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Persiste división sobre cómo detener a Irán Reunión del 2 de febrero para decidir si se lleva caso a Consejo de ONUChina y Rusia, con poder de veto, impedirían que se le apliquen sanciones Viena. AFP. Irán será, muy probablemente, enviado ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en febrero próximo, si bien persisten fuertes divisiones en la comunidad internacional sobre las medidas a tomar contra el programa nuclear de Teherán. "De una forma u otra el (caso nuclear iraní) será trasladado a Nueva York", aseguró ayer un diplomático europeo. Esta fuente se refirió, así, a la probable decisión de enviar a Teherán ante el Consejo de Seguridad de la ONU que saldrá de la reunión extraordinaria del consejo de gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), el 2 y 3 de febrero. "Sin embargo, en lo que se refiere al fondo, ese envío no modificará la situación para nada", añadió el diplomático en alusión a las reticencias de Rusia y China a imponer a Irán sanciones u otras medidas, como desean Estados Unidos y la Unión Europea, para impedirle proseguir su programa nuclear. El 10 de enero, Teherán levantó los precintos puestos por la AIEA a la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz, suscitando así la indignación internacional. El enriquecimiento de uranio sirve para producir combustible en las centrales nucleares civiles y para fabricar bombas atómicas. La República Islámica afirma que sus acciones tienen una finalidad exclusivamente pacífica mientras que Washington y los europeos temen que el verdadero objetivo sea dotarse de armas nucleares. En el consejo de gobernadores de la AIEA, la organización de la ONU responsable de la seguridad nuclear planetaria, Occidente cuenta con disponer de 21 votos (de un total de 35) contra Irán. Rusia y China se abstendrán, ya que se trata de votar el envío de Teherán al Consejo de Seguridad. Sin embargo, podrían hacer uso de su derecho de veto cuando el caso llegue a Nueva York. Pekín necesita los recursos petrolíferos de Irán para asegurar su desarrollo; Moscú mantiene con Teherán una antigua y fructífera cooperación nuclear. Sin embargo, Rusia no está dispuesta a tener cerca a un país con armas nucleares. Irán, por su parte, no parece dejarse intimidar por las amenazas occidentales. En este contexto, el canciller iraní, Manuchehr Mottaki, consideró "débil" el riesgo de que su país sea enviado ante el máximo órgano de la ONU. Otro responsable del régimen islámico amenazó con prohibir a la AIEA que controle el programa nuclear de su país. Asimismo, Teherán dio a entender que podría interrumpir sus suministros de petróleo a Occidente.
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