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Falsear la historia La negación del Holocausto y del Estado de Israel, de parte de Irán, representa un peligro para la humanidadLa historia del siglo XX nos muestra los efectos catastróficos del angelismo político, el oportunismo, el temor o un falso concepto de la paz Mahmud Ahmadineyad, el radical presidente de Irán que amenaza obsesivamente a la comunidad internacional con el proceso de enriquecimiento de uranio dirigido a la producción de material nuclear, ha formulado una de las declaraciones más monstruosas después de la Segunda Guerra Mundial: la erradicación del Estado de Israel y la negación, como premisa, de la existencia del Holocausto judío a manos del nazismo. En forma inmediata, los jefes de Estado y de Gobierno de prácticamente la totalidad del planeta han condenado sin reservas esas declaraciones. "Esos comentarios son completamente inaceptables y no tienen cabida en un debate político civilizado", han declarado, en un comunicado conjunto, varias cancillerías europeas. Además, subrayan que, al finalizar el año pasado, las Naciones Unidas adoptaron por consenso, con el beneplácito de Irán, una resolución que rechaza "cualquier negación del Holocausto como acontecimiento histórico". Distintas capitales, como respuesta a la insensatez de Mahmud Ahmadineyad, han reafirmado en los últimos días el derecho a la existencia del Estado de Israel con fronteras seguras, recordando que la ONU impide la amenaza del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado. La Unión Europea pidió, la semana pasada, "a los líderes iraníes unirse al consenso internacional sobre la necesidad de solucionar el conflicto entre israelíes y palestinos, apoyando la búsqueda de la paz entre Israel y sus vecinos, así como dejar de apoyar a los grupos implicados en actos terroristas". Además de la afrenta verbal del presidente iraní al pueblo de Israel y a la historia, esta semana se han agudizado también las tensiones sobre el programa nuclear iraní, a pesar del emplazamiento directo de EE. UU y Europa pidiendo al Gobierno de Ahmadineyad detener la producción de enriquecimiento de uranio. En forma adicional, Gran Bretaña, Francia y Alemania convocaron, el pasado 16 de enero, una reunión de emergencia de la Agencia Atómica Internacional sobre el caso iraní -la cual se llevará a cabo el 2 y el 3 de febrero en Viena-, decisión ratificada inmediatamente por Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Rusia y China, miembros permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. La reacción del Consejo es motivada por las declaraciones del jefe de la Organización Atómica de Irán, Gholareza Aqazadeh, quien afirmó la semana anterior que su país reanudará el enriquecimiento de uranio en el futuro, aunque mantendrá suspendidos los programas nucleares, mientras sigan las negociaciones. El también vicepresidente iraní reiteró la postura de Teherán en el marco de una creciente tensión con la comunidad internacional por sus programas nucleares y su política exterior. Subrayó, sin embargo, que "Irán no inyectará uranio en las centrifugadoras de gas ni lo enriquecerá" durante las pláticas que mantendrá con la UE sobre sus programas nucleares, que, según fuentes europeas, están previstas para el próximo día 21. Las negociaciones de Irán con la Unión Europea se han complicado ante la negativa iraní de aceptar el plan por el que renunciaría a sus programas nucleares a cambio de recibir suministro de energía de parte de Rusia. "Irán no puede confiar en las promesas de los europeos de que nos proveerán de energía nuclear. No hay garantía de que lo hagan", dijo Aqazadeh y explicó que los países europeos tienen en su poder 90 toneladas de material nuclear iraní que se niegan a entregar. El vicepresidente de la República Islámica apuntó, además, que Irán ha comenzado a construir un reactor nuclear en Darkhoein, en la provincia de Khuzestan, localizada al suroeste de Irán, a fin de producir en ella energía eléctrica, de acuerdo con el reporte. Desafortunadamente, las belicistas declaraciones de Ahmadineyad contra Israel no le dan mayor crédito internacional a su argumento de que la producción nuclear tiene intenciones puramente pacíficas. Si no existe un paso atrás del Gobierno de Ahmadineyad, el Consejo de Seguridad deberá tomar cartas en el asunto pues podría convertirse en un grave riesgo para la estabilidad de la región. La historia del siglo XX nos enseña, en forma brutal, que, ante un gobierno transido de odio y fanatismo, como el de Irán, el angelismo político, la indiferencia o un sentido equívoco e irracional de la paz y de la tolerancia representan un cheque en blanco para otra catástrofe. Se trata de una cuestión capital para el pueblo de Israel y para la humanidad.
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