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Solo el 50% de seminaristas llegan a ser sacerdotes Cantidad de aspirantes disminuyó un 36% en los últimos 13 mesesEn Costa Rica existe un sacerdote por cada 5.600 habitantes Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com La ruta hacia el sacerdocio la abandona la mitad de los seminaristas que inician su formación. Ese tránsito es largo (ocho años de estudios de Teología y Filosofía) y difícil, pues requiere mucha disciplina y, sobre todo, vocación.
En lo que va de este año, por ejemplo, cuatro de los 36 jóvenes que ingresaron al curso introductorio - impartido en la sede del Seminario en La Garita, Alajuela-, abandonaron el proceso. "Si ingresan 30 (seminaristas), yo puedo ordenar probablemente ocho 8 años", dijo Monseñor Hugo Barrantes, arzobispo metropolitano de San José. Esta "deserción" es normal, explicó el padre Fernando Vílchez, formador de seminaristas en el Seminario Central, ubicado en Paso Ancho, San José. "Es un camino de discernimiento. El hecho de que los muchachos decidan salir es porque han reflexionado que este (el sacerdocio) no es su camino. "A otros se les pide dejar el seminario porque se detecta cierta inmadurez afectiva", puntualizó. Pocos los elegidos. Pablo Orozco, de 25 años, es uno de los 14 seminaristas que este año logrará terminar su proceso de formación. Cuando él ingresó, 53 jóvenes aspirantes a sacerdotes lo acompañaban. 40 dejaron el camino. Orozco tiene muy claro que quiere seguir hasta el final, pues servir a los demás siguiendo el ejemplo de Jesús es una aspiración que ha tenido desde su infancia. Ingresó al Seminario a los 18 años. "Me llama la atención la parte social, ayudar a la gente pobre. Que los otros vean en mí al Jesús que celebra, que sirve, que es cercano a los demás". A lo mismo aspira Róger Solórzano Bermúdez, de 21 años, oriundo de Liberia, Guanacaste. Cursa el primer año del Seminario. "Es duro dejar la casa", dijo. "Sí sabía que la formación aquí no es un juego. Pero cuando uno tiene a Dios cerca, lleva las de ganar". Escasez. El número de aspirantes a sacerdotes no ha crecido al mismo ritmo de la demanda de las necesidades espirituales de los católicos. Actualmente, hay unos 800 curas (uno por cada 5.600 personas). Monseñor Barrantes dijo que mientras hace 13 años había 224 muchachos en el Seminario, hoy solo están 142. El arzobispo de San José atribuye este faltante a lo que denominó "la cultura de la posmodernidad", la cual describió como promotora de la vida fácil.
Arturo, una 'vocación tardía' Ángela Ávalos aavalos@nacion.com Arturo Umaña Solís es el seminarista de más edad en el Seminario Central, en Paso Ancho, San José. Tiene 44 años y está a punto de convertirse en sacerdote, tras sentir "el llamado" de Dios a los 35 años. A esa edad, Arturo Umaña ya había vivido de todo. Llegó hasta segundo año de la universidad, pues su aspiración era estudiar Derecho. Lo que menos pensaba era en ser sacerdote. "En ese tiempo, yo pensaba lo que todos sobre la Iglesia, pero Dios se fue encargando de mostrarme cuál era su voluntad conmigo", contó. Umaña supo lo que era llegar a la casa de sus padres a las 2 a. m. o 6 a. m., después de una noche de fiesta. Y también conoció el amor de las mujeres. Tuvo tres novias. Tenía un buen trabajo, de donde aspiraba pensionarse. Pero llegó un momento en que todas estas cosas no le llenaban, y su vida no tenía sentido. En una jornada de vida cristiana sintió un llamado que no pudo resistir. Ahora, está próximo a terminar sus estudios. Como él, hay otros dos seminaristas con más de 40 años. En el Seminario, la gran mayoría ronda la veintena de edad. "Hay llamados que Dios le hace a uno (...) y le di el sí".
En pocas palabras Mons. Hugo Barrantes Arzobispo de San José "Vocaciones han venido por goteo" ¿Hay crisis de vocaciones sacerdotales? Para 1850, cuando se creó la diócesis de Costa Rica, había 63 sacerdotes para 100.000 habitantes. Hoy día la población se ha multiplicado por 40 y el número de sacerdotes solo por diez. Ahí ya se nota. Desde luego, conocimos un bum porque en 1993 teníamos en el seminario 224 estudiantes. Y ahora, en el 2006, tenemos apenas 142. ¿A qué cree usted que se debe esta merma? Hay muchas razones. Por ejemplo, hay una cultural. Hoy la cultura es hacia lo fácil, hacia el no compromiso de la posmodernidad. Sin duda, también tuvo que haber afectado todos los escándalos que ha habido. Eso sí pudo haber afectado la decisión de algunos muchachos. "Otra razón es el cambio en la estructura familiar. Por un lado, tenemos hoy menos hijos, de manera que hay menos opciones para que una familia piense que un hijo puede ser sacerdote". ¿Qué responsabilidad le puede competer a la Iglesia? Tenemos que ser sinceros. No es necesario que un sacerdote sea escandaloso. Basta con que dé notas de cansancio, de estrés y ya con eso se vuelve un mal propagandista de las vocaciones.
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