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Comprometámonos No permitamos que lo bueno de la globalización cambie costumbres y valoresJorge Woodbridge En Costa Rica estamos viviendo una época donde el vínculo social tiende a desgarrarse. Internet y la televisión nos dan un sentimiento de libertad, pero al mismo tiempo de aislamiento y soledad. Es la época en que estudiamos o trabajamos sin saber con quién o para quién. Cada uno se relaciona con el canal de TV que desea y los sitios de la web que escoge. No es el valor lo que origina el triunfo, sino el éxito comercial lo que fija el valor. Realidad y globalización. Estamos a punto de perder el sentimiento de nuestra propia patria. Ya no existe el concepto de un Ser Supremo que me ve y por quien yo seré juzgado. El sentido de los valores es relativo. Ya no existen la solidaridad, la ética, la unión, el civilismo, la autenticidad y el idealismo que en otra época caracterizaron a la Costa Rica. La humanidad se globaliza y Costa Rica también. Todo se mira ahora desde la óptica de las noticias que vemos en TV; y los patrones de comportamiento que nos asigna Hollywood. Ya no distinguimos entre lo real y lo irreal. La guerra, la violencia, lo familiar, la economía, la moda, el sexo, la droga, la belleza; todo nos viene empaquetado y nos ha hecho ser otros costarricenses. Ya no soñamos ni imaginamos. Creemos conocer todo lo que nos informan y nos muestran, sin entender cuál es la autenticidad. Ya no hay juicios de valor. Vivimos y sentimos lo que los medios nos quieren informar. Nadie se cuestiona lo que debe o no debe ser. Nivelación. Estamos en la cultura de la nivelación. Ahora se busca experimentar en una sola vida la diversidad de todas las experiencias. No hay compromisos. No hay ideales. Se ha perdido el sentido de la trascendencia, la dedicación al servicio y al trabajo. El Estado ha absorbido nuestro concepto de asistencia a los más necesitados. Al no saber en quién o qué creer, nadie sabe a quién o a qué servir. Es la falta de fe en Dios. Se acabaron los ratones de biblioteca. Internet nos permite el acceso a las mejores librerías. El saber no es algo que tengamos que asimilar, sino una masa de información a la que debemos aprender a acceder. Nuestra cultura es esencialmente visual. No hay sitio para lo imaginario. Las imágenes virtuales nos invaden. Nuestra intimidad inmediata con las imágenes de la tele, e Internet nos hace perder el contacto con las personas. O nos adaptamos a este ambiente o nos desvanecemos. Nuestros hijos y nietos no son exactamente afines. Nuestras raíces y valores son distintos. Estamos en la cultura del asombro, del ruido, de la contaminación, del aparentar, de la individualidad, del materialismo, de la falta de humanismo. Esta es nuestra triste realidad Recapitulando. Es importante que tratemos de interpretar bien esta realidad. Cuanto más disfrutemos, más debemos cultivarnos. El poseer más cosas no nos hará más felices. No busquemos en este mundo lo que no pertenece a él. El papel de nuestra cultura debe ser el poder volver a ser y no el tener. Tenemos que regresar a la familia, a los valores auténticos. Busquemos con orgullo la unión como nación. Soñemos juntos un ideal supremo. Volvamos los ojos a Dios. Salgamos del conformismo y la indiferencia. Comprometámonos con Costa Rica y sus raíces. Solidaricémonos activamente con quienes más nos necesitan. Interpretemos correctamente la información que nos invade. No permitamos que este fenómeno de globalización cambie nuestras costumbres y valores. Apreciemos y aprovechemos lo bueno de este fenómeno mundial; sin perder nuestra identidad y verdaderos valores.
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