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Para el nuevo año Expectativas sobre un milagro que espero todos compartan conmigoAntonio Barrios Oviedo Ya no habrá matanzas en nuestras carreteras. Ya no habrá peatones imprudentes ni con- ductores ebrios. Ya no se escuchará el “qué me importa”. Ningún trabajador tendrá que mendigar más por el tiempo completo y se acabará el interinazgo laboral en las instituciones. Ya no habrá “cultura” del guaro, del chisme y del “serrucho”. Ya no promoveremos la desinformación con el único fin de desprestigiar al prójimo. Desde el 1.° de enero nos involucraremos en los grandes y pequeños problemas del país. Asumiremos ya las consecuencias de nuestros propios actos. Ya no existirá la evasión fiscal ni la corrupción en las más altas esferas de la política y la economía. Se acabará el acoso sexual. Pronto sabremos qué es realmente el TLC. Nunca más los usuarios de taxis y autobuses serán víctimas de la chabacanería de algunos conductores. Se respetarán los asientos preferenciales en los autobuses. A partir de enero funcionará muy bien la telefonía celular. Finalmente se cerrará Río Azul. Ya no subirán los combustibles ni los comestibles. Los profesores enseñaremos mucho mejor y los alumnos se quejarán menos, pero estudiarán más. Se reanudarán las obras del edificio anexo al hospital Blanco Cervantes. Se condonará la deuda externa de Costa Rica. Se acabó la tala ilegal de árboles. El Gobierno será dueño de los muelles, y no los sindicatos. Pobres con celular. Dejaremos de ser “cuatreros” y “rateros”; es decir, salir a las “cuatro” y trabajar a “ratos”. Ya no habrá más robo de cable eléctrico, carros, barandas de los puentes, tapas del alcantarillado ni destrucción de los teléfonos públicos. Qué bueno que habrá hidrantes en barrio Cristo Rey y en todo el país, por supuesto con agua. Ya no veremos más los restantes cables aéreos en pleno San José. Ya no habrá familias realmente pobres y no las que dicen serlo cuando en sus ranchos tienen televisión a color, refrigeradora, equipo de sonido, celular y walkman. Ya no existirán más casos de Caja-Fischel o Alcatel que han dejado chueco este país. Ya no habrá más asaltabancos, narcotraficantes y forajidos extranjeros que vienen a matar a nuestra gente. Ya no culparemos más a los inmigrantes nicaragüenses de todos los males. Al fin se solucionó el problema del río San Juan. Ya no habrá visas para extranjeros malsanos ni abogados corruptos que se han beneficiado de ello. Ya no habrá fugas en las cárceles. Ya no tendremos que vivir rodeados de alarmas, rejas, púas, rayos láser, cámaras, reconocimiento de retina y sistemas de posicionamiento global. Los delincuentes decidieron entregarse a las autoridades. Ya no habrá diez bares y una escuela en un barrio. Ya no existirán los inadecuados “procedimientos judiciales” que dejarán libres a los asesinos. Ya no habrá asesinatos de periodistas como el de Parmenio Medina e Ivannia Mora por denunciar los actos impunes de bandas criminales. Los asesinos y violadores nunca más saldrán libres a la semana siguiente del delito. Ya se acabó la alcahuetería de la “casa por cárcel”. Se ha terminado la violencia intrafamiliar en nuestros hogares. Ya no habrá prostitución infantil y adolescente en los hoteles de playa y en los alrededores de San José. Discrepancia sin ataque. Nunca más habrá persecución contra las personas por sus creencias políticas, religiosas, sexuales o del TLC (telecistas). La religión católica ha dejado de ser la oficial en Costa Rica, ya no habrá que consultarle sobre la educación sexual en nuestros estudiantes. Se acabaron las presas en nuestras carreteras. Los centros médicos ya no darán citas para dentro de dos o tres años ni pedirán llevar nuestra propia cama en caso de internamiento. Ya no hay que levantarse a las 2 de la mañana para hacer fila en Migración y los “gavilanes” dejarán de existir. En enero del 2007 todos los costarricenses retirarán las miles de cédulas empantanadas en el Registro Civil. Al fin se publicará la lista de los grandes morosos de la Caja Costarricense del Seguro Social. Ya no seremos víctimas mortales de un cadenazo, un aretazo o por el robo de un celular. No tendremos nunca más que recurrir a subterfugios para evitar los engorrosos trámites administrativos en nuestras instituciones públicas y privadas. La Junta de Protección Social por fin se deshará de los usureros vendedores de lotería. Ya no compraremos más patrullas rumanas. Los contratos de obra pública dadas a concesión privada utilizarán productos de buena calidad en las carreteras. En el 2007 tendremos de nuevo trenes de pasajeros hacia Puntarenas y Limón. El MOPT comprará 5.000 semáforos nuevos. Todos aprenderemos a discrepar sobre las ideas y no atacaremos a la persona. Todo esto puede ser realidad. Si nada de esto se lo trajo el Niño, ya vienen los Reyes Magos. En caso de no consumarse el milagro, mejor despierte porque Ud. está soñando. Finalmente, que todos tengamos un feliz año nuevo.
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