Búsqueda
Avanzada
Viernes 15 de diciembre, 2006
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato 2006-2007
Elecciones municipales

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Xpresiones
Chats
Foros
Obituario

Ocio y Cultura
En detalle
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Calendario 2006

Especiales Noticiosos
Nueva ley de Migración
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Conferencia mundial sobre sida 2006
Mundial 2006
Elecciones 2006
Especial Escogiendo Escuela
Listado Completo

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:

Foto Principal: 950121
/LA NACIÓN

Reencuentro

Por alguna buena razón, el Sol sale muy temprano todos los días

Enrique Obregón Valverde


Tenía varios años de no asistir a la reunión de compañeros del Liceo de Costa Rica. Este año estuve presente y me encontré con una sola sorpresa: estábamos más viejos. No era para menos: habíamos cruzado la difícil meta de los 80 años. Pienso que es casi milagroso llegar a esa edad. ¡Tantos obstáculos que obligaban a quedarnos en el camino! Como le sucedió a Carlos, que murió de tuberculosis; o a Jorge, que, después de 2 meses de sufrir, fue vencido por la tifoidea; o como mi vecinito José Manuel, muy querido, que a los 8 años subió a ver un nido de yigüirros en el árbol de aguacate, resbaló y quedó tendido en el suelo sin poder respirar.

No es fácil sobrevivir frente a la repetida imprudencia, las enfermedades y los accidentes. Los que nos hemos salvado ha sido por algún ángel protector que nos ha cuidado y a quien todavía no le hemos dado las gracias. Somos sobrevivientes de la fatalidad.

Los bastones que vi llegar a la reunión, algunos cuerpos encorvados y rostros empalidecidos por enfermedades recientes, demostraron que no en vano pasa el tiempo pero, en contraste, la alegría general demostrada, la conversación firme y la expresión de proyectos para el futuro recogían un optimismo que no hemos permitido que nos abandone. Somos viejos a quienes fortalece y sostiene una alegría por vivir que arrastramos con vigor desde la juventud.

Cuando terminó el encuentro, pensé que aún teníamos energía para dar punto y raya a los quejumbrosos que a los 40 años no tienen ilusión ni esperanza cuando hay tantas cosas hermosas que la vida y la naturaleza ofrecen diariamente. Estos jóvenes de mi generación saludamos alegremente hacia el futuro –con los bastones en alto– y pensamos que algo bueno sin duda sucederá para nosotros, nuestras familias y la humanidad. Y será así precisamente porque, por alguna buena razón, el Sol sale muy temprano todos los días, los pájaros cantan amorosamente entusiasmados y los niños pueden despertarse todavía con nuevas ilusiones repetidas.

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento inmobiliario M
Suplemento Autos 2007
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Obituario
Diario Oficial La Gaceta