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Arnáez diseñó triunfo porteño Acción ejecutada correctamente dio la victoria a Puntarenas en un buen partidoFalta de definición fue el gran pecado generaleño en un cotejo muy reñido Roberto García H. rgarcia@nacion.com San Isidro de El General. Es la escena del minuto 68. Vicente Rocela recupera el balón, toca en corto y se lo da a Kurt Bernard. Este abre el abanico al costado izquierdo, donde espera Max Sánchez, clase para recibir, intuición para lanzar el centro. De cabeza, Jorge Barbosa apenas roza la pelota, que viaja al fondo de los cordeles. Al promediar el segundo capítulo ya sustentábamos razones de peso para sentir que el partido era muy bueno. Los equipos se prodigaban. De la alquimia entre el ajedrez y el sudor emergían situaciones de gol alternas. Pérez Zeledón tejía y llegaba con el pulmón de Keylor Quesada, la fluidez de Anthony Calvo y el fervor de Luis Lara, mientras que los creativos del Puerto, Kurt Bernard y Rodolfo Arnáez, generaban opciones interesantes, en tanto que la picardía de Barbosa, por momentos, parecía volver locos a los gendarmes del sur. Shane Orio es un flaco alto y de ébano con el poder de un imán en sus guantes. Al tiempo que el arquero de Puntarenas crecía más y más como la figura del juego, la dimensión del error salpicaba a Bill González con el fardo del "villano", en vista de que al menos tres de sus opciones claras se desvanecieron en manos del guardameta. Y es que el pecado de los del sur radicó en la definición. Lesión tempranera. La primera situación comprometida en el área generaleña la solventó Alexander Madrigal con un alto precio. Se le barrió a Barbosa cuando este pretendía enfilarse hasta el marco y se lesionó, apenas en el minuto cinco. Aunque quiso seguir, Machón no pudo hacerlo. Así, Pérez Zeledón perdió muy temprano no solo al buen zaguero que conocemos, sino a su carta de gol en los tiros de esquina. En la segunda fase, los correctivos de Luis Diego Arnáez con el ingreso de Macotelo y Eduardo Gómez, le permitieron retomar el dominio de la media cancha. Los espacios que dejó Pérez Zeledón en su deseo de buscar el empate, no fueron aprovechados por Puntarenas, que elaboró una victoria clara, bien diseñada por el estratega y ejecutada con tesonero afán por sus jugadores, mientras que los del sur, a pesar del contraste en casa, mostraron indicios de que van en un proceso.
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