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Hospital de Liberia crece Duele cuando se dice a la ligera que el hospital desnuda su calamidad por un acontecimiento fortuitoJosé Luis Valverde Morales Director de Comunicación CCSS Eran los albores de la década de los ochenta y en una noche liberiana, el pueblo convocado en cabildo abierto se aglomeró alrededor del templo católico, el ambiente era tenso, los vecinos estaban hartos de promesas y exigían un nuevo hospital que reemplazara la vieja estructura de bahareque, que subsistió por la caridad y porque, dichosamente, no se presentó un temblor de mediana magnitud que la derribara. Así, en precarias condiciones le fue entregado allá por los 70 del siglo pasado, el edificio del Hospital Enrique Baltodano Briceño a la Caja Costarricense de Seguro Social. Largo plazo. Pasó mucha agua debajo del puente mientras se estructuraba un plan de largo plazo que sustituyera las desvencijadas instalaciones, construidas con una argamasa de caña y barro. El plan consistió en tocar las puertas de organismos internacionales, para darle viabilidad financiera a una de las más ambiciosas empresas emprendidas dentro de la seguridad social (supera con creces al puente del Tempisque). El primero de diciembre de 1998 se inició la construcción del moderno edificio de hospitalización, la prioridad era garantizar la integridad física de quienes permanecían postrados en los incómodos salones de estrechos pasillos y ya para inicios del año 2000 los liberianos se dieron cuenta de que el “atolillo con el dedo” había acabado. A partir de entonces, el hospital de Liberia no ha dejado de remozarse con modernos edificios que se han conjuntado paulatinamente, son estructuras que responden a los requerimientos del código sísmico y a estrictas normas de seguridad hospitalaria medidas con estándares internacionales de primer mundo. En diciembre del 2002 se inauguraron los modernos salones de consulta externa; una vez acomodados dignamente los pacientes encamados, el salto había que darlo con quienes esperan y ubicarlos en espacios vistosos y coloridos mientras se les atiende. Con el paso del tiempo se sumaron las instalaciones para ubicar la planta administrativa y medicina física, emergencias, farmacia, registros médicos, laboratorio y quienes se den una vuelta por el corazón de la provincia, observarán las imponentes áreas de los quirófanos, las salas de parto, cuidados intensivos, radiología y todo lo que supone un hospital moderno para una provincia del mayor auge en su desarrollo. Mujer líder. Al frente de buena parte de este proceso ha estado una gran mujer, la doctora Zeidy Herrera, profesional de sólida formación en diversos campos, incluso, quien obtuvo el mejor puntaje para asumir la dirección del Hospital México, pero ya su corazón se blanqueó con el color del lastre liberiano. Duele cuando alguien a la ligera dice que el hospital de Liberia desnuda su calamidad por un acontecimiento fortuito del que no se contaron todas las aristas. En los próximos días caerán las últimas paredes de bahareque y debe conservarse una porción que sea testigo del pasado reciente. El cabildo de ayer, tiene respuesta hoy. El Enrique Baltodano cambió su rostro, en sus entrañas alberga, entre otros, un moderno tomógrafo axial computarizado, que muestra en tres dimensiones imágenes de gentes que ayer clamaron por un centro médico digno y hoy, lo contemplan levantarse pleno ante sus ojos.
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