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Horacio Elizondo, un galáctico con silbato En entrevista con La Nación, el réferi cuenta cómo ha cambiado su vidaConsidera que la FIFA deberá permitir el uso de video para el próximo Mundial Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com Desde que le mostró la tarjeta roja a uno de los futbolistas más famosos del mundo, en un partido presenciado por cientos de millones de personas, la vida de Horacio Elizondo no es la misma. Este árbitro argentino, encargado de pitar la inauguración y la final del último Campeonato Mundial, se convirtió en un verdadero "galáctico", un foco de atención de periodistas y aficionados de todo el orbe.
La Nación lo contactó telefónicamente en Argentina el jueves. Durante media hora, Elizondo habló de sus experiencias en la Copa (incluyendo el partido que le dirigió a Costa Rica), su nueva vida de "celebridad" y hasta sugirió que la FIFA autorice utilizar el vídeo en el próximo Mundial. ¿Cómo ha cambiado su carrera y su vida dirigir la última final? De repente me encontré con cosas que no imaginaba, como gente esperándome en el aeropuerto, una llamada del presidente de la República o libros en mi casa con dedicatorias de Eduardo Galeano. Es algo impensado, pero trato de mantener los pies sobre la tierra. ¿Esperaba ser designado para juegos tan importantes? Para mí el solo hecho de dirigir el partido inaugural había sido un honor, porque abrir el Mundial de alguna forma muestra el modelo de arbitraje que que usará en los otros juegos. Después, fue una sorpresa ser tomado en cuenta para cada uno de los otros encuentros. En la inauguración los dos goles de Costa Rica estuvieron al filo del fuera de lugar. ¿Dudó sobre la validez de esas anotaciones? No, en ningún momento. Desde el 2003 trabajo con los mismos asistentes, somos un equipo y sé que pueden medir una jugada de esas por escasos centímetros. ¿Qué recuerda de los jugadores ticos en ese partido? Algunos me llegaron a saludar al final, les dije que gracias por su comportamiento, por la forma de respetar al equipo arbitral. Se dedicaron siempre a jugar. ¿Por qué mejoró tanto el arbitraje con respecto al anterior Mundial, que estuvo lleno de errores? Es cierto que esta vez fue superior, en estos años hubo un cambio en la Comisión de la FIFA, nuevos métodos y árbitros de gran trayectoria. También fue determinante el que todos los equipos arbitrales hubieran estado antes juntos. ¿Cómo asumieron a lo interno el error más grave, de Graham Poll (le mostró tres veces la amarilla a un mismo jugador)? Es un hecho desagradable para cualquier árbitro, pero quisimos transformarlo en algo positivo, tomándolo como un ejemplo para mejorar la concentración. A medida que el Mundial iba avanzando, ¿esperaba ser designado para la final? Sabíamos que había un lote, que no éramos los únicos. Pero sí teníamos la esperanza de estar ahí. Cuando me lo comunicaron, fueron unos segundos de gloria, en que recibí felicitaciones. Pero fueron solo unos segundos, porque de inmediato empezamos a prepararnos física y técnicamente. ¿Qué decía la dedicatoria de los libros de Eduardo Galeano? Primero me felicitaba, y luego me decía que era un orgullo rioplatense el que yo hubiera dirigido la final. Yo había dicho que leía los libros de Galeano y que eran una inspiración en mi carrera, y me agradeció por mencionarlo. Pierluigi Collina demostró que un árbitro también puede ser estrella mediática. ¿Va usted por ese mismo camino? Muchos medios me han buscado después del Mundial, pero me gusta el perfil bajo. Uno debe salir en los medios si de verdad se amerita, no soy partidario de estar apareciendo sin ton ni son. ¿Qué sigue en su carrera? Tengo un vacío de objetivos, porque todo se me repite. En la Liga profesional argentina llevo más de 400 partidos, dos Copas América, etcétera. El desafío va a ser mantener seriedad y profesionalismo, repetir todo eso de la mejor manera. ¿Usted es partidario de que FIFA le permita a los árbitros recurrir al video en algunas decisiones? De alguna manera habrá que permitirlo. Es importante hacerlo en jugadas tan determinantes como si la pelota entró o no. Las reglas de juego son en buena medida subjetivas, pero en otras sí será necesario que llegue el video. ¿Si tuviera que darle un consejo a un árbitro nuevo, qué le diría? Con mi experiencia de estos años aprendí que el arbitraje requiere equilibrio emocional, trabajo y carácter. Es una actividad que gratifica por un lado, pero la mayor parte de la carrera es cuesta arriba, por las críticas. Exige un carácter especial, el árbitro moderno tiene que tener habilidades dentro del terreno de juego y como persona.
