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Instituciones incapaces de retener a joven de la calle Pasó por cerca de 18 centros sin que ninguno lograra brindarle ayudaDeambuló cinco años, usó drogas, sufrió abusos y tenía problemas mentales Irene Vizcaíno ivizcaino@nacion.com Lady Paola Salazar Delgado vivió en las calles desde los 12 años. La recuerdan deambulando por Santo Domingo de Heredia, Heredia centro, Escazú, Pavas, La Carpio, Tibás y San José.
Ella estuvo, a veces solo unas horas, en 18 centros como Hogares Crea, Manos Amigas, Ejército de Salvación, PANI, un albergue en Pérez Zeledón, el Hospital de Heredia y el Hospital Nacional Psiquiátrico, sin que en ninguno lograran retenerla. La última entidad que abrió un expediente con su nombre fue el Organismo de Investigación Judicial, luego de que apareciera sin vida en una zanja de Pavas, San José, el 4 de enero pasado. Para entonces tenía dos días de muerta, sin que se conozcan las causas pues no mostraba heridas visibles. Fue identificada siete días después como Lady Paola Salazar Delgado, de 19 años de edad. Su caso no era simple: vio morir a su mamá a los siete años y a su familia desintegrarse pues los siete hermanos se separaron. De acuerdo con los informes que conserva el Patronato Nacional de la Infancia, Lady Paola usaba drogas, fue víctima de abusos y sufría problemas mentales. Personas que la conocieron aseguran que, en sus momentos de lucidez, la muchacha buscaba ayuda y quería cambiar su vida. No obstante, hizo falta un centro cerrado de donde no pudiera fugarse en sus ratos de crisis. El último lugar donde estuvo, un mes, fue el Hospital Psiquiátrico, al que se le ordenó proteger a la joven hasta el final de su embarazo. Este chiquito nació en octubre y está en proceso de adopción.
Sin excusas."Estos muchachos están en la calle no por falta de intervención del Estado, es que tienen una complejidad que va más allá de la capacidad instalada", dijo Rosalía Gil, presidenta del Patronato Nacional de la Infancia. Anteriormente, ninguna institución podía mantener a un menor en contra de su voluntad, sin importar si estaba o no en condiciones mentales para decidir. Ahora existen dos instrumentos jurídicos para retener a los menores sin excusa. Uno es la reforma al artículo 144 del Código de Familia, que autoriza el internamiento no voluntario por razones "indispensables para resguardar la salud o la vida del menor". El segundo fue un fallo de la Sala Constitucional de mayo del 2005, que obligó a la Caja del Seguro Social a internar y tratar a los jóvenes drogadictos. También ordenó la construcción de un centro cerrado y especializado para ellos. Tales decisiones permitieron la apertura por parte del PANI de dos centros para niños de la calle y aceleró los trámites para levantar el centro para drogadictos bajo responsabilidad del Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia. Durante el 2004, el PANI intervino a 602 menores de la calle; el año pasado lo hizo con 514. De esos números, solo 100 en promedio se quedan cada año en algún albergue.
Ternura y violencia: rostros de Lady Paola Tal vez porque durante siete años vivió con una familia adoptiva en Santo Domingo de Heredia, es que ese cantón se convirtió en uno de los lugares por donde más deambuló. Aquí recuerdan a Lady Paola los vecinos que la cuidaron y trataron de ayudarla. También la recuerdan los policías que la descubrían atravesada en media calle, desnuda en una esquina o amenazando a peatones. De ahí la refirieron al menos tres veces a centros o albergues, sin resultado. "Casi siempre salía huyendo, pero no la seguíamos porque era menor y no había cometido delito. Conforme pasó el tiempo exigía en casas y negocios, arrebataba cosas a la gente y se enojaba. La droga fue posterior, narró Francisco Rodríguez, quien laboró en la Fuerza Pública de Santo Domingo. Sin embargo, pareciera que aquí dejó mejores recuerdos entres persona como Marta Vargas, que convirtió a esa muchachita en su "angelito". "Yo la llevé en tres o cuatro ocasiones a internar, pero duraba más llevándola que ella escapando. No sé que es lo que les falta, yo entiendo que esas instituciones tengan reglas pero a estas personas les hace falta mucho cariño", expresó. "A Paola una la veía violenta y la tranquilizaba con solo decirle: 'Paz'. Ella decía que nos quería y que se iba a portar bien. "También la llevé al Hospital Psiquiátrico porque me parecía que ella no estaba bien mentalmente. Yo tengo muchos años de trabajar con hermanos de la calle y no tenían comportamientos como los de Paola, como eso de desnudarse en cualquier lugar. Ahora la sociedad cree que todo es por droga, pero no", dijo. La última vez que Marta Vargas la vio fue el 27 de diciembre y según dice, Paola "andaba bonita" y prometió llegar para saludarla en el año nuevo. Los días pasaron y lo que llegó fue la noticia de su muerte.
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