|
|
|||||
|
|
Gustavo Arcos Fernando Salazar Navarrete fersal@racsa.co.cr Abogado Una nota de La Nación nos enteró de la muerte de Gustavo Arcos, quien admiró a Costa Rica y convivió entre nosotros un tramo de su apasionada y combatiente vida. Era el más destacado y valeroso adversario de Fidel Castro en el desafío que el régimen no tolera y reprime: el activismo político y la resistencia pacífica. Otrora hombre de confianza y correligionario de Fidel, luchó por llevar adelante una revolución forjada contra el dictador Fulgencio Batista para rescatar libertades y afirmar en Cuba un régimen democrático. El giro al comunismo distanció a Arcos de Fidel desde una etapa temprana de la Revolución y en la Cuba de Castro pasó de héroe a villano y fue reducido a reo del sistema por clamar libertades y democracia. Arcos fue fundador del Comité Cubano Pro-Derechos Humanos, la primera entidad organizada de disidentes internos. Sus actividades desataron una despiadada persecución en su contra. Tras una condena de tres años de prisión en 1966, fue enjuiciado de nuevo en 1981 y estuvo encarcelado hasta 1988. Terminó su vida sin rendir sus ideales ni menguar en su capacidad de resistencia al régimen castrista. Asalto al Moncada. Con mirada retrospectiva, vemos a Gustavo Arcos en la década de 1950 convertirse en uno de los precursores y actores de la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista. Acompañó a Fidel en el fallido asalto al Cuartel Moncada de Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953, la fecha más emblemática de la revolución castrista. En la audaz asonada, Gustavo iba en el mismo auto de Fidel y entraron en caravana a la fortaleza simulando ser militares del régimen. Muchos correligionarios suyos cayeron, unos en combate y otros ajusticiados por los militares cuando fueron hechos prisioneros. Gustavo fue herido de gravedad en la cadera y quedó con una discapacidad parcial por el resto de su vida. Cuando los capturaron en las montañas aledañas a Santiago, con Fidel y otros, sobrevive gracias a la intervención del arzobispo de Santiago. Lo condenaron a 10 años de prisión, pero en 1955 lo cubre una amnistía junto al resto de los sobrevivientes del asalto. Fidel Castro vino a Costa Rica a mediados de 1956 procedente de México y permaneció aquí por ocho días. Debido al estrecho vínculo que los unía, su único acompañante fue Gustavo Arcos, a quien deja en el país por varios meses encomendándole delicadas misiones prerrevolucionarias, tan importantes como conseguir armas, que Gustavo cumplió con éxito. Fidel le confió un folleto suyo para que lo entregara en la mano al presidente José Figueres. Venía con una dedicatoria para Don Pepe. El título era La Historia me absolverá. La partida de Gustavo Arcos ha tocado en quien esto escribe sentimientos muy íntimos, pena y nostalgia. Es cierto que cuando un amigo se va, también se lleva parte de uno.
|
Enlaces comerciales: |
|||
|
© 2006. GRUPO NACIÓN GN, S. A. Derechos Reservados. Cualquier modalidad de utilización de los contenidos de nacion.com como reproducción, difusión, enlaces informáticos en Internet, total o parcialmente, solo podrá hacerse con la autorización previa y por escrito del GRUPO NACIÓN GN, S. A.
Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com Apartado postal: 10138-1000 San José, Costa Rica. Central telefónica: (506) 247-4747. Servicio al cliente: (506) 247-4343 Suscripciones: suscripciones@nacion.com Fax: (506) 247-5022. CONTÁCTENOS |