|
|
Servicios |
Archivo |
Escríbanos |
Fax gratis |
Nacion.com en PDA,
celular,
e-mail,
|
|||
|
|
Frescura y audacia También el presidente del Comité Olímpico Nacional se aferra a prácticas antideportivas para perpetuarse en el poderNos referíamos, en nuestro editorial del 27 de enero pasado: "Las últimas tentaciones", a la repartición de puestos estratégicos en algunas instituciones públicas para colocar a familiares y amigos antes del 8 de mayo próximo. Estos nombramientos administrativos y técnicos -que corresponden, por ley, a las juntas directivas, sin intromisión política- han sido prohijados por la Presidencia de la República y acatados sumisamente por la mayoría de los directores. Se trata de un desafío y de un acto de indelicadeza por ambas partes que no legitima, en modo alguno, la legalidad del acto. Precisamente, su legalidad forma parte del juego ya que, si fuesen removidos por el Gobierno futuro, dentro de tres meses, recibirían sus beneficiarios una suculenta indemnización a cargo, por supuesto, de los contribuyentes. Si los tuvieran que financiar con su peculio, bien se cuidarían. Los responsables de estos desatinos quedarán, por supuesto, impunes. Retornamos a este tema por la contumacia del Gobierno y de los obsecuentes directores; por el mal ejemplo dado al país, advertido a tiempo por trabajadores, funcionarios, dirigentes políticos y profesionales, y porque este proceder revela una superposición de los intereses personales o familiares sobre el interés público. Además, a los hechos comentados en el editorial citado se han agregado otros. En efecto, Róger Carvajal, abogado, presidente ejecutivo del INA, esposo de la actual Segunda Vicepresidenta de la República, Lineth Saborío, fue designado gerente general de Racsa; y la junta directiva de Recope, según informamos ayer, pretende dejar "amarradas", antes del 8 de mayo, las cuatro gerencias durante los próximos seis años. La repartición alcanza también al padre de la Primera Vicepresidenta y suegro del nuevo gerente de Racsa, Róger Carvajal, a quien se nombró, por cuatro años, como director de la Comisión Nacional de Salarios. En todos estos casos, los pretextos y simulaciones han estado a la orden del día. Si tanta previsión y tanto sentido de oportunidad -acompañados de una osadía digna de mejor causa- se hubiesen aplicado en las funciones específicas de las entidades públicas, no pocas calamidades se habrían evitado. Esta frescura y falta de delicadeza es lo que más sorprende. Si esto ocurre en las altas esferas del Estado, ¿cómo no iba Jorge Nery Carvajal a regirse por los mismos principios y prácticas para perpetuarse como presidente del Comité Olímpico Nacional (CON)? Aquí se ha contado también con la obsecuencia de un grupo de amigos y con la manipulación del padrón, compuesto por una mayoría abrumadora que nunca ha participado en los Juegos Olímpicos. La obligatoriedad de que sean atletas olímpicos figura tanto en los estatutos del CON como en la Carta Olímpica, que es la carta constitucional del olimpismo en el mundo. De nuevo, la astucia y otras dotes van a prevalecer en la conducción del olimpismo nacional. En síntesis, tanto en las instituciones públicas, en la gran política como en el gran deporte -el olimpismo- se han anidado prácticas reñidas con su razón de ser. Las gerencias no se someten a un concurso público, con rigor y transparencia, para beneficiarse del compadrazgo y la amistad, y el citius, altius, fortius (más veloz, más alto, más fuerte) del olimpismo internacional se han reducido, en el olimpismo tico oficial, a sus antónimos: más lento, más bajo y más débil. He aquí dos aspectos de la vida nacional -la política y el deporte- que nos deben preocupar y que explican no pocos entuertos.
|
Enlaces comerciales: |
|
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |