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Médicos forzados a trabajar 18 años para pagar estudios Caja sin plaza fija para todos los especialistas que se forman anualmente150 cupos para residentes se quedan cortos ante la demanda Ángela Ávalos R. aavalos@nacion.com Los médicos interesados en estudiar alguna especialidad en la Caja, están forzados a pagar sus estudios hasta con 18 años de trabajo en donde la institución los necesite y en las condiciones que la Caja les brinde. De lo contrario, deberán retribuir económicamente a la Caja lo que ésta invirtió en su formación mientras rotaron por los diferentes hospitales.
La medida la contempla el contrato de aprendizaje que obligatoriamente deben firmar los médicos que logren ganar alguna de las 150 plazas disponibles cada año para cursar una especialidad. Los primeros contratos de este tipo se empezaron a firmar el año pasado. En ellos, se establece la obligación de trabajar para la Caja tres años por cada uno de formación. El mínimo es nueve años de trabajo y el máximo 18. Este es el caso de aquellos que estudian la especialidad de Neurocirugía, la de mayor duración: 6 años. A los residentes (médicos estudiantes de una especialidad) que recién acaban de iniciar los cursos no les quedó más remedio que firmar pues la otra salida era quedarse sin la especialidad o buscarla en el extranjero. Quienes firmaron están preocupados pues dicen que la "estabilidad laboral" que se les asegura con ese contrato es un espejismo, dada la escasa capacidad de la Caja para abrir plazas fijas a todos los recién graduados. Razones. La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) decidió aplicar este contrato como una de las vías para resolver el déficit de médicos especialistas que, según ellos, afecta a la institución. Actualmente, faltan 200 médicos, entre ellos anestesiólogos, radiólogos y ortopedistas. La firma del contrato no solo comprometerá a los futuros residentes, sino que también forzará a la Caja a abrir las plazas para colocar a los profesionales que se vayan graduando. Sin embargo, actualmente la institución admite no tener toda la capacidad para absorber la nueva mano de obra. De hecho, solo podrá contratar a 70 de los 100 nuevos especialistas que se graduarán el otro año, los cuales no firmaron el contrato porque cuando iniciaron estudios no existía. El resto, probablemente, será absorbido por servicios de salud privados. "Estamos revisando la capacidad resolutiva de las tres grandes redes de servicios (hospitales México, Calderón Guardia y San Juan de Dios) para ver dónde se puede aumentar la capacidad resolutiva. "El paso siguiente es abrir plazas que, inicialmente, van a ser interinas para después sacarlas a concurso, de tal manera que podamos ir dándole estabilidad creciente a todos los especialistas", dijo el presidente ejecutivo de la CCSS, Eduardo Doryan. La Caja tampoco tiene suficiente capacidad para abrir más plazas para la formación de residentes, responsabilidad que comparte con la Universidad de Costa Rica. Todos los años, alrededor de 1.400 médicos hacen las pruebas para ganar uno de los pocos cupos disponibles. Esas plazas apenas llegaban a 100 en el 2004. El año pasado, subieron a 150. Cada una de esas plazas significa un espacio de estudio en algún hospital y dinero, pues a los residentes se les paga un salario base de ¢500.000 al mes (que puede subir a ¢1 millón si hace 8 guardias). Por falta de espacio y de suficiente presupuesto, a la Caja también se le está agotando su capacidad para recibir a más residentes en los hospitales. Según reconoció la gerencia médica, los tres grandes hospitales-escuela (México, Calderón Guardia y San Juan de Dios) ya no tienen capacidad para más. El pago del trabajo extra de estos residentes así como de las guardias, sale del presupuesto de cada hospital, y esto también tiene un límite. Oposición. Para el Colegio de Médicos y Cirujanos, la firma del contrato de aprendizaje no solucionará el faltante de especialistas en la Caja. Más bien, podría agravar el problema. Igual opinan varios médicos residentes que acaban de firmar el documento. El presidente del Colegio, Federico Rojas Montero, dice que la institución ha creado sus propios problemas al no planificar la formación de su recurso humano. Rojas propone dejar esto en manos de la "oferta y la demanda", abriendo, incluso, la posibilidad de formar en posgrado a universidades privadas. La ministra de Salud, María Luisa Ávila Agüero, apoya el contrato, pero dice que no es la única solución. "Es un buen momento para que la CCSS y el Ministerio se sienten a planificar la formación del recurso humano", dijo.
