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Mi voto Sergio Arce A escasas horas de que los ticos acudamos a las urnas, creo pertinente comentarles acerca de cuáles son los valores y características que debe tener el próximo presidente de la República. Habrá quienes disientan y quienes no, pero creo que son argumentos de peso que deberían tomarse en consideración. El próximo presidente de Costa Rica tiene que ser preparado, con visión (no esa miopía aldeana de algunos políticos o sectores sociales), con sensibilidad y, ante todo, con honestidad a prueba de mentiras y serruchadas de piso. No como esos políticos cuya moral se ajusta a las necesidades del momento. El próximo presidente de Costa Rica debe tener el liderazgo suficiente para generar empleo y, con ello, reducir ese 6,6 por ciento de la población que no tiene trabajo, en especial las personas de entre los 18 y los 25 años. El próximo presidente tiene que tener la visión necesaria para que, mediante la concertación de todos los sectores productivos, sociales y académicos, logre reducir los ingratos niveles de pobreza que golpean a un 21,2 por ciento de la población (de ella un 5,6 por ciento se encuentra en la extrema pobreza). El próximo presidente debe poner a trabajar todo el aparato estatal en aras de permitir que 25.000 familias tengan un techo digno y no vivan más hacinadas en un tugurio, bajo un puente o en la misma calle. Para eso se requiere no solo romper el círculo vicioso del clientelismo, el amiguismo y la zopilotería, sino que, ante todo, destinar adecuadamente los recursos que, para ese fin, están en las arcas del Estado y que no necesariamente van destinados a la solución de este problema. El próximo presidente tiene que tener la suficiente capacidad para bajar los alarmantes índices de delincuencia (robos, crímenes, violaciones, etc.) que afectan a todos los costarricenses por igual. El próximo presidente de Costa Rica tiene que ser un hombre que crea en los valores que han caracterizado a los ticos por años: trabajo, paz y sensatez. No me gustan esos políticos que ensucian la cancha del contrincante con ideas retorcidas y malsanas, y que no generan ningún bienestar al sano debate de nuestra realidad. Aquellos que hablan de rupturas de órdenes constitucionales o de ambiciones de poder deberían dedicar su tiempo a exponer ideas claras, precisas y concisas de lo que Costa Rica requiere para salir adelante. El próximo presidente de Costa Rica, en síntesis, necesita devolverle la esperanza a un país carcomido por la apatía y el desencanto; una persona que no solo se dedique a "administrar la finquita", sino a ponerla a trabajar, a ponerla en el sendero de la modernidad sin perder nuestras conquistas del pasado. Señores: personalmente creo que este barco necesita capitán. Usted ¿qué opina?
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