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Sala de Redacción Moscú y Kiev reabren diálogo mientras piden a UE que tome partido 12:43 PM hora local Moscú (EFE). Rusia reanudó hoy las negociaciones con Ucrania y Moldavia sobre los suministros de gas natural, cortados por desacuerdos sobre el precio, mientras las tres partes reclamaban infructuosamente a la Unión Europea la toma de partido en un conflicto energético con consecuencias continentales. La corporación estatal rusa Gazprom anunció que una delegación moldava ya se encontraba en Moscú y que esta noche esperaba a la misión ucraniana para relanzar las conversaciones sobre los precios del gas, cuyo flujo a esos países fue cortado el pasado día uno. Ucrania, a la que Rusia en 2006 subió el precio del gas de 50 a 230 dólares por cada mil metros cúbicos, y Moldavia, para la que el aumento es de 80 a 160 dólares, confirmaron el envío de delegaciones a Moscú para reanudar las negociaciones bilaterales. Ambos países reiteraron su disposición de pasar a los nuevos "precios de mercado", pero insistieron en la necesidad de un alza más discreto y de un período de transición para evitar el colapso de sus economías. "Tenemos todas las posibilidades de llegar a un acuerdo con Ucrania a nivel bilateral", dijo el portavoz de Gazprom, Serguéi Kupriyanov, pero subrayó que Rusia no bajará los precios en esa "guerra del gas", que ya puso entre cuerdas a Europa. Kupriyanov afirmó que "Ucrania continúa robando el gas" bombeado por su territorio hacia Europa y que Gazprom tiene "documentado" que entre domingo y lunes esos desvíos totalizaron 213,5 millones de metros cúbicos, por valor de casi 50 millones de dólares. Eduard Zaniuk, el portavoz de la compañía ucraniana Nafrtogaz, desmintió en Kiev la acusación y afirmó que su país cumple estrictamente sus obligaciones de tránsito. Kupriyanov destacó que la decisión de Gazprom de aumentar ayer el bombeo para compensar a Europa el robo del gas por Ucrania ha permitido "evitar una crisis energética" tras la caída inicial de las importaciones en los países europeos en hasta un 40 por ciento. "Pero esta situación no puede prolongarse indefinidamente. Tarde o temprano, Ucrania tendrá que pagar por el gas robado", puntualizó. El ministro de Industria y Energía ruso, Víctor Jristenko, pidió a la UE que dé una "valoración jurídica" a la actitud de Kiev y dijo que "la seguridad energética de Europa depende de Ucrania, por la que pasa el 80 por ciento del gas exportado a los países europeos". "Esperamos una reacción adecuada de la UE", dijo Jristenko, quien instó a Bruselas a calcular los riesgos y calificó de "farol" las denuncias de Ucrania de que sufre "presiones políticas y chantaje". El primer ministro ruso, Mijail Fradkov, pidió a Bruselas que obligue a Ucrania a suspender los desvíos ilegales de gas y asegurar su tránsito hacia Europa, e insistió en el "firme propósito" de Moscú de implantar los "principios de la economía de mercado" en sus relaciones con Ucrania en base a unos "precios europeos". "Suponemos que ese enfoque concuerda plenamente con los pasos de la UE encaminados a garantizar unas condiciones equitativas y transparentes para la competencia honesta de los participantes del mercado", señaló. Los presidentes ucraniano, Víctor Yúschenko, y moldavo, Vladímir Vorónin, a su vez pidieron a Bruselas que les asesore y tercie en su diálogo con Moscú para establecer unos precios justos y conseguir su implantación gradual, con una moratoria hasta que no haya acuerdo. El ministro austríaco de Economía y actual presidente del Consejo europeo de ministros de Energía, Martin Bartenstein, respondió desde Viena que la UE no mediará en este conflicto y pidió a ambas partes que encuentren una solución negociada al contencioso. Mark Franko, representante de la Comisión Europea en Moscú, abogó también por unas negociaciones bilaterales directas, al señalar que "tanto Rusia como Ucrania son socios importantes de la UE, que no quiere que tengan disputas entre sí". Al tiempo, añadió que Bruselas decidirá definitivamente sus pasos tras la reunión mañana de su grupo de coordinación del gas con los emisarios de Gazprom y Naftogas, para estudiar las causas del conflicto y su posible impacto para Europa. En tanto, la "guerra del gas" no fue óbice para que el presidente ucraniano se fuera hoy a los montes Cárpatos, donde suele descansar en invierno, para "pasar unos días de vacaciones navideñas y de Año Nuevo y esquiar", según dijo a la prensa antes de abandonar Kiev. Al mismo tiempo, Yúschenko se quejó de que no podrá "descansar como dios manda" debido a su "apretada agenda", que incluirá "tres o cuatro reuniones al más alto nivel", aunque no dio nombres. En cuanto a Rusia, permanece desde el pasado 31 de diciembre en un megapuente festivo de diez días, que habría paralizado la vida política de no haber sido por el conflicto de gas. El líder ruso, Vladímir Putin, no ha parecido en público desde su felicitación televisiva de Nochevieja, a diferencia de sus ministros y directivos de Gazprom, que parecen no salir de sus oficinas.
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