacar ese dato.
Murió tras esperar cinco años operación que no se dio Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Jean Paul, de año y nueve meses, y Priscilla, de cinco años, jugaban en la cochera de su casa la noche de este martes mientras su mamá, Lidieth González, revivía, entre sollozos, la historia que desembocó en la muerte de su marido. Alexis Artavia Aparicio falleció el 21 de mayo del 2005. Tenía 40 años. Desde el 2000 le habían dicho que necesitaba una operación de urgencia para acabar con una válvula coronaria obstruida. Nunca se la hicieron en el hospital San Juan de Dios, a pesar de que la Sala IV ordenó la cirugía. Entre las cartas que se acumulan en el expediente legal que lleva Gilbert Gómez, abogado de la familia, algunos médicos de ese hospital justifican el atraso diciendo que esperaban que Artavia se estabilizara para operarlo. Pero la vida se le fue en la espera, a pesar de que hubo, al menos, tres ocasiones en que pudo ser intervenido, según la familia. Artavia conoció de su problema en el 2000, cuando fue referido por la doctora de su empresa, en ambulancia, al servicio de urgencias del San Juan. Allí le dijeron sobre la necesidad de operarlo. Pero, según contó su esposa, tuvo que esperar seis meses para que lo revisara un especialista. Y otro año más para ser visto por segunda vez por otro especialista. Mientras, su problema se complicaba cada vez más. Para él y para su esposa se hicieron comunes las visitas a urgencias y los internamientos prolongados. Fue hasta marzo del año pasado cuando, finalmente, Artavia se decidió a poner un recurso de amparo, cansado de las excusas que le ponían en el hospital. La Sala Constitucional ordenó la cirugía. Pero esta se atrasó porque, entre otras razones, el paciente tuvo una complicación renal. Este problema se resolvió. La semana que él falleció, lo iban a operar el miércoles pero Artavia se complicó de manera inexplicable mientras estaba en Cuidados Intensivos esperando entrar al quirófano. Por esta muerte, la familia demandó a la Caja. "Para mí sería muy triste que otros hijos, otras esposas pasen por esto. A veces, uno siente que se va a volver loca. Ojalá que se pueda actuar de alguna forma", dijo Lidieth.
'No sé hasta cuándo aguantaré' Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Luz Esperanza Cifuentes Espinoza, de casi 50 años, llora al relatar su larga espera para ser operada del corazón. En abril próximo cumplirá un año de estar en la lista del hospital San Juan de Dios. Como a muchos otros, la apuntaron en un papel, le pidieron su número de teléfono y le prometieron llamarla cuando hubiera campo. El teléfono, desde entonces, no ha sonado para darle la noticia ansiada. "Mi cirujano me dijo que la operación tenía que ser desde el año pasado, porque si no él luego no asumía las consecuencias", recordó esta vecina de Río Oro de Santa Ana. La estenosis mitral severa (estrechamiento y obstrucción de la válvula mitral), la obligó a dejar su trabajo de recepcionista. Ahora, ella piensa en qué pasará con su hijo menor, Juan Sebastián, de tan solo 10 años, si ella llegar a faltar. Su vida dio un giro en el 2003, cuando su problema volvió a surgir. Ya ella había sido operada de lo mismo en su Colombia natal. De ser una mujer activa pasó a estar encerrada en su casa, deprimida. Además de soportar la incertidumbre de la espera, Cifuentes contó que ningún médico especialista la ha vuelto a revisar desde mayo. "Yo misma he ido allá (el hospital) y la secretaria me dice que estoy en la lista. ¡Pero yo veo esto tan demorado! Yo cada día me siento con menos aliento", aseveró.
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