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Comisión Nacional de Emergencias descarta posibilidad de "ola gigante" en el Pacífico


Carlos Arguedas y ACAN-EFE

carguedasc@nacion.com

San José. Las primeras averiguaciones de la Comisión Nacional de Emergencia (CNE) descartan que se haya formado una "ola gigante" frente a las costas del Pacífico Central de Costa Rica, tal y como lo advirtieron pilotos de aeronaves comerciales que observaron esta tarde un movimiento inusual en el mar.

A las 3 p. m., un piloto de un jet que despegó del aeropuerto Juan Santamaría, en ruta hacia Ecuador, observó algo parecido a una "ola gigante" a 93 millas frente a Parrita y Quepos, en el Pacífico Central costarricense, de lo cual advirtió a la torre de control.

Lidier Esquivel, de la CNE, dijo que después de tres horas de averiguaciones, no encontraron nada anormal que pueda haber generado un fuerte oleaje.

Explicó que pidieron informes al Observatorio Vulcanológico y Sismológico de la Universidad Nacional (Ovsicori) y la Red Sismológica Nacional (RSN) sobre sismos en el Pacífico y ninguno de los dos organismos registraba a nivel mundial un temblor de importancia en ese sector. Lo anterior descarta un posible tsunami, dijo Esquivel.

Al mismo tiempo, la CNE solicitó a Oceanografía de la Universidad de Costa Rica (UCR) verificar algún fenómeno en el mar, pero luego de analizar las imágenes satelitales no encontraron nada anormal que hubiese generado un oleaje fuerte.

Esquivel dijo que tampoco a las 6 p. m. ningún lugar costero del Pacífico costarricense había informado nada anormal o una corriente fuerte.

El oceanógrafo Omar Lizano declaró a La Nación que "lo extraño es que no tenemos reportes de tormentas en el Pacífico Sur como para que se formara un oleaje así. Tampoco podríamos hablar de un tsumani, pues la ola solo puede ser cuando está por llegar a la costa; nunca en aguas profundas. Además estos viajan a 800 kilómetros por hora. Quizá los pilotos vieron un frente de material orgánico".

Por su parte, la agencia ACAN-EFE emitió desde Honduras una información en la cual se indicó que la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO) también alertó sobre una ola de unos 40 a 60 kilómetros de longitud que se acerca a las costas de El Salvador y Honduras.

Hugo Arévalo, comisionado de la COPECO, dijo a la radio "HRN", que transmite desde Tegucigalpa, que pilotos de dos aeronaves que con frecuencia sobrevuelan el Pacífico, advirtieron del fenómeno a la Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea (COCESNA) hacia las 17.00 hora local (23.00 GMT).

La ola "probablemente se acerca a las costas de El Salvador y el Golfo de Fonseca", región del Pacífico que ese país comparte con Honduras y Nicaragua.

Añadió que la alerta "no es para alarmar a nadie", pero sí para que los habitantes de regiones hondureñas como el puerto de Amapala, en la isla del Tigre, Coyolito y Cedeño, comunidades hondureñas en el Golfo de Fonseca.

Arévalo subrayó que los pilotos que observaron la ola grande, por lo general trabajan para líneas aéreas que aterrizan en el Aeropuerto Internacional de El Salvador, en Comalapa, que se localiza cerca de las costas del Pacífico de ese país centroamericano.

También recomendó a los pescadores de embarcaciones pequeñas que abandonen el mar y que todos los habitantes de la región se mantengan vigilantes al oleaje, aunque no precisó la posible altura de la ola.

El 2 de junio de 1999, unas 70 casas fueron destruidas y otras 300 dañadas parcialmente por una marejada en el balneario de Cedeño, que sin embargo no causó pérdidas humanas.

Autoridades municipales de Cedeño dijeron entonces que la marejada alcanzó olas de tres y cuatro metros que metieron las aguas del mar unos 150 metros en tierra firme.

Otro fenómeno similar se registró el 10 de abril de 1997, cuando cerca de un centenar de personas fueron evacuadas ante las fuertes marejadas que inundaron parte de la misma localidad costera de Cedeño, con millonarios daños materiales, informaron fuentes oficiales.

La marejada de ese año destruyó parcialmente dos hoteles, afectó a algunas viviendas y arrasó 35 pequeños negocios de comida que funcionaban en la playa.

El mar penetró entonces unos 200 metros en Cedeño y obligó a evacuar a unas 80 personas. Un día después se produjo otro fenómeno similar en la zona, aunque de menor magnitud.

En Amapala también se inundaron algunos inmuebles, pero el problema fue mucho menor que en Cedeño, balneario muy visitado especialmente en Semana Santa y localizado a unos 130 kilómetros al sur de Tegucigalpa.

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