|
|
Servicios |
Archivo |
Escríbanos |
Fax gratis |
Nacion.com en PDA,
celular,
e-mail,
|
|||
|
|
El voto primerizo Ojalá esta vez no nos equivoquemos, como en 1978, cuando nos dejamos embaucarWilbert Arroyo Álvarez CATEDRÁTICO, U.C.R. A nuestra generación, cercana a los cincuenta años, nos tocó ejercer el voto, por primera vez, hace ya varios períodos presidenciales. Recuerdo que por nuestra juventud y sus propios impulsos, la primera decisión estuvo envuelta en no pocas dudas, dado el panorama político que se vivía. Se formó, para las elecciones de 1978, una coalición de cinco partidos, disímiles en ideología, para oponerse al Partido Liberación Nacional. La encabezó el exmilitante liberacionista Rodrigo Carazo Odio. Su propaganda, recia e impulsiva, con una popularidad pocas veces vista, con un mensaje calador, de enfáticos estribillos, como el de que "yo doy la cara", " voy siempre de frente", apoyado por su gran carisma, le llevó a ganar las elecciones. Apenas iniciaba mis estudios universitarios y este gobierno marcó a mi generación para siempre. No sabemos cómo lograron nuestros padres mantenernos en la universidad, única que había entonces. Cada día que pasaba, el gobierno resultaba más desastroso de lo que pocos pudiéramos haber sospechado. El país quebró; la recesión global llevó el precio del café, principal producto de exportación, a una caída estrepitosa, lo que aumentó, en forma extrema, la deuda interna y externa de la República. Nunca más. El desempleo se disparó como nunca y la situación económica empeoró al punto de que se hacían largas filas, en los llamados "estancos" del CNP, para adquirir un poco de alimento básico, racionado por familia. La gente terminó, obviamente, por quitarle todo apoyo a ese gobierno y solo se contaban las horas en que terminara la pesadilla. Al finalizar el período presidencial, reinaba la insatisfacción de los ticos, quienes consideraron que la situación se debía a un pésimo e inexperto gobierno, que llevó al enfrentamiento con organismos monetarios internacionales. En todas las calles abundaban los grafitis de "nunca más", con el que los jóvenes de entonces, descargábamos nuestra frustración de ser una "generación perdida", dado lo difícil que se nos hacía a todos ubicarnos laboralmente. Muy pocos tuvimos suerte de obtener un puesto público y la inmensa mayoría, si no todos, descartamos estudios de posgrado, antes solo en el exterior. Ni siquiera becas se conseguían, además de que había que trabajar, en lo que fuera, para ayudar a nuestras familias. De eso hace casi treinta años. Por ello, la mala experiencia fue aleccionadora pues nos hace testimoniar a nuestros hijos y sobrinos, los jóvenes de hoy, que la democracia no es un juego y que de nuestra primera decisión debemos ser responsables pues la juventud no es eterna. Al perder las elecciones, el que luego sucediera como presidente de la República, don Luis Alberto Monge, dijo que " el pueblo tiene derecho a equivocarse". Ojalá esta vez no nos equivoquemos, sobre todo los jóvenes de hoy, que, como los de 1978, nos dejamos llevar por palabras huecas de gente inescrupulosa, ávida de poder.
|
Enlaces comerciales: |
|
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |