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Comentario del evangelio: Un mensaje claro Hoy estamos ante un texto exclusivo de Lucas que empieza con la sugestiva pregunta “¿Qué hacemos?”, formulada por diversos grupos que tenían en aprecio las pistas que el Bautista les podía ofrecer. Juan invita al grueso de los que le siguen a ser desprendidos y pasa a ser más específico con los publicanos y los soldados que les hacían escolta. A los primeros, tan mal vistos por todos por sus labores, les pide no abusar. Y a los escoltas les sugiere no maltratar a nadie para obligarles a entregar su dinero. Lucas aquí no pide a estos grupos un elevado misticismo ni una conducta inmaculada. Solamente una espiritualidad práctica, de mínimos, que les permita vivir con cierta paz tanto a ellos como a las demás gentes a causa de ellos. Más adelante y en medio de un ambiente psicológico de expectación generalizada, Juan hace ver que el gran liberador en la guerra contra el mal no es él. Por medio del recurso literario del quiasmo, hacer ver que Jesús es quien trae el bautismo realmente vivificante, un bautismo en el Espíritu y fuego, esto es, capaz de ser un eficaz conducto de la acción purificadora de Dios a favor de los suyos. La imagen de aventar la paja para separar y purificar es frecuentemente usada en la Escritura: el labrador usaba una pala de madera con la que aventaba la mies luego de trillarla y, obviamente, el grano bueno quedaba en el suelo y lo liviano y el sobro quedaban en los bordes para ser quemado. Una imagen que denota una severa selección que claramente es sugerencia de muchas y exigentes cosas. Se destaca en un breve verso la acción anunciadora del Bautista. Los verbos griegos usados hacen comprender que se trataba de una labor incansable y repetida: exhortar y proclamar una buena nueva. A esta altura del adviento y en este domingo llamado “gaudete”, nos hemos de evaluar para descubrir si este tiempo está significando algo para nosotros y si realmente hoy como ayer la voz de Juan se pierde en el vacío o es acogida por alguien. No estamos en estos tiempos para trotes y a veces brincamos mucho olvidando que el piso está plano. El mensaje está ahí y si no lo escuchamos podemos acabar como paja liviana que solo sirve para ser quemada. Está en nosotros escoger, escuchar y convertirnos. ¡Hagamos el intento! P. Mauricio Víquez Lizano.
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