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Argumentos y liderazgo Carta de Ottón Solís, excandidato presidencial del PAC, al presidente de la República, Óscar Arias SOttón Solís Presidente Comisión Política Partido Acción Ciudadana El país experimenta serios problemas de pobreza, inseguridad, desempleo y exclusión, afectando crecientes sectores de la población para los cuales es difícil y doloroso esperar más tiempo. Por ello el Partido Acción Ciudadana desea que su gobierno sea exitoso. Le reitero mi felicitación ya expresada por escrito por la decisión de duplicar las pensiones no contributivas, de incrementar las multas a las infracciones de tránsito y de promover la producción de biocombustibles. Aunque su administración llega ya a sus primeros 100 días y desde hace cinco meses y medio usted sabe que sería presidente, es un tiempo muy corto para llegar a conclusiones sobre la calidad del gobierno. Ud. y su equipo anunciaron cambios, pero su focalización en el TLC y los proyectos fiscales como panaceas y requisitos para todo lo demás no difieren de las prioridades del gobierno anterior. Pero, reitero, este es como máximo el final del principio y no creo posible ni apropiado dar una valoración sobre su gobierno. En todo caso, creo que para la buena marcha del país todo nuevo gobierno debe tener la posibilidad de contar con un espacio inicial para ordenarse y poder ejecutar algunos de sus compromisos con el electorado. Por ello nuestro Partido analizó su programa de gobierno y desde antes de su toma de posesión, en la reunión en su casa y en la de la familia de don Franklin Chang Díaz, le ofrecí nuestro apoyo incondicional a varias de sus ofertas de campaña. Ello fue ratificado por la diputada Elizabeth Fonseca el 1.° de mayo en la instalación de la nueva Asamblea Legislativa. Hoy reafirmo ese compromiso. Ejes de trabajo. Sin embargo, transcurrido este tiempo, respetuosamente, quisiera solicitarle, ahora sí, que considere algunas de nuestras propuestas de desarrollo que requieren del Poder Ejecutivo para ponerlas en práctica. Nuestro objetivo es mejorar la competitividad de la economía y reducir la pobreza. Sin entrar en detalles, los principales ejes de trabajo cuyo abordaje nos parece más urgente se refieren a la educación pública, la ciencia y la tecnología, la productividad del sector público, el déficit fiscal, la infraestructura, un plan de desarrollo de largo plazo, la lucha contra la corrupción y la consolidación de la paz social. También tenemos propuestas concretas en relación con el agro, la gestión ambiental, la creación de polos de desarrollo en zonas deprimidas, el fortalecimiento municipal, el descongestionamiento de la Gran Área Metropolitana, el cooperativismo, las pymes, la seguridad ciudadana y para reducir las discriminaciones. Su gobierno tiene interés en muchos de estos temas. Por otra parte, no pretendemos que nuestras propuestas sean acogidas en todos sus extremos. Estas circunstancias presagian acuerdos posibles en los esfuerzos de diálogo nacional que nos parece debe impulsar su gobierno con prontitud. Para poner en práctica muchas de nuestras propuestas no se requieren erogaciones onerosas ni nuevas leyes. Por ejemplo, para mejorar la productividad del sector público, dentro de otras medidas es necesario eliminar los criterios políticos en los nombramientos de tipo técnico a todos los niveles, eliminar las presidencias ejecutivas y la ley del 4-3 y descentralizar una serie de decisiones a las municipalidades, todo lo cual ahorraría miles de millones de colones. Para mejorar la calidad de la educación garantizando estímulos a los educadores relacionados con su calidad, debe eliminarse totalmente la intromisión de la política y la intervención de los diputados en los nombramientos, lo cual tampoco cuesta un cinco ni requiere nuevas leyes. Para ayudar a los pequeños agricultores y empresarios, se puede activar el fondo de crédito subsidiado que se creó con el rompimiento del monopolio bancario, lo cual tampoco significa gasto público adicional. Transparencia y sinceridad. Señor Presidente, en la democracia moderna a la par del sistema político existen numerosas y diversas organizaciones sectoriales y comunales. La posibilidad de ignorarlas, de desacreditarlas o de