|
|
Servicios |
Archivo |
Escríbanos |
Fax gratis |
Nacion.com en PDA,
celular,
e-mail,
|
|||||
|
|
De la inercia a la esperanza Tenemos condiciones para retomar la vía del progreso en este año 2006 que se iniciaEduardo Ulibarri Durante los últimos dos años, ese entramado misterioso y ejemplar llamado sociedad costarricense superó con éxito grandes pruebas frente a la adversidad. En el 2004, demostramos nuestra capacidad para enfrentar la corrupción del más alto rango; en el 2005, mantuvimos a flote, con estabilidad y hasta algunos avances, un país ayuno de auténtico gobierno. En el 2006, la misión es muy distinta. Ya no basta con la inercia o el "aguante". Se impone activar de nuevo, con energía, visión, eficacia, decisión y esperanza, nuestro engranaje cultural, económico, social, científico, tecnológico y humano, para recuperar el tiempo perdido, remontar el deterioro nacional y avanzar de nuevo hacia la prosperidad que merecemos. Con esta convicción y este compromiso debemos comenzar el nuevo año. La mayor parte de la tarea solo podrá hacerse, de forma orgánica y sustentable, desde la política. La clave es entenderla y aplicarla como un sistema para articular voluntades en pro del bienestar común, desde la legitimidad democrática, el ejercicio del liderazgo y la práctica transparente de la gobernabilidad. Por esto las elecciones del próximo mes son tan importantes. En ellas decidiremos, como siempre, quiénes integrarán, y en qué orden, el elenco del gobierno y la oposición. Pero de ellas dependerá, como nunca en varias décadas, si repetiremos las dosis de dispersión e impericia que nos precipitaron en la malpraxis política, o si reconstruiremos un eje sólido y y eficaz para conducir al país con seriedad y éxito. n n n Logros ejemplares. Para identificar nuestras grandes fortalezas y comprender nuestro potencial de desarrollo, nada mejor que algunos ejemplos del 2005: Con discreción y una buena negociación a tres bandas (Estado, sindicatos y empresarios), se aprobó la indispensable reforma al sistema de invalidez, vejez y muerte de la Caja. Sumada a los logros cosechados por la Ley de Protección al Trabajador, consolida por buen tiempo uno de los pilares básicos de nuestra seguridad social. Pero se ha mantenido, y hasta aumentado, la injusta piñata de los onerosos regímenes especiales de pensiones. Gracias a un vigoroso sector exportador, aprovechamos las buenas condiciones de la economía internacional, vendimos más productos y servicios, mejoramos nuestra balanza de pagos, crecimos casi lo mismo que el promedio latinoamericano estimado (4,3%), aumentamos las oportunidades de empleo y disminuimos marginalmente la pobreza. Así, suplimos con emprendimiento múltiples yerros gubernamentales. De este logro surgen, al menos, dos moralejas. Primera: habríamos hecho muchísimo más con una verdadera política de desarrollo nacional. Segunda: nos sobran condiciones para competir con éxito en el exterior y potenciar las oportunidades del TLC entre Centroamérica y Estados Unidos. En el campo fiscal, y gracias al ahora exministro de Hacienda, Federico Carrillo, las cuentas mejoraron apreciablemente. El gran costo fue un año más sin inversión pública en ámbitos cruciales, algo insostenible. En la lista de éxitos, las mujeres merecen un apunte especial. La nueva contralora, Rocío Aguilar, ha desplegado una excelente labor; Lisbeth Quesada se está estrenando en la Defensoría. Junto a la reguladora y procuradora generales, Aracelly Pacheco y Ana Lorena Brenes, respectivamente, las cuatro más importantes instituciones de control están hoy en manos femeninas. Las virtudes y rectitud de la exviceministra de Comercio Exterior, Anabel González, la convirtieron en comisionada agrícola de la Organización Mundial de Comercio (OMC), mientras la exvicepresidenta Rebeca Greenspan fue nombrada directora para América Latina del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Se unen a Elizabeth Odio, jueza de la Corte Penal Internacional, como motivos de orgullo para todos. Pero el éxito que más ha capturado el alma colectiva es la clasificación de la Selección Nacional para el mundial de futbol en Alemania, y la gran noticia (y oportunidad) de que abriremos, junto a los anfitriones, la fiesta deportiva más grande de la humanidad. n n n Tres tareas esenciales. Para que podamos capitalizar nuestras virtudes y logros, y para que el país retome este año los senderos de la buena política democrática, que debe ser representativa y eficaz, el próximo presidente tendrá tres amplias tareas esenciales. La primera, impulsar, desde su liderazgo y en sintonía directa con los ciudadanos, los proyectos y decisiones impostergables para reactivar a la nación costarricense. La lista es conocida porque ya se festinó este año: ratificación del tratado de libre comercio con Estados Unidos, una auténtica reforma fiscal, la pospuesta reforma financiera y avances indispensables en la reforma del Estado para hacerlo más robusto y productivo. Si, junto a esto, el Banco Central al fin logra resolver sus pérdidas y modifica el régimen cambiario, nuestros "fundamentos" económicos adquirirán enorme solidez. La segunda tarea es sentar las bases para una reforma política que, desde los principios del sistema democrático, reconstruya el "contrato" con los ciudadanos y logre una nueva mezcla entre legitimidad, rendimiento de cuentas y gobernabilidad. Como