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Oleaje impidió atraque de crucero en Moín Se valoró trasladar turistas a puerto en barcos pequeños, pero fue imposibleCompañía dueña del navío confirmó regreso al país, pero a Caldera Juan Fernando Lara S. jlara|@nacion.com La tripulación del crucero británico Queen Mary II, considerado el más grande del mundo, canceló el planeado atraque de ayer en puerto Moín, Limón, debido al fuerte oleaje. El navío se trasladó a puerto Limón, donde se intentó transportar turistas a tierra en barcos pequeños, pero las condiciones en el mar lo impidieron. La mayoría de turistas son personas de edad avanzada, por lo que las autoridades del barco y de Japdeva cancelaron el trasbordo de los excursionistas. Óscar Castillo, de Crusel Cruceros Selectos, representante comercial de la compañía en Costa Rica, informó de que el capitán descartó el atraque por seguridad del barco y de sus pasajeros. Rita Myrie, gerente portuaria de Moín y Limón, confirmó que en este último sitio intentaron habilitar la terminal de cruceros, pero el calado del buque -parte del barco que se hunde en el agua- impidió las maniobras. La información fue confirmada por la empresa Cunard, propietaria del navío, en un comunicado oficial divulgado ayer. El texto indicó que el crucero volverá al país el 17 de febrero y el 13 de marzo, pero al puerto de Caldera, en el Pacífico. La embarcación, valorada en $800 millones, transporta a 2.511 pasajeros y 1.272 tripulantes, un total 3.783 personas. Omar Lizano, oceanógrafo del Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología -estudio de lagos y ríos-, confirmó que los vientos alisios incrementaron ayer el oleaje sobre las costas caribeñas, lo cual influye sobre el nivel de las olas. Muy grande. El barco pesa 151.400 toneladas, mide 345 metros de largo y tiene 10 metros de calado. Si un barco así se quedara en puerto con oleaje fuerte, la seguridad de los pasajeros se ve comprometida durante su descenso a tierra, explicó Lizano. Esto se origina por la inestabilidad que generan los golpes que la embarcación se lleva contra las defensas del muelle debido al vaivén del agua. Lizano agregó que para las embarcaciones más pequeñas -como las que son utilizadas para trasladar a los viajeros del barco a tierra- el peligro aumenta considerablemente.
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