Búsqueda
Avanzada
Jueves 24 de agosto, 2006
San José, Costa Rica.

  Servicios | Archivo | Escríbanos | Fax gratis | Nacion.com en PDA, celular, e-mail,  

Noticias
Nacionales
Sucesos
Deportes
Internacionales
Economía
Aldea Global
Week in Review
Campeonato 2006-2007

Editoriales y Opinión
Opinión
Cartas
Chats
Foros

Especiales Noticiosos
Especial Escogiendo Escuela
Traspaso de poderes
Campeonato futbol 2005-06
Elecciones 2006
Texto preliminar del TLC Costa Rica-EE.UU. y noticias publicadas
Listado Completo

Ocio y Cultura
Calendario 2006
Su | Do | Ku
Viva (Entretenimiento)
Áncora (Cultura)
Tiempo Libre
Teleguía
Proa (revista dominical)
La Nación en Imágenes
Cinemanía
Tarjeticas
Horóscopo
Crucigrama
Sitios Costa Rica


Expo Universidad de Costa Rica 06

Educación y Ciencia
Zurquí (Niños)
Raíces (Geneología)
Tribuna del Idioma

  Documentos
Leyes
Informes

Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo

Quiénes somos
Teléfonos, fax y direcciones de La Nación
Preguntas frecuentes nacion.com
Ver edición más actual de nacion.com
Equipo de nacion.com
Emails de Redacción
Trabaje en Grupo Nación

Noticias Opinión:


Zapatero, ¡a tus zapatos!

Si quien mucho habla, mucho yerra, sucede igual con quien escribe sobre muchas cosas

Ofelia Taitelbaum
Diputada del PLN

Cada profesión tiene su ciencia y sus riesgos, y la del periodista no es la excepción. Debe ser más fácil cuando la obligación de producir materiales publicables está limitada a un tema particular, y mucho más difícil cuando se está obligado a producir sobre temas de la más diversa naturaleza.

Por eso, el oficio de columnista no es fácil. Si de quien mucho habla, se dice que mucho yerra, de quien mucho escribe sobre muchas cosas no se ha de decir menos. Supongo que algo de esto debió entrar en consideración para que don Edgar Espinoza dejase de publicar sus columnas varias veces por semana y pasara a ser responsable de una sola columna semanal.

A mí me parece que don Edgar se desempeña mucho mejor en broma que en serio. Cuando se arriesgaba a escribir por igual sobre el mundo, política nacional, futbol, religión y sexo, se exponía demasiado. Entonces, le llamaban la atención las autoridades eclesiásticas, las mujeres conscientes de sus derechos y también quienes advertían xenofobia o irreverencia en sus textos.

Ahora, cuando tiene siete días para rumiar sus columnas, me gusta más, siempre y cuando se quede en el ámbito de lo jocoso, de las angustias del envejecimiento y sus congojas frente al refrigerador, cuando nos cuenta sus peripecias de aeropuerto o cuando hace sociología "light" sobre los pasajeros del autobús.

"Pichuleos y tanteos". Al igual que muchos de sus lectores, me desilusiona cuando abro el periódico y me lo encuentro con pose seria, con gesto grave o con talante de analista político, porque entonces no deja que se manifieste su ingenio. Por parecer crítico o analista, empaña su fino ánimo chusco, que cede ahora ante las tentaciones hepáticas. Precisamente eso sucedió con su columna del sábado 19, dedicada a los cien primeros días de la administración Arias Sánchez.

Resumir el quehacer gubernamental en "pichuleos y tanteos" ni dice nada serio ni tampoco es suficientemente jocoso para merecer una sonrisa. Lo mismo pasa con las escenas imaginarias donde los hermanos Arias se reparten las tareas. ¿Buscan ser ironías finas? No lo son. Ni qué decir de la imagen de África y el preservativo, ¡bastante desventurada!

El resto es una amargura familiar, que alcanza su máxima expresión en el señalamiento de que el dicho presidencial "es mejor transigir que discrepar" (si no me equivo-co, lo que dice el Presidente es que "se necesita más valor para coincidir que para discrepar") es "uno de sus tantos de-la-boca-p'a-fuera" (sic). Poca elegancia, don Edgar.

De nada vale para el columnista la insistencia del mandatario en que su atención está concentrada en la agenda nacional y no en la internacional. Don Edgar se debate con sus propios fantasmas. Eso no es lo propio del analista que, dicho sea de paso, Espinoza no es.

Ottón Solís. En su preocupación constante por mantenerse juvenil, el columnista se refiere al Ministro de la Presidencia como "el buenazo de Rodrigo". No recuerdo haber visto en la Página 15 mayor muestra de pueril irrespeto.

Tampoco le faltan las mentiras. Dice, por ejemplo, don Edgar que el Presidente no ha querido reunirse con don Ottón Solís. ¿Será que yo me soñé la reunión del 23 de marzo, o la reciente visita del Ministro de la Presidencia a casa de don Ottón? Don Edgar le hace más caso a su hígado que a su memoria.

Termina la columna de pretendido análisis con la afirmación de que don Edgar no ha sentido diferencia entre el gobierno de don Abel Pacheco y el de don Óscar Arias. Es de suponer la buena opinión que le merece al columnista la gestión de don Abel.

Pero, bueno, confiemos en que vuelva don Edgar a deleitarnos con su humor inconfundible y frívolo, que tan bien condimenta las mañanas de los sábados. Añoro su picardía sobre las bañeras de los clubes nocturnos o sobre el pánico existencial de los hombres al comprar pastillas para la impotencia, y ni qué decir de sus juegos sobre una reunión de prostitutas en La Catalina. Allí es donde se manifiesta todo el talento de don Edgar Espinoza. Ah, y, si de joyas se trata, no podemos olvidar los diálogos entre Zopi y Zonchi, aquellos simpáticos zopilotes frutos de su ingenio.

Sala de Redacción
Costa Rica Hoy
Centroamérica Hoy
Latinoamérica Hoy
Mundo Hoy
Futbol en Costa Rica
Futbol en América
Futbol en el Mundo
Otros Deportes
Economía en América
Economía en el Mundo


Especiales
Especial de salud: Bienestar integral
Festival Imperial
Inventario completo


Suplemento Metro
Tarifario Grupo Nación
Suplemento comercial Mano a mano
Anúnciese en nacion.com
Suscríbase a La Nación
El Empleo.com
Economicos.com


Enlaces comerciales:
  • Empleo técnico
  • Costa Rica Negocios




  • Obituario
    Diario Oficial La Gaceta