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En guardia Jorge Guardia jguardia@nacion.com ¿Se ganó el Banco Central el derecho a brindar con rompope y disfrutar el tradicional tamal de Navidad? No se los debemos otorgar sin antes evaluar el nuevo régimen cambiario ni responder las inquietudes que aún suscita. ¿Qué sucedió realmente? ¿Se plantará ante las pretensiones de quienes desean verlo estacionado en “minibandas”? ¿Cuál será el próximo paso? Mi impresión es que cumplió exitosamente la primera etapa de transición hacia un régimen más flexible (se ganó el rompope). Pero corre el riesgo de estancarse ahí. El Banco no ha anunciado aún el próximo paso. Sigue interviniendo. Adquiere divisas, emite colones y afecta su programación monetaria. Por ahora, nada de tamal. Pero sí le damos crédito por plantarse firme en las bandas. Algunos pensaban que el Banco Nacional, superavitario en divisas, continuaría presionando el cambio a la baja, como hizo en el 92 cuando tuvimos que abortar la flotación. Pero el Central se mantuvo. Y yo mantuve la fe de que el Nacional se acomodaría eventualmente, pues, de lo con-trario, corría el riesgo de ser arbitrado por la diferencia de precios frente a la banda oficial. Por eso, afirmé que la caída tenía piso, equivalente a tres colones con sesenta centavos, que es el margen de ganancia cambiaria fijado por el Nacional. Ahí me gané el rompope. Algunos exportadores me preguntaron si podían comerse, tranquilos, el tamal. Les dije que mientras el Central no varíe el ajuste anunciado de la banda inferior (6 céntimo diarios), la devaluación esperada sería un 3% y no perjudicaría mucho su rentabilidad, pues la inflación interna podría rondar entre el 8-10%, la internacional, un 3% y la diferencia de costos internos sería relativamente pequeña. Pero, aún así, sería insuficiente para celebrar anticipadamente. No hay plena certeza de que el Central los sostendrá siempre. Si decide dejar de intervenir para controlar la inflación, que es el objetivo final, tendrá que dejar el cambio flotar. Y les podría caer mal el tamal. Pero tampoco deben desmayar. El último estudio del FMI, elaborado justo antes de las bandas, afirma que el cambio no estaba “desalineado”. Eso significa que ya coqueteaba con el equilibrio. Al irrumpir las bandas, descendió. Pero ya se ha comenzado a recuperar. La adivina que consulto en Escazú (la Divina) me reveló que era el inicio de un período de ascenso gradual y ordenado. Yo le tengo mucha fe. Por eso, me voy a comer el tamal tranquilo. Y le llevaré (personalmente) rompope. No es por rajar, pero creo que se lo ha ganado. Y ustedes también, por mantenerse en guardia. Reciban un chorrito generoso de rompope y un delicioso tamal virtual en esta fecha especial.
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