Federico Rojas Montero Presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos 'Es un contrato leonino' Este cirujano oncólogo cree que el contrato de aprendizaje no resolverá las necesidades a la CCSSEdad: 53 años Estado civil: casado Profesión: médico cirujano A criterio del Colegio, ¿faltan médicos especialistas en el país? Nosotros consideramos que hay suficientes especialistas para darle a la sociedad costarricense una buena atención. El Colegio considera que no hay déficit. Lo que hay es un debilitamiento entre oferta y demanda entre el ámbito institucional y liberal. El problema también está en que la institución dejó de ser la mayor empleadora de médicos. ¿Por qué la institución dejó de ser la mayor empleadora? Ya ahora hay más en la medicina liberal. Menos médicos se incorporan a la medicina de la institución y más a la medicina liberal. Tengo entendido que la CCSS tiene entre 4.000 y 4.200 médicos, y nosotros (Colegio) tenemos 9.500 médicos activos (registrados). Eso significa que hay más médicos en la medicina liberal y trabajando fuera de la institución. Por eso ya no es la mayor empleadora de médicos. Creo, sin temor a equivocarme, que en los próximos cinco años esa diferencia va a ser mucho mayor. ¿Por qué? Primero, porque la CCSS no quiere abrir más plazas. Segundo, porque van a salir entre 400 y 500 muchachos todos los años que se tienen que incorporar al mercado laboral y si la institución no tiene capacidad de ofrecerles contratos, los muchachos se van a la medicina liberal. Otra cosa importante es que las alternativas de la medicina no solo son institucionales: hay investigación, profesorado. No solo es el médico que da consulta. Eso en relación con el médico general, ¿pero sucede lo mismo con los médicos especialistas? También. El faltante de especialistas, entonces, ¿es solo un problema de la CCSS? También. Hay mil médicos generales interesados en hacer una residencia pero no hay suficientes plazas. ¿Qué piensa el Colegio de esto? La Caja Costarricense de Seguro Social crea sus necesidades. Hay 1.400 muchachos que optan por hacer cualquier residencia. ¡Es increíble que un muchacho que tal vez quiere hacer Cirugía y como no agarra (plaza) termina en Radiología! El Cendeisss hace un análisis de la institución y dice 'necesitamos tres especialistas' y eso no es verdad porque puede ser que dos de esos especialistas se vayan a la medicina liberal. Se crea un enorme desbalance entre la oferta institucional y de la medicina liberal. ¿Cuál es la posición del Colegio sobre el contrato de aprendizaje? A nosotros no nos suena. Personalmente, no estoy de acuerdo porque esto es como coartar la libertad de la persona. Es un contrato medio leonino. ¿Es una salida para el déficit de especialistas de la CCSS? No es una salida. A la Caja ya eso se le fue de la mano. La única forma es haciendo un cambio en el modelo de atención donde se contemplen posibilidades como convenios con la medicina privada. Eso (el contrato) es como decir 'yo puse ese contrato y ahora a ver cómo se hace'. Como para autoconsolarse. Dígame una cosa: si yo firmo un contrato de esos, termino mi especialidad y le digo a la Caja cóbreme el valor del contrato, ¿qué? Vea, hay ejemplos de gente que ha ido afuera con becas y firma contratos, vienen al país, se apean del avión, ven las condiciones que hay aquí, deciden pagar y se van. ¿Eso es lo que va a pasar con ese contrato? ¡Sí! ¿Por qué ya no es tan atractivo trabajar para la Caja? Desmotivación. Porque, uno, la CCSS no le permite al médico capacitarse. Segundo, lo ponen a hacer cosas para las que no estudió como llenar montones de papeles. El médico está incómodo porque lo persiguen. Todo lo malo que pasa es el médico (...) Además, la Caja paga muy mal.
