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Turbulencia habría afectado a piloto de aeronave accidentada Socorristas abrieron trocha para llevar los cadáveres a las torres del IrazúSeñal de emergencia (ELT) estaba conectada, pero no funcionó Otto Vargas M. ovargas@nacion.com Cerro Encinales, Oreamuno. Una turbulencia habría impedido al piloto estadounidense Conrad Wes Randell ganar altura mientras volaba por un sector montañoso aledaño al volcán Irazú. "Al tomar el cañón, el piloto volaba visual (sin ayuda de instrumentos). Se habló -entre autoridades- de que no pudo elevarlo por la turbulencia.
"Le faltaron menos de 100 metros para sobrepasar la última montaña de este sector", explicó Érick Calderón, jefe policial y miembro del equipo que ayer sacó de la montaña los restos de los dos viajeros fallecidos. En el accidente, ocurrido el domingo, murieron el aviador, de 69 años, así como su esposa, Nancy Randell, de 67. Ellos se dirigían al aeropuerto de Pavas, San José. Zona difícil. Para el capitán Vinicio Jinesta, a Randell pudo traicionarlo la falta de conocimiento de la zona. "Cuando el paso está nublado se vuelve crítico. Es muy ventoso por la altura de las montañas. "El equipo de navegación no indica si se tiene una montaña de frente", explicó Jinesta. Jinesta agregó que, con base en el último reporte de Randell (dijo estar 26 millas al este -41 kilómetros- de la torre de control del aeropuerto Juan Santamaría-, estaba "casi chocando con la montaña". El diario estadounidense The Courier informó de que este era el primer viaje de Randell con el grupo de vuelo recreativo Baja Bush Pilots (también conocido como Fly Farmers). Los aviadores (24) partieron de Texas con la idea de recorrer Centroamérica. El domingo despegaron del aeropuerto Allbrook, en Panamá. A los expertos les llamó la atención que el ELT (señal de emergencia) estuviera conectado y en un lugar de la aeronave que no resultó dañado. Aun así, no funcionó. Renier Gamboa, del equipo de investigación de accidentes de Aviación Civil, prefirió no referirse al percance. "Tenemos que analizar tres factores: el medio ambiente, la máquina y la parte humana. No podemos presumir qué pasó", dijo el experto. Operativo. Patrullas de socorristas lograron extraer ayer los cadáveres de la aeronave. La tarea no fue sencilla por lo agreste del terreno. "Movimos algunas piezas para liberarlos, como los asientos, así como componentes que se quebraron", dijo el oficial Érick Calderón. Sacar a Nancy Randell demandó 30 minutos de esfuerzo. Su esposo estaba en una posición más incómoda, atrapado por el timón. Los socorristas acordaron no llevar los cadáveres por el sendero que conduce a San Juan de Chicuá. En su lugar, abrieron una "picada" que les permitió ascender hasta las torres ubicadas en la cima del volcán Irazú, a eso de la 1 p. m. Las patrullas -integradas por bomberos, policías, cruzrojistas, policías judiciales y guardaparques- emplearon cuerdas para arrastrar las camillas. Así lucharon durante casi tres horas contra el fuerte viento, la baja temperatura y la pendiente.
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