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Viernes 22 de diciembre, 2006
San José, Costa Rica.

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Juan Pablo Araya ya ganó la Vuelta a San Carlos y la de Chiriquí. Ahora quiere un premio mayor.
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Ciclismo
Araya es el nuevo capo de Dos Pinos


Gustavo Jiménez M.
gujimenez@nacion.com

Liberia. José Antonio Herrero, director deportivo de Dos Pinos, hizo balance de daños tras el golpe que les propinó ayer Pizza Hut: no esperaban perder tanto tiempo y ahora Pablo Araya es su nuevo jefe de filas.

Según Herrero, tenían contemplado que Raabe se impusiera en esta etapa. “Siempre ha demostrado ser un campeón contrarrelojero. Habíamos previsto perder con él, solo que le metió más tiempo de la cuenta a Marconi (Durán) y a Juan Carlos (Rojas)”, confesó.

Fotos/Infos:

  • Etapa 5: Playas del Coco -Puente La Amistad - Caldera
  • Estos resultados le allanaron el camino a Araya, que ahora es el corredor lechero mejor ubicado en la general, a 1:37 de Raabe.

    “Pablo es el mejor hombre que traigo, lo sabía desde antes”, añadió Herrero. Araya ganó hace tres semanas la Vuelta a Chiriquí y es un especialista en el ascenso.

    “Esto apenas está comenzando. En la montaña se pueden sacar buenas diferencias”, comentó.

    El anterior líder de la carrera, Marconi Durán, justificó el mal día por una inflamación de los nervios de la espalda que le causaron dolor a lo largo del trayecto.

    Marconi perdió más de seis minutos ante Raabe y salió de los diez primeros de la clasificación.

    “Empecé bien, pero al rato comenzó la molestia. Al final traté de perder el menor tiempo posible, pese a la incomodidad en la espalda y las piernas”, explicó mientras reposaba en una postura especial que le permitía atenuar el dolor.

    En el campamento de Dos Pinos nadie quería ver hacia atrás y, más bien, comentaban con ilusión que la alta montaña terminará de dictar sentencia. “Esta no fue nuestra etapa, pero tenemos un equipo fuerte. Todavía podemos recuperar tiempo”, agregó Durán.

    El martes, los lecheros tomaron desprevenido al lote e hicieron fiesta en los últimos diez kilómetros de ascenso hacia Esparza. Solo que ahora, antes de intentar una aventura similar, deberán acusar recibo del fuerte golpe anímico que les propinaron ayer.