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Respaldo electoral de Arias duplica el de Ottón Solís Expresidente sería elegido por menos del 30% de los votantes inscritosCarlos A. Villalobos cvilla@nacion.com La intención de voto en favor de Óscar Arias, candidato del Partido Liberación Nacional (PLN), duplica la de su más cercano rival, Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (PAC). Arias capta el respaldo de casi la mitad (49,6%) de los electores cuyas respuestas indican que probablemente irán a votar el próximo domingo. Solo la cuarta parte de ese grupo (25,4%) apoya a Solís. El candidato del Movimiento Libertario, Otto Guevara, se ubica en el tercer puesto con el respaldo de 12 de cada 100 de los electores más decididos a votar. Entre esos votantes probables, ninguno de los demás candidatos presidenciales logra más del 4% de apoyo. De mantener ese nivel de respaldo entre quienes acudan a votar el próximo domingo, Arias ganaría las elecciones sin necesidad de ir a una segunda ronda, pues superaría el 40% de los votos válidos emitidos que establece el Código Electoral.
Además, el liberacionista alcanzaría la Presidencia con el voto de menos de la tercera parte de los electores inscritos en el padrón electoral (29,8%). Eso significa que llegaría a la Presidencia con el apoyo de apenas 760.000 de los 2.550.613 ciudadanos habilitados para votar el domingo. Los datos se desprenden de la más reciente encuesta de la firma Unimer Research International, ejecutada por encargo de este diario. Entre el 15 y el 23 de enero, Unimer entrevistó a 2.423 costarricenses en todo el país. Dada la amplitud de la muestra, el porcentaje de error del estudio es de dos puntos porcentuales. La proyección de los resultados se hizo con base en los electores probables, es decir, los más decididos a votar, pues son ellos quienes aportarán la gran mayoría de votos válidos el próximo domingo. Según la encuesta de Unimer, ese grupo de electores probables representa un 60,5% del padrón. Al hacer este cálculo, el margen de error de la encuesta aumenta a 2,6 puntos porcentuales. Esta es la última consulta de preferencia que hará Unimer en este período electoral. El Código Electoral impide la divulgación de encuestas a partir del jueves entrante, aunque la constitucionalidad de ese tipo de medida es cuestionada. Solo dos suben. Óscar Arias y Ottón Solís son los únicos candidatos que muestran un incremento en las preferencias del electorado con respecto de la medición hecha por Unimer en diciembre pasado.
Con respecto de esa encuesta, Arias sube 4,6 puntos porcentuales y Solís 4,4. Guevara, por el contrario, pierde 2,8 puntos de respaldo. También disminuye la intención de voto en favor de Antonio Álvarez Desanti, de Unión para el Cambio (UPC), quien en diciembre logró el favor de 7 de cada 100 electores y ahora solamente alcanza el respaldo de 4 de cada 100. Luego figuran José Manuel Echandi, de Unión Nacional (3,4%); Ricardo Toledo, del Partido Unidad Social Cristiana (2,3%), y Juan José Vargas, de Patria Primero (1,5%). Ninguno de los restantes siete candidatos capta más del 1% de apoyo electoral. Entre todos ellos llegan a obtener el 2,2% de la intención de voto. Votantes 'probables'. Al grupo de votantes que mostró más clara decisión de acudir a las urnas, Unimer lo denominó "votantes probables". Ese grupo lo integran aproximadamente 1.543.100 electores -60,5% del padrón electoral- . Los votantes probables se pueden subdividir así: Un 38% son los ciudadanos totalmente decididos a votar y que ya saben por quién lo harán. Otro 9% incluye a quienes aseguran que es "muy probable" que vayan a votar el domingo y, además, ya saben por quién lo harían. Un tercer grupo -conformado por el el 13,5% de los electores- muestra "algunas dudas" de ir a votar, pero tiene preferencia por un candidato determinado. Cambio de color. El estudio también revela algunos cambios experimentados por el gusto electoral de los ciudadanos con respecto de la elección del 2002. Por ejemplo, 41 de cada 100 electores que respaldaron a Abel Pacheco hace cuatro años, sostienen que ahora apoyarán a Arias. Otros 28 de cada 100 darán su voto a Ottón Solís y solo 7 de cada 100 votarán por Ricardo Toledo. Quienes eran menores de edad en el 2002 y ahora podrán votar, dividen su intención de voto así: 38% para Arias, 32 % para Solís y 22% para Otto Guevara. En el rubro de la simpatía partidaria, el PLN recoge la preferencia de un 35,5 de los electores, el PAC de un 13,6% y el PUSC y el Movimiento Libertario de un 6,2% cada uno. La medición refleja también el desencanto de los ciudadanos con los partidos, pues el 34, 4% de las personas aseguran que no simpatizan con ninguna de las agrupaciones políticas que disputarán la elección.