Éxodo de la CCSS a la medicina privada Las escasas posibilidades de desarrollo personal y profesional, los horarios extenuantes y salarios poco competitivos, han obligado a decenas de médicos formados en los hospitales de la Caja a emigrar a centros privados de salud. Mario Sáenz es uno de estos profesionales. Es especialista en cirugía general y de emergencias. Dejó la Caja hace diez años. Allí trabajó en los hospitales México y Calderón Guardia. Actualmente, labora para el Hospital Clínica Bíblica, uno de los centros privados más importantes del país, ubicado en el centro de San José. "La diferencia es absoluta. Aquí (en la medicina privada) cuando uno recibe a un paciente sabe que cuenta con los servicios de diagnóstico en forma inmediata. En un mismo día, le puede hacer el diagnóstico y darle las opciones de tratamiento", contó. En la CCSS lo anterior no sucede, y eso frustra a los médicos. 'No es prioridad'. También los frustra la imposibilidad de realizar proyectos. Al especialista en medicina intensiva, Reinaldo Sánchez Grillo, le pasó esto. Casi recién graduado como especialista, vio la necesidad de colaborar en un proyecto de apertura de unidades de cuidado intensivo en los hospitales de Liberia y Ciudad Neily. La CCSS le dijo que no porque en ese entonces -hace más de 12 años- eso no era prioridad. Con su especialidad bajo el brazo, se mantuvo rotando por varios hospitales del país, sin plaza fija y con nombramientos intermitentes. Fue en esos paréntesis que se empezó a vincular con la medicina privada. Hace 12 años trabaja con la Clínica Bíblica. Sánchez contó que en su generación se graduaron cinco médicos intensivistas. Cuando salieron, ninguno contaba entonces con plaza disponible. Hoy, tres de sus colegas están en la medicina privada y dos trabajan con la CCSS solo medio tiempo.
Residentes temen 'hipotecar' su futuro A mediados de enero, el médico josefino Humberto Sáenz Soto estaba entre el grupo que fue citado para firmar un contrato de aprendizaje con la Caja. Lo firmó bajo protesta, a sabiendas de que si no lo hacía jamás podría seguir allí sus estudios de cuatro años en la especialidad de Radiología e imágenes médicas. Y lo hizo con miedo. Sáenz es casado y padre de un hijo. Vive en La Uruca y, aunque él aspira a trabajar con la Caja, sabe que lo tendrá que hacer de manera forzada por 12 años luego de su graduación, lo cual le preocupa. Lo tendrá que cumplir bajo las condiciones que para entonces le dicte la Caja, y en el sitio donde lo necesiten. Si no lo hace, tendrá que cancelar los $22.000 (¢11,4 millones al tipo de cambio vigente) que, según los cálculos de la Caja, costará su formación. Su esposa, Patricia Gamboa, también es residente pero en la especialidad de Psiquiatría, la cual dura cuatro años. "Qué va a pasar dentro de cuatro años, si me mandan a mí para un lado y a Patricia para otro. Tenemos un hijo y una vida establecida aquí. "¿Y si me mandan a la clínica de Jacó, donde no hay equipo suficiente para ejercer mi especialidad? La CCSS no nos ha dado garantías suficientes sobre el futuro que nos espera cuando finalicemos nuestros estudios", dijo Sáenz. Queja. Él, junto con otros médicos residentes, están preocupados por las condiciones en que la CCSS los hizo firmar ese contrato. Alrededor de 100 residentes solicitaron al Colegio de Médicos y Cirujanos analizar el documento pues les parece que atenta contra las libertades individuales. La mayor preocupación de estos estudiantes de especialidad es el número de años que permanecerán ligados a una institución a la que admiran y respetan, pero que no les ofrecerá todas las condiciones que ellos buscan para su realización personal y profesional. Una residente de Anestesiología -que pidió guardar su identidad- , explicó cómo este contrato es solo una parte más en el difícil camino de su realización. Ella tardó alrededor de tres años para ganar una de las pocas plazas disponibles para seguir estudios en Anestesiología. Esto, a pesar de tener altas calificaciones en las pruebas de selección. Fue hasta este año cuando la CCSS abrió 12 plazas para estudiar esa especialidad, que pudo entrar. Para su sorpresa, su sueño solo se podría realizar si firmaba el mencionado contrato. Y, como Humberto, también lo hizo porque no le quedaba otra salida. En su caso, ella estará obligada a trabajar con la Caja tres años por cada uno de estudios que realice. En total, 12. Su preocupación es que al final de los estudios tenga que hacer cambios en su vida personal para cumplir con el contrato que firmó, como, por ejemplo, trasladar su residencia a otro lugar en el que la CCSS decida asignarla y posponer algunos proyectos de interés particular.
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