|
|
|||||
|
|
Ojo crítico Rodolfo Cerdas Creo que es una mala copia y un error eso de hacer un balance de los cien primeros días de un gobierno. Cien días fueron los de Napoleón Bonaparte cuando regresó de la isla de Elba. ¡Y qué cien días! Pero en un Estado como el nuestro, colapsado, disfuncional, desarticulado y tras cuatro años de parálisis y bamboleos, cien días son apenas algo más que nada. Pero, como lamentablemente el Presidente recoge cuanto señuelo le ponen, esto lo condujo a una pseudopolémica con el líder del PAC, a pesar de que este, sensatamente, había advertido que tal evaluación carecía de significado. Fue, entonces, una falsa discusión: sin objeto, sin salidas e inútil. Pero además negativa, porque devaluó el acercamiento entre el ministro de la Presidencia y don Ottón Solís. El que en EE. UU. se estilen estas mediciones, con claro sabor a escándalo y bestseller, no impide que aquí solo ahonde las diferencias, exagere las fallas y defectos del gobierno y haga más difíciles los entendimientos parlamentarios. Tanto Gobierno como oposición deben entender que nuestra democracia no funciona con una política del todo o nada. Por eso ha prevalecido la negociación, el toma y daca inteligente, que, aunque se echó a perder gracias a la codicia de algunos que antepusieron sus intereses personales, es la única forma de que el sistema marche. Ni siquiera en el gobierno de facto de Figueres se jugó al todo o nada. Tuvo que transar y la oposición, a su vez, transó también. Tampoco jugaron al todo o nada Orlich, Echandi y Trejos. Se ganaba en esto y se perdía en aquello; y cuando no había posibilidades intermedias en un proyecto, la decisión conllevaba concesiones importantes en otros campos. Por eso incorporaron a su gestión iniciativas del más diverso origen, insertaron al sistema a los más variados sectores sociales y políticos, e hicieron viable el sistema democrático. ¿Por qué no intentarlo ahora donde sea posible y en vez de descalificaciones y pseudopolémicas que solo tensan las relaciones, no se intentan enriquecer las propuestas propias con las de los adversarios, en una negociación de proyectos y reformas, patriótica y transparente? El Presidente considera una virtud la impaciencia que rezuma. No ve que es una mala consejera que induce a la precipitación y la imprudencia; además, genera roces innecesarios. Nuestras carreteras están llenas de impacientes y ya conocemos los resultados. Don Óscar no debe engañarse ni darse ese lujo. El ínfimo 1,2% con que ganó, si bien no le quita un ápice de legitimidad, no deja duda sobre las limitaciones políticas insalvables con que debe ejercer su mandato.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |