Búsqueda
Avanzada
Viernes 15 de diciembre, 2006
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato 2006-2007
Elecciones municipales

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2006

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:


El poder de la bocina…

Para recordar que el costarricense, en alguna oportunidad, fue cortés y educado

Augusto Silva Acevedo
asilva@crvtravelclub.com
Periodista

La sociedad costarricense ha venido perdiendo ciertos principios que, en otros tiempos, fueron motivos de elogio en otros países. En la década de 1960, ciudadanos extranjeros aseguraban, después de haber visitado San José, “que Costa Rica era el país más limpio de América”. Ahora no sabemos qué hacer con la basura…

En los últimos tiempos, los costarricenses que tienen el privilegio de conducir un vehículo, y de atiborrar con sus trastes contaminantes las calles de una ciudad obsoleta –San José– sienten que han adquirido ciertos poderes y creen específicamente que la bocina es una especie de arma sociosicológica, con la cual pueden inducir, educar y hasta fulminar a sus semejantes.

Muchas veces, al observar cómo algunos conductores se adhieren a sus bocinas, pienso que estos individuos desearían, en vez de una bocina, tener un cañón para liberarse del traumante tedio que ofrece el hecho de conducir por las calles de la capital.

Ese bullicioso acto de apretar la bocina, en vez de frenar, que psicológicamente vendría a ser la misma reacción física, es una prueba del desgaste de una sociedad decadente, que cree encontrar poder en un instrumento que en otros tiempos sirvió para alertar a los transeúntes y evitar accidentes, y que ahora sirve para recordar que el costarricense, en alguna oportunidad, fue cortés y educado.

El poder de la bocina es ahora la combinación de un deseo frustrado de no poder portar, en vez de ella, una ametralladora, para apartar a los que “estorban”, cuando alguien tiene prisa por sus propios intereses…

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta