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Sala de Redacción Adiós a energia nuclear divide al gobierno de Merkel 11:27 AM hora local Berlín (EFE). El adiós a la energía nuclear divide al Gobierno de Angela Merkel y, pese a que la canciller sostiene que no se apartará del plan de su antecesor, Gerhard Schroeder, puesto que está anclado en su pacto de gran coalición, en sus filas se insiste en replantear el abandono de esa fuente de energía. El gobierno actual no dará marcha atrás en el calendario marcado en la primera legislatura roji-verde, dijo hoy el ministro de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, del Partido Socialdemócrata (SPD) y "ahijado" político de Schroeder. Desde hace dos días, el titular de Economía, el bávaro Michael Glos insiste en lo contrario: en reabrir el plan y prolongar el plazo de vida de las centrales atómicas alemanas para no condicionar el suministro del país a energías "importadas". Gabriel rechaza este planteamiento y recuerda que el cierre escalonado de las plantas atómicas se pactó con la industria del sector y forma parte también del acuerdo de coalición entre su formación, la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana (CDU/CSU). El titular de Medio Ambiente admite que el contencioso entre Moscú y Kiev ha evidenciado la necesidad de garantizar el suministro energético futuro, independientemente de crisis puntuales, sean derivadas del precio del crudo o del gas ruso. Pero la respuesta no debe ser, según Gabriel, el regreso a la energía atómica, sino el desarrollo de energías alternativas y el ahorro en el consumo, que forman parte de una política medioambiental equilibrada. Gabriel, quien sucedió a Schroeder como primer ministro de Baja Sajonia al llegar éste a la Cancillería, añadió que, al margen de que esté o no en el pacto de coalición, no ve "ningún argumento razonable" para prolongar el servicio de las plantas atómicas. El ministro respondía así a la "invitación" al SPD a replantear el calendario lanzadas por el primer ministro de Baviera, Edmund Stoiber, y el de Baden Württembergg, Günther Oettinger, dos estados del sur del país y arquetipos de la Alemania más próspera. Stoiber y Oettinger respaldaron así a Glos, quien ayer tuvo que escuchar del vice-portavoz del Gobierno, Thomas Steg -quien ocupó el mismo cargo con Schroeder- que Merkel iba a ceñirse al pacto de coalición, incluida la cláusula del abandono de la energía atómica. Glos, Stoiber y Oettinger (de la CDU este último) insistieron ayer y hoy en su propuesta, tema que dominó la tradicional reunión de la CSU en Wildbad Kreuth, en las montañas bávaras. Lejos de Berlín y en su salsa, en una reunión en la que además de debatir se come y bebe en abundancia, los líderes de la CSU y su invitado se explayaron en lo que, desde la capital, se considera tema "tabú" hacia el socio socialdemócrata. La cláusula del pacto de coalición al que Merkel debe sujetarse admite que los tres socios de gobierno -CDU, CSU y SPD- no tienen la misma opinión en materia nuclear, pero que se atendrán a los términos acordados el 14 de junio de 2000 entre el entonces gobierno roji-verde y la industria del sector. Ese plan establecía un plazo de vida máximo de las plantas de 32 años desde su puesta en funcionamiento. El último reactor quedaría cerrado así en el año 2020, aunque en la práctica la existencia de algunas plantas podría prolongarse, ya que se estableció un sistema compensatorio por el que algunas centrales se desmantelarán antes y cederán los años "sobrantes" a otras. Glos cuenta con la complicidad de los consorcios para interpretar con toda la flexibilidad posible estos términos y ha anunciado que el tema estará en la agenda de la próxima "cumbre energética" entre Merkel y la industria del sector. El portavoz de la canciller ha dejado en el aire la fecha de esa cumbre -inicialmente tenía que ser a principios de año, lo que según Steg incluye hasta marzo-. La impresión es que Merkel quiere ganar tiempo y tantear hasta qué punto puede llegar a ser "flexible" en su interpretación el SPD -puesto que al fin y al cabo ya no están en el gobierno con los Verdes, auténticos inspiradores del adiós nuclear-. Por un lado, la canciller quiere evitar una crisis con el SPD, pero por el otro no quiere contrariar tampoco a los suyos, especialmente por un plan heredado de su antecesor, que además no comparte. EFE
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