'Zidane no respondió nada, dio media vuelta y se fue' Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com Cuando Horacio Elizondo dio vuelta en media cancha y observó al defensa italiano Marco Materazzi en el suelo del estadio Olímpico de Berlín, intuyó que algo grave había pasado. En ese momento, minuto 114 de la final del Mundial 2006, no tenía idea de que el gran protagonista de la jugada sería el francés Zinedine Zidane, el mejor futbolista de Alemania 2006, que estaba a punto de concluir su brillante carrera con una tarjeta roja. Elizondo rememoró para La Nación la acción más importante de esa Copa del Mundo, que inspiró canciones, juegos de computadora y hasta un recurso ante la justicia ordinaria de Francia. "Al ver a los jugadores acercarse y comentarme lo que había pasado supe que era algo grande. Los italianos Gatusso y Buffon fueron los que mejor vieron y me dijeron que había sido un cabezazo. En cambio, muchos de los franceses incluso me decían que Materazzi no tenía nada, que estaba fingiendo", relató Elizondo. "Cuando estaba terminando de calmar los ánimos recibí la notificación del cuarto árbitro de qué fue realmente lo que pasó, en el intercomunicador. En ese momento ni lo dudé: solo procedía mostrar la tarjeta roja". De acuerdo con el réferi, Zidane reaccionó con tranquilidad. "Me dijo que admitía la tarjeta, pues él había hecho algo, pero que no habíamos visto lo que pasó antes. Yo le pregunté qué era, pero Zidane no respondió nada, solo dio media vuelta y se fue". El réferi también volvió a atajar el rumor de que el cuarto árbitro, el español Luis Medina Cantalejo, no había observado la falta personalmente sino a través de un monitor de televisión. "El que sembró esa duda fue el técnico de Francia, (Raymond) Domenech. Es cierto que a la par de la caseta del cuarto árbitro hay un monitor, pero en el momento de la jugada Medina estaba fuera de esa zona, bastante lejos, de pie junto al campo", aclaró. Según el argentino, ni un solo momento dudó haber hecho lo correcto. Luego del partido, se encerró con sus asistentes y con miembros de la Comisión de Arbitraje de la FIFA a celebrar. "Apenas termina un partido los árbitros sabemos si nos fue bien o mal. En este caso, por primera vez en 50 días de concentración pude sentirme relajado".
Heredero del trono de Collina Gustavo Jiménez M. gujimenez@nacion.com Pierluigi Collina, aquel árbitro calvo, de ojos saltones y gesto amable, llegó a ser tan famoso que lo buscaban para protagonizar comerciales de televisión, como si fuera un futbolista. El estilo de Collina sedujo al mundo del futbol: siempre cercano a los jugadores y muy alejado de las conductas de matonismo o autoritarismo tan comunes dentro del referato. Su retiro del balompié en el 2003 dejó un vacío que recién parece llenarse ahora con la aparición de Horacio Elizondo. Porque entre los árbitros también puede haber estrellas. El italiano enterró para siempre aquel estereotipo del réferi invisible, cuya buena labor solo se certifica si nadie se acuerda de él tras el pitazo final. Ahora el juez también puede ser un imán publicitario, conferencista, otra vedette más que, en ciertos casos, puede llegar incluso a rivalizar en fama con jugadores y entrenadores. Relevo. El puesto volverá a quedar libre muy pronto, cuando Horacio Elizondo pase al retiro obligatorio. El argentino cumplirá 43 años en noviembre y quedará a solo dos del adiós, pues la FIFA no permite jueces de más de 45 como una forma de garantizar aptitud física. Mientras ese día llega, Elizondo disfruta al máximo de sus 15 minutos de fama extendidos. Desde el interior de Argentina lo invitan a menudo a dar charlas o le dedican partidos. El presidente Néstor Kírchner lo recibió en la Casa de Gobierno, el 2 de agosto. Elizondo le regaló una camiseta de árbitro, negra, y dos tarjetas. Le tocó vivir un momento incómodo en uno de esos compromisos más sociales que deportivos. Lo invitaron a dirigir la final de segunda división de Córdoba entre Leones y Sarmiento, pero tuvo que suspender el juego por la agresión a un guardameta.
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