parte clave del menú, debe estar la renovación del régimen municipal, comenzando con elecciones simultáneas para alcaldes y regidores. La tercera, amalgama de las anteriores, consiste en renovar la esperanza, el orgullo y el sentido de logro nacional. Tras el abatimiento, la confusión y la desconfianza de los últimos años, es hora de potenciar la creatividad que, a pesar de todo, sigue viva. n n n El riesgo de la dispersión. Según las encuestas previas a la "tregua" navideña, Otto Guevara representa, en intenciones de votos, las tres cuartas partes de Ottón Solís; este capta poco menos que la mitad de Óscar Arias, quien, a su vez, tiene casi la mitad del electorado. En conjunto, suman alrededor del 80 por ciento, magnitud nada despreciable que, a simple vista, podría facilitar la negociación tras el 8 de mayo o, incluso, antes. ¿Por qué, entonces, la inquietud sobre la gobernabilidad? Si todo se redujera a la capacidad y formación de los tres, el problema no existiría: en el nutrido calendario electoral latinoamericano, pocos países tienen a políticos de sus calidades a la cabeza del pelotón de candidatos. Y los dos que les siguen (Antonio Álvarez y José Manual Echandi) son también hombres razonables. El problema es que el pelotón lo integran 14 aspirantes; que hay 29 partidos (nacionales y provinciales) con papeletas legislativas; que la buena capacidad no es sinónimo de buena actitud, y que, por el creciente descrédito de la política, se ha creado una peligrosa cultura, adversa a los acuerdos y pactos entre dirigentes y partidos. Todo lo anterior es parte de la cuesta que deberá remontar el próximo presidente y es lo que da a la elección legislativa un carácter particularmente crítico. n n n Equipos y canchas. Las elecciones y la política no son solo candidatos, sino también partidos. Cuando funcionan, la oposición y el Gobierno se consolidan y articulan. Cuando flaquean o colapsan, todos sufrimos. El ejemplo de este cuatrienio es, de nuevo, aleccionador. Liberación, el de mejores cuadros y mayor trayectoria, es un partido en salvación. Arias lo sacó del coma postelectoral del 2002 y le devolvió la vida, con éxito inmediato; su permanencia, sin embargo, dependerá de su renovación programática y organizativa (en proceso) y de sintonizar con un electorado mucho más crítico, desconectado y exigente, mientras, a la vez, mantiene su disciplina. Acción Ciudadana dejó de ser un movimiento, pero todavía no es un verdadero partido. Apegado en exceso a la personalidad de Ottón Solís, nos pide confianza en que podría hacerlo mejor que los demás, pero no explica cómo. Su discurso intransigente, casi gruñón, podría petrificarlo como eterna conciencia opositora, no alternativa de gobierno, algo malo tanto para el PAC como para el país. Los Libertarios están en evolución: del anarcocapitalismo dogmático hacia un liberalismo más sensato y cercano a la sensibilidad nacional. Aún lejos del poder, su gran contribución sería crear una opción sólida ante los ímpetus generalmente estatistas de nuestra política. La Unidad Socialcristiana es una franquicia fantasmal de su cúpula más cerrada. Paradójicamente, solo podrá sobrevivir si desaparece. Unión para el Cambio es, por ahora, su candidato, Antonio Álvarez, lo mismo que Unión Nacional, con José Manuel Echandi. Más allá, las canchas abiertas. n n n De cara al mundo. Al mirarnos este año como sociedad y país, no debemos olvidar el mundo, que no se detiene a esperarnos. Consideremos algunos elementos: A pesar del razonable desempeño económico de América Latina, su crecimiento (y el nuestro) estuvo por debajo del promedio de los países en vías de desarrollo, más atrás aún que los del sudeste asiático, y fue apenas la mitad del de India, por no citar a China. El hemisferio tendrá una intensa temporada electoral. La abrirá Chile el 15 de enero, con su segunda ronda presidencial. Luego de Costa Rica, seguirán elecciones legislativas en El Salvador, generales en Perú, Colombia, México, Brasil, Ecuador, Nicaragua y Venezuela (presidenciales), mientras las de Haití, previstas para el próximo domingo, fueron nuevamente postergadas. Canadá tendrá las suyas (adelantadas) el 23 de enero. El 31, Ben Bernanke se pondrá el sombrero de Alan Greenspan como presidente de la Reserva Federal (Banco Central) de Estados Unidos, mientras en noviembre se darán sus elecciones legislativas parciales. El Gobierno panameño someterá a referéndum la ampliación del canal, en una fecha aún no establecida. A fin de año, Naciones Unidas escogerá al sustituto de Kofy Anan como secretario general, y la Ronda de Doha de la OMC está supuesta a concluir antes del 2007. Todos estos cambios implicarán importantes modificaciones en el "mapa" político-económico regional y mundial. Será un gran reto para el nuevo Gobierno; también, para nuestra capacidad de adaptación y búsqueda de oportunidades como pueblo y país. La mala noticia es que, hasta ahora, hemos logrado menos de lo que podemos. La buena, que tenemos suficientes recursos para hacerlo mucho mejor. Por ello, es posible mantener cierta esperanza en un feliz 2006 para todos.
|
|
|||
|
© 2006. LA NACION S.A. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido,
transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito del Grupo Nación GN S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Número telefónico: (506) 247-4747. Fax: (506) 247-5022. |