excluirlas de antemano, no existe. La experiencia tanto en las tiranías del otrora Bloque Soviético como en varios países de América Latina muestran que el costo de hacer a un lado a la sociedad civil puede ser muy alto, tanto para gobiernos dictatoriales como democráticos. En estas nuevas circunstancias, el diálogo transparente y sincero del Gobierno con estos actores es de fundamental importancia. En el caso actual costarricense, ese diálogo reviste una especial relevancia, en vista de eventos preelectorales y de resultados, que no otorgaron el mandato contundente que se requiere para impulsar reformas estructurales. Al Gobierno le quedan como opciones, o administrar de la mejor manera lo existente o, por medio del diálogo con fuerzas políticas y sociales, construir posibilidades de cambio. En ese marco lejos de descalificar o desmerecer los logros, aspiraciones y visiones de los otros, el gobernante debe, con respeto y sabiduría, construir el concepto de nosotros, para de ese modo, en paz, poner en marcha al país de todos. Es urgente comprender que con la fuerza política del PAC, los términos y condiciones de las negociaciones son distintas a las utilizadas en el pasado. Algunas prácticas nocivas de la política tradicional desfallecen y venturosamente quizás hasta mueran. Ya no es fácil convencer o construir acuerdos y armar mayorías legislativas, ofreciendo puestos o partidas específicas. No existe prebenda alguna que compre al PAC para que apruebe un proyecto de ley que nos parezca inconveniente para el país o para que calle ante una corrupción o un abuso. Argumentos y liderazgo. Para convencer hoy en Costa Rica, el gobernante necesita buenos argumentos y verdadero liderazgo, el cual se construye con la coherencia, el ejemplo, la autoridad moral y el diálogo respetuoso. Es necesario, además, que el gobernante tenga una visión de largo plazo adecuada a nuestra historia y a las aspiraciones de los costarricenses. Esa visión no puede ser la que se deriva de un TLC que es el mismo para Nicaragua, Filipinas o Colombia. Tampoco existe espacio para mensajes confusos. Cuando en el extranjero el gobernante ataca a los países ricos porque subsidian su agricultura, pero cuando está aquí promueve un TLC que elimina cualquier posibilidad de defendernos de esos subsidios, las dudas afloran. Cuando propone cerrar el CNP, el cual protegió, garantizó precios y libró a los agricultores de los especuladores, las dudas se profundizan. También es necesario, cuando el gobernante condiciona todo a nuevos impuestos, que tenga claridad y convicción sobre su propuesta. Sorprende que después de varios meses de espera las propuestas de su gobierno se modifiquen a los pocos días de anunciadas. El diálogo requiere claridad y sufre con la improvisación. Asimismo, es necesario que el gobernante dimensione sus prioridades. Ante los enormes retos que enfrenta Costa Rica y la urgencia de recuperar la confianza minada por las serias denuncias de corrupción contra algunos presidentes en los últimos años, nos preocupa que usted, una vez presidente, haya recurrido a empresarios privados anónimos para financiar parte de los eventos del traspaso de poderes, que haya utilizado cargos del Estado para pagar favores a algunos periodistas cuyo único mérito es haberle ayudado sesgando noticias durante la campaña o que haya otorgado tanta prioridad al sitio de su oficina, a su salario y al vehículo en que se moviliza. Por otra parte, el itinerario de su viaje a Europa, difícil de entender en términos de la agenda nacional, revela poca comprensión a un pueblo cada vez más pobre y poca sensibilidad ante la situación fiscal del país. Para el PAC ese viaje, el regalo de un vehículo y algunas otras decisiones suyas violan principios elementales. No pretendo imponer nuestros estándares, pero, para mejorar la gobernabilidad, es básico que exista coherencia entre, por un lado, la urgencia que usted mismo le atribuye a la situación fiscal y, por el otro, su actitud ante los gastos públicos que le benefician directamente. Señor Presidente, la posibilidad de rectificar esos y otros aspectos siempre se encuentra presente. Siga contando con nuestro apoyo en todo lo bueno que proponga para nuestra patria.
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