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'Diablitos' andan sueltos en Rey Curré El asentamiento boruca celebra su tradicional "juego de los diablitos"La fiesta termina hoy al morir el "toro", el cual representa a los españoles Freddy Parrales Corresponsal Buenos Aires. Puntarenas. Unas bombetas y el sonido de un caracol dieron paso el viernes al tradicional "juego de los diablitos" en la reserva indígena de Rey Curré, en Buenos Aires, Puntarenas. La fiesta se inició en la madrugada del viernes y terminará hoy. Durante dos horas un hombre disfrazado de toro persiguió a los "diablitos" desde un cerro cercano a la reserva, hasta llegar a las casas de los indígenas. Este juego se realiza cada año y atrae a los pobladores de Boruca y Rey Curré, en la zona sur. La tradición surgió hace varios siglos y sirve para recordar la lucha que enfrentaron los indígenas borucas ante los españoles. El juego nació en Boruca, la tierra madre de los curreseños, después del enfrentamiento de los indígenas con los españoles. Actualmente tiene otras connotaciones, según las circunstancias, pero siempre en defensa de los valores y la identidad. En trance. "Los hombres vestidos de diablitos consumen chicha de maíz para entrar en trance", contó Uriel Rojas, miembro de la comisión cultural de Rey Curré. Los indígenas se disfrazan con sacos de gangoche y llevan una máscara elaborada en ese lugar. Quien representa el toro lleva un disfraz hecho de madera, sacos de gangoche y una gran máscara de un toro, que pesa unos 40 kilos. "Tengo 15 años de jugar, me gusta representar el toro, pero como el disfraz pesa mucho me turno con seis compañeros. Cada uno de nosotros juega como cinco minutos", expresó José Delgado Leiva. Mientras habla sobre su experiencia, escuchó el sonido del caracol para dar inicio al juego. Eran las 2 p. m. cuando los "diablitos" visitaron la casa de Rogelia Rojas, en Rey Curré. Los "diablitos" y el "toro" pasaron luego a la vivienda de Pedro Rojas, donde jugaron durante unos minutos. Después los miembros del grupo descansaron bajo un árbol y, guacal en mano, tomaron chicha mientras esperaban nuevamente el sonido del caracol para reiniciar el juego. Se trata de una fiesta que motiva a niños, jóvenes, mujeres, hombres y visitantes, quienes corren delante del toro para no ser alcanzados. Se espera que hoy los "diablitos" maten y quemen al toro en señal de triunfo de los indígenas ante los españoles. Su muerte no solo significa el triunfo ante los invasores, sino también la victoria ante todo acto que vaya en detrimento de su cultura.
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