Búsqueda
Avanzada
Jueves 05 de enero, 2006
San José, Costa Rica.

Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato futbol 2005-06
Elecciones 2006
Copa del Café 2006

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Chats
Foros

Especiales Noticiosos
Texto preliminar de reforma fiscal y noticias publicadas
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Listado Completo

Ocio y Cultura
Calendario 2006
Su | Do | Ku
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Sitios Costa Rica

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo
Décimo aniversario de nacion.com

Quiénes somos
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 910239

Sub/versiones


Leonardo Garnier
garnier@amnet.co.cr


¿Alguien se sentirá, alguna vez, malo, realmente malo? Es una pregunta a la que nunca he encontrado respuesta. La maldad parece estar siempre más allá de nosotros, en otros que -pensamos- son capaces de cualquier cosa; pero no es así. Por eso resulta escalofriante La caída, esa obligatoria película de Oliver Hirschbiegel sobre los últimos días de Hitler. No nos presenta al mal personificado y simple, ese al que no podríamos parecernos, al que no podríamos acercarnos, para el que no podríamos trabajar y por el que jamás podríamos sentir afecto o lástima. No. Nos muestra al monstruo real y, por tanto, humano; humano y, por tanto, acompañado, amado, temido, atendido, obedecido y también odiado por otros que, como él, son parte de la tragedia. Precisamente al presentarnos a Hitler y a su régimen como humanos, La caída logra su principal objetivo: solo los humanos podemos ser así de inhumanos.

Todos podemos ser malos ("semos malos", decía Salarrué) o, al menos, tolerar y hasta justificar la maldad; estar ahí, a su lado, colaborando, sonriéndole incluso y sin ser capaces siquiera de sentirnos parcialmente responsables, es decir, cómplices. A Hitler la gente no solo lo siguió, sino que lo idolatró y lo quiso. "Era como una estrella pop", dice Hirschbiegel aludiendo a cómo lo veía su madre a los 14 años. Era la cabeza, el símbolo viviente de un movimiento que les devolvía el honor perdido, el orgullo, la identidad, el sentido. Por eso lloraron por él cuando murió y lloraban cuando los aliados destruían sus fotos y sus símbolos y, con ellos, el sueño que les había ofrecido de ser distintos de los otros, mejores, superiores, especiales. Por eso se identificaron con él -y en él- y lo siguieron.

Pero... ¿sabían? Probablemente no en detalle, pero la mayoría de los alemanes -dice Hirschbiegel- sabía o al menos había oído rumores sobre lo que ocurría: sabía sobre el gas; sabía de los millones de judíos que estaban siendo deportados y asesinados sistemáticamente; sabía, pero no era bueno saber: era peligroso, más peligroso cuanto más cerca. Además, ¿qué podría hacer yo? Así que se optaba por no saber, por no creer, por no pensar y seguir ahí aunque el régimen ya estuviera derrumbándose, por si acaso..., o porque era impensable renunciar al sueño. Hitler tuvo el poder que tuvo porque la mezcla de ilusión y miedo se lo dio. La atracción del sueño era demasiado grande. El miedo era demasiado grande. "Pero no fue solo Hitler -nos recuerda el productor Eichinger-: su personal en los campos de concentración eran todos familias, todos seres humanos que, luego de su turno, volvían a casa y jugaban con sus hijos y escuchaban música de cámara y, la mañana siguiente, regresaban al campo de concentración donde seguían haciendo las cosas más horribles, ¡y todos eran seres humanos!"

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Escogiendo carrera
Concurso Digigol
Inventario completo
Décimo aniversario de nacion.com


Suplemento Metro cuadrado
Tarifario Grupo Nación 2005-06
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta