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La sombra no es la oscuridad

Así como la luz es sinónimo de calor, la sombra lo es de frescura

Bruno Stagno
Arquitecto

La sombra no es la oscuridad y tampoco la sombra es lo contrario de la luz. La luz y la sombra tienen diferentes connotaciones si las analizamos desde la mirada de las vivencias. Por ejemplo, en los climas fríos y templados es el sol con su calor el que convoca a la reunión de la gente y por el contrario en los climas tropicales, tórridos y calientes es la sombra la que reúne y, cobijados por ella se platica y se está. Así como la luz es sinónimo de calor, la sombra es, por el contrario, de frescura. Tenemos aquí dos connotaciones válidas y adaptadas a sus propias latitudes y vivencias.

Orhan Pamuk dice de la melancólica Estambul: “el blanco y negro de la gente que regresa a casa las tardes de invierno después de que caiga la oscuridad prematura despierta en mí la sensación de que pertenezco a esta ciudad, de que comparto algo con ellos”. “Bajo la sombra del árbol, el gurú encuentra la iluminación”, es un dicho popular en India que pone de relieve esa condición espacial tan atractiva y poética.

Protección. La vivencia del que medita o del que descansa o del que trabaja bajo el fresco de la sombra es una experiencia que todos conocemos. Los embajadores europeos, a 1a sombra del mango en la Plazoleta de la Soledad, comentaron acerca de la tropicalidad, cuando se bautizó como Paseo de la Unión Europea a la avenida 4 en San José. “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”, denota la bondad de la sombra, porque incluye un sentimiento de protección.

En cambio, la oscuridad es un estado de ceguera intelectual, de lúgubres acciones y vivencias, de tinieblas que conduce a los abismos del pensamiento y a un estar abyecto. Retomando al escritor turco Pamuk, “como la luna llena, esa cultura del claro de luna que comparte todo Estambul libra a la noche de convertirse en oscuridad ciega y, sobre todo, sirve para mostrar la misteriosa fuerza de la penumbra como fuente de mal”... (¡Qué curioso!, en el trópico es lo contrario, la penumbra es la condición natural de los espacios en los que reposa el ojo y encontramos solaz).

El iluminado está poseído por un exceso de luz y probablemente haya perdido la chaveta, por el abandono de otros estados del pensamiento necesarios para el balance emocional. O sea que un exceso de luz puede, a su vez, enceguecer y perturbar. Parece entonces recomendable evitar el estado del espíritu que ve en blanco o negro y también aquel que los funde en lo grisáceo de la indefinición.

Para el espíritu y los sentidos, la sombra no es un estado de confusión, y mucho menos de ausencia de compromiso. Más bien es un vigía en el espacio, que incluye tanto a la luz como a la oscuridad y se calibra y sintoniza desde una sombra negra hasta una sombra clara, pasando por claroscuros intermedios para lograr una visión incluyente de la arquitectura y por extensión de la realidad.

Señorío. Pero lo que nos interesa es darle a la sombra una categoría de señorío y no de villanía, especialmente cuando hacemos arquitectura en el trópico y buscamos precisamente que las vivencias tengan lugar en espacios frescos y acogedores.

En términos religiosos, a la luz se la asocia con deidades y con renacer. La luz sagrada que viene desde las alturas es una imagen recurrente. Esto, tan consolidado como imagen para representar estados ascendentes del espíritu, creó la catedral gótica. La validez de esto no desmerece el potencial de la sombra para modelar el espacio. El espacio de la arquitectura tropical se modela con la sombra porque bloquea el exceso de luz; por esto proponemos “una arquitectura a la luz de las sombras”. Expresión arquitectónica adaptada a esta latitud tan llena de luz y de tinieblas ausentes.

Nos hemos acostumbrado a maltratar la sombra dándole una connotación peyorativa, como si fuera un estado de pobreza, cuando la sombra tiene la indecible riqueza de las situaciones intermedias, porque desde ella se puede percibir tanto la luz como la oscuridad. La sombra es entonces un estado de fecunda claridad y no de falta de iluminación y que tiene un extraordinario poder para la creación de los espacios de la arquitectura tropical.

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