Siete aspirantes, en conjunto, ni siquiera logran margen de error Carlos A. Villalobos cvilla@nacion.com De los 14 candidatos presidenciales que usted verá el próximo domingo en la papeleta, hay siete que ni juntos lograrían alcanzar el porcentaje de votos equivalente al margen de error de la última encuesta de Unimer. Son siete aspirantes cuyo porcentaje de intención de voto individual ni siquiera llega al 1% de los votos válidos proyectados. Según el estudio de opinión, en conjunto, esos siete candidatos podrían llegar a obtener el 2,2% de los votos. El margen de error de la encuesta para esa muestra es de 2,6 puntos porcentuales. Al tomar como referencia el padrón electoral actual y la cantidad de personas que muestra cierta seguridad de ir a votar dentro de una semana, los siete en mención, en conjunto, podrían si acaso llegar a obtener alrededor de 33.600 votos. Si el margen de error se proyecta en votos, la cantidad rondaría los 40.000 sufragios. De esos aspirantes, los que mayor intención de apoyo evidencian son Álvaro Montero Mejía, de Rescate Nacional, y Wálter Muñoz Céspedes, del Partido Integración Nacional (PIN). Ellos llegarían a captar el 0,5% de los votos cada uno, lo que significa un respaldo de 7.550 votos para uno y otro. Frente a la cantidad de votos que recibirían los candidatos con mayor respaldo, ese número es mínimo. Por ejemplo, con la misma muestra, el liberacionista Óscar Arias obtendría aproximadamente 760.000 sufragios. Los siete candidatos más débiles ocupan la mitad del espacio en la papeleta. Cada una de las papeletas, según presupuestó el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), tiene un costo de ¢3,42. La Imprenta Nacional imprimió 2,6 millones de papeletas para escoger al Presidente de la República, con lo cual el costo de las papeletas es de ¢8.892.000. Encuesta de UnimerAbstencionismo superará el 32% pero podría llegar al 40% En el mejor de los casos, superaría por poco el 31% de febrero del 2002Hay que agregar un 4% de quienes el domingo estén fuera del país o enfermos Carlos A. Villalobos cvilla@nacion.com La apatía electoral de los costarricenses no cede a menos de una semana para que se efectúen las elecciones. La más reciente encuesta de Unimer revela que, como mínimo, 32 de cada 100 ciudadanos prácticamente decidieron no acudir a las urnas y engrosar el polémico porcentaje de abstencionistas. Con esa cifra, que representa el escenario más optimista, apenas se superaría el porcentaje de abstencionismo de la primera ronda electoral del 2002, que fue de 31,1%. Los datos provienen de consultas personales efectuadas por Unimer a 2.423 ciudadanos mayores de 18 años en todo el país. La encuesta se efectuó entre el 15 y el 23 de enero. ¿Dónde se origina? El 32% de probables abstencionistas incluye a los ciudadanos cuya decisión de no ir a votar es irrevocable (12,1%) y a los que dicen que no van a votar, pero aún podrían reconsiderar su posición (20,1%). La encuesta también identifica a otro grupo de electores, quienes responden que anularían su voto o lo emitirían en blanco (7,3%). Al sumar esos tres segmentos, se llegaría al escenario menos optimista y, en él, la cifra de abstencionismo subiría al 39,5%. De mantenerse esa tendencia, significaría que entre tres y cuatro de cada diez costarricenses no ejercerían su derecho al voto. Si se toma como base el padrón electoral, el posible abstencionismo del 39,5% significaría que el próximo domingo habrá entre 821.297 y 1.007.492 personas de las 2.550.613 inscritas que no acudirán a las urnas. Rangos fluctuantes. En lo que va del actual proceso electoral, la apatía de los costarricenses frente al ejercicio del sufragio ha fluctuado poco. La medición de Unimer efectuada en agosto del 2005, mostró un rango de abstencionismo de entre 39 y 48 de cada 100 votantes inscritos. Posteriormente, en noviembre del año pasado, a dos meses de los comicios, había entre 29 y 38 personas de cada 100 que se abstendrían de sufragar. Ahora, en enero, se proyecta que entre 32 y 40 de cada 100 no planean emitir un voto válido. Además, en todos los procesos electorales se registra un abstencionismo "técnico", conformado por quienes no pueden acudir a las urnas pese a su voluntad de votar. Ese grupo lo integran, por ejemplo, electores que están fuera del país o que por motivos de enfermedad no pueden llegar a los centros de votación. Un estudio preparado el año pasado por la Universidad de Costa Rica (UCR) para el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), determinó que, en promedio, el abstencionismo técnico representa un 12% de los electores inscritos. Si ese porcentaje se distribuyera en las mismas proporciones de la intención de voto que refleja la encuesta, le agregaría un 4% al abstencionismo proyectado gracias a la encuesta. En ese caso, el abstencionismo en las elecciones del domingo próximo oscilaría entre un 36% y un 44%.
Desconfianza, desilusión y hasta motivos religiosos para no ir a votar Pérdida de confianza en los políticos, desilusión, decepción e incluso el hecho de que su religión no se los permite, son las principales razones para no votar que esgrimen quienes ya decidieron no acudir el próximo domingo a las urnas. Unimer pidió a los llamados abstencionistas "duros" que señalaran los principales motivos para tomar la decisión de no emitir el voto. La mayoría de ellos sostuvo que ya no confían en los políticos por cuanto realizan una serie de promesas durante las campañas electorales y cuando llegan al poder no cumplen su palabra. Piensan así mayoritariamente los hombres, con un nivel socioeconómico medio y los que viven en las zonas urbanas del Gran Área Metropolitana. La segunda razón aludida por los consultados es que no les gusta ninguno de los candidatos que postularon su nombre para la contienda presidencial. Ese pensamiento es mayor entre quienes no simpatizan con ningún partido, tienen nivel económico medio y han cursado la educación primaria y secundaria. La decepción y desilusión en la llamada "clase política" es la tercera justificación de los abstencionistas. Los mayores de 50 años y quienes han cursado educación primaria son los que en su mayoría opinan de esa forma. Hay un pequeño porcentaje de personas que aseguran que su religión les impide acudir a las urnas. Entre quienes así respondieron la mayoría son mujeres y personas con edad entre los 30 y 39 años. Los problemas de transporte no quedan fuera de las razones, pues hay quienes aseveran que viven lejos del sitio en donde deben